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miércoles , julio 24 2019
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SINCERAMENTE / Una acción política meditada, que empieza a cerrar

Por LAUTARO FERNÁNDEZ ELEM *

 

Los procesos políticos no suelen tener una fecha de inicio o finalización. Las efemérides, las conmemoraciones se realizan sobre hechos políticos concretos. Nadie puede decir cuándo se le ocurrió a Perón hacer todo lo que hizo, pero reconocemos a la gesta trabajadora del 17 de Octubre como una posible fecha de “nacimiento” del peronismo.

Lejos de esos albores, este 27 de abril se cumplen siete años de lo que daremos en llamar “el comienzo de la maniobra” que no sabemos cuándo se empezó a gestar pero sí cuando se puso sobre la mesa.

En febrero del año 2012, la conducción del Movimiento Evita pidió una reunión con la ex presidenta. El motivo era generar un hecho político masivo que simbolizara el primer ladrillo en la construcción del candidato que sucedería a la mandataria a partir de 2015. Se sabía que era necesaria la continuidad y también que tres años eran lo mínimo indispensable para dicha construcción.

Contrariamente a lo propuesto, Cristina Fernández de Kirchner tomó una decisión: profundizó la política vigente de sumar poder al poder. El estadio de Vélez Sarsfield fue el escenario del lanzamiento de Unidos y Organizados. La iniciativa de fortalecer un sucesor terminó siendo una foto del trío Cristina, Pérsico, Larroque, identificando a La Cámpora y al Evita como los responsables del fortalecimiento endógeno del proyecto. Naturalmente, UyO fue conducido por el camporismo, con resultados que no conformaron a la mayoría de las organizaciones.

La ex presidenta, haciendo gala de su formación y capacidad política para pensar a 10 años, comenzó una acción que tendrá su cierre el 24 de noviembre de 2019. La idea de Cristina de ceder el poder gubernamental para recuperarlo bajo un democrático operativo clamor, está en su fase final.

Habiendo conocido 18 años de proscripción, siete de dictadura militar y 20 de neoliberalismo, cuatro años de retroceso, para la historia argentina es poco, así parece entenderlo la ahora ex mandataria. Leonardo Grosso hablaba de las presidenciales de 2015 como la posibilidad del campo nacional de “romper el péndulo” que mantiene al pueblo argentino oscilante entre gobiernos populares y antipopulares desde hace 200 años. Para Cristina Fernández de Kirchner, conquistar el éxito de la maniobra sería un fenómeno histórico (y físico-matemático): el péndulo no se rompe sino que su trayectoria de vuelta es notablemente menor a la de la ida.

Para tal objetivo, la construcción en los meses que restan consiste precisamente en revertir la política de aquellos últimos años de gestión: ampliar considerablemente la base piramidal –trayendo gente de nuevo a la pirámide–. Lo expresó bajando la candidatura de Pablo Carro en Córdoba y enviando distintos gestos unidad desde sus dirigentes más cercanos.

El lanzamiento de “Sinceramente” es el único “hecho político” que ha generado el kirchnerismo como tal desde la campaña de 2017. El trabajo militante de los últimos años fue protagonizado por las organizaciones sindicales y sociales, siendo que las agrupaciones políticas han decidido volcarse a esos espacios y reemplazar la militancia territorial reivindicativa por la electoral. Sin embargo, el lanzamiento de la editorial Sudamericana en lugar de funcionar como inicio de una campaña evangelizadora, se vuelca peligrosamente entre sus lectores al festejo de un triunfo que aún no ha sido consumado. Como he leído en un interesante artículo de Lucrecia Arremolina: “vender la piel del oso antes de cazarlo”.

La maniobra política de siete años que ideó y sostiene Cristina está en su recta final. Podemos decir que tuvo su lanzamiento el 27 de abril del 2012 en Vélez y que tendrá su cierre en noviembre de 2019 –o antes si es que no se presentase como candidata en el cierre de listas de junio, lo cual parece poco probable–. El desenlace de esta jugada determinará su futuro y también el de la política nacional, no es moco de pavo.

De dos grandes opciones dependerá el futuro político nacional. De ser exitoso, Cristina se reerigirá como figura principal y conductora, aunque tendrá meses muy difíciles internos y externos. Se le exigirá su máxima capacidad de amplitud para sostener el nuevo gobierno. Los diferentes sectores del campo nacional deberán acudir al sostenimiento del reinicio y a la tutela de sus acciones para evitar reincidir en errores cometidos.

De no lograrse el cometido, será trágico para el pueblo argentino. Además, estaremos quizás ante el fin de ciclo de la dirigencia peronista como la conocemos actualmente. La máxima referencia de los últimos años perderá capital político y se abrirá una durísima puja en la –con suerte– reorganización del movimiento. La continuidad se disputará entre la nueva concepción progresista de la organización social o la actualización doctrinaria de las bases históricas. Para discutir eso, hay tiempo.

 

  • Sindical Federal / Desde el Barrio / La Señal Medios

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