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ALEXANDER DUGIN / La polémica con The Washington Post

Por ALEXANDER DUGIN *

 

El 6 de abril de 2019, The Washington Post publicó un artículo titulado, «Por qué los nacionalistas de extrema derecha como Steve Bannon han abrazado a un ideólogo ruso. Y cómo sus fantasías medievales distorsionan la historia para su causa«, escrito por Brandon W. Hawk y dedicado enteramente a mí mismo y la influencia que ejercen mis ideas en los círculos conservadores y de la extrema derecha estadounidenses, incluyendo el principal ideólogo inconformista, Steve Bannon, y a través de él, el mismo Trump.

Debido a la distorsión total de mis puntos de vista reales, el bajísimo nivel de polémicas, y la enorme cantidad de mentiras e invectivas (como de costumbre), al principio decidí dejar que este ataque transcurriera en silencio, como suelo hacer con muchos otros. Es pura propaganda liberal-totalitaria, luchando contra las quimeras que crea artificialmente sin conexión con la realidad.

El liberalismo moderno es una ideología puramente totalitaria que opera con el estilo y los métodos soviéticos / de Goebbels: Quienquiera que desafíe la narrativa liberal globalista es «fascista» o «comunista». Yo desafío realmente la narrativa liberal globalista y, a los ojos de los propagandistas, no encajo en la imagen comunista (tal vez «neo-estalinista», como a menudo me llaman). De aquí que sea etiquetado de «fascista» y todo lo demás sigue: «racista», antisemita», «imperialista», «hitlerista», etc.

Puede usted construir este discurso mecánicamente:

El Sr. X está en contra del globalismo liberal. No sabemos nada de él ni de sus ideas.

Pero el mismo hecho de que el Sr. X sea anti-liberal y anti-globalista significa que debería ser comunista o fascista.

Si el Sr. X menciona repetidamente en sus textos palabras como «justicia social» y «capitalismo» o los nombres «Che Guevara» o «Marx», es un comunista, por lo tanto, vamos a atacarlo por medio de Orwell, Solzhenitsyn, los crímenes del Gulag, y Pol Pot. Él es un comunista sangriento.

Si el Sr. X usa los términos «tradición», «familia», «pueblo», «Schmitt» o «Heidegger», es un nazi seguro y personalmente responsable del holocausto y el asesinato en masa.

Por unas pocas palabras, el Sr. X está acabado, purgado, condenado y ejecutado. No hay juicio, no hay abogado, no hay defensa legítima, no hay una indagación adecuada, no hay investigación. Todo está claro. El señor X está casi muerto. Bienvenidos a la distopía totalitaria liberal. Orwell à rebours.

El artículo de Brandon W. Hawk es exactamente del mismo estilo. No muestra ningún conocimiento de mis escritos, ni ningún interés en ellos en absoluto. Simplemente dice que el Sr. Dugin está en contra del globalismo liberal (sí, esto es cierto) y que en un sitio al azar (tiene muchos de ellos, y una gran parte de ellos están hechos y mantenidos por personas totalmente desconocidas para él, ya sean amigos, trolls o enemigos), hay imágenes que representan la Edad Media europea, incluyendo Notre-Dame-de-Paris antes del incendio.

Se menciona la palabra «tradición» (a veces con una «T» mayúscula) y a menudo se cita a Carl Schmitt y Heidegger. Ya no hay más dudas: Es un nazi. ¿Él apoya a Putin? Maravilloso – él es el «nazi de Putin». ¿Peligroso? Por supuesto, exactamente como Milo Yiannopoulos, o tal vez mucho más (armas nucleares incluidas). Brandon W. Hawk casi ha terminado su artículo. ¿Qué más? ¡Ah!: Bannon está de vuelta y Trump está entrando en su segunda campaña. Que exista entonces la influencia nazi de Putin sobre Bannon y Trump. Así que son nazis y están en manos de Putin; bueno, el informe de Mueller debe estar equivocado de alguna manera. Se necesita una nueva investigación. Ahora todo encaja excelentemente.

The Washington Post imprime con entusiasmo el artículo. El pequeño y feliz liberal de Goebbels, Brandon W. Hawk, ha hecho bien su trabajo. La conspiración de la restauración del malvado Imperio Medieval por parte de la colusión nazi y Duguin-Bannon-Trump de Putin se convierte en un hecho establecido. El texto, escrito por un idiota, publicado en una revista de, por y para idiotas, está preparado. Nada personal, solo se está librando una guerra ideológica. El liberalismo y el globalismo se están defendiendo y atacando a los «enemigos de la sociedad abierta», tal es la ortodoxia del programa Popper/Soros. Mentid, mentid, mentid con fuerza y orgullo, y ellos obedecerán vuestras órdenes autoritarias.

Aquí hay algunas ilustraciones de estas mentiras y mis respuestas:

«Un analista político ruso y fascista moderno, Dugin».

– Soy más bien un antifascista, y explico por qué en los cientos de páginas de mi Cuarta Teoría Política, un libro que, al ser antiliberal, anticomunista y antifascista, está prohibido en Amazon, ¿adivina por qué? (Le doy una pista: Jeffrey Preston Bezos, propietario de The Washington Post es al mismo tiempo CEO y presidente de Amazon. Parece que el servicio postal es un arma ideológica, no menos que la prensa).

«Su ideología eurasianista se basa en un nacionalismo religioso fundamentalista».

– Soy un antinacionalista convencido porque la nación es una creación moderna, capitalista, artificial (estoy de acuerdo aquí con Gellner y Benedict Anderson en la noción de «comunidad imaginada»), y estoy en contra de la modernidad, la burguesía y el capitalismo (siendo no-marxista y anticomunista porque son modernos y yo estoy en contra de la modernidad).

«Su sitio web está lleno de imaginería e iconografía medievales: Abundan las imágenes de iconos de santos, mosaicos bizantinos, manuscritos y arquitectura de la iglesia».

– Tal vez esto sea así, pero no puedo recordar en cuál de los muchos sitios, como he explicado. ¿Pero es esto un crimen? ¿Es esta una razón para llamarme fascista?

«Su visión del Imperio Romano y la Europa medieval exalta los triunfos del monolítico nacionalismo cristiano blanco».

– Soy antirracista. Esta es mi profunda y fuerte convicción. Creo que la raza es una creación artificial de la modernidad. El eurasianismo que realmente defiendo favorece la identidad mixta del pueblo ruso y el papel positivo de los tártaros y otros grupos étnicos turanos en la sociedad rusa. No hay palabras sobre «triunfos del monolítico nacionalismo cristiano blanco» en mis obras. Este puede ser el caso de los movimientos nacionalistas americanos o europeos, pero no tiene nada que ver con mis propias ideas. Una vez más, estoy firmemente en contra de todo tipo de nacionalismos: El «nacionalismo cristiano» me suena totalmente sin sentido.

«Duguin, Bannon y otros fundamentalistas de derecha usan como silbato para perros (dog-whistle) el término racista «judeo-cristiano».

– Nunca uso el término «judeo-cristiano». Steve Bannon lo hace. 50.000.000 de los evangélicos estadounidenses también lo hacen. Pero teóricamente, ¿cómo puede ser «racista» un término religioso que incluye a los cristianos (sin ningún indicio de etnicidad) y a los judíos? Entonces, la sexta parte de la población estadounidense que está de acuerdo con esta «lógica», son «antisemitas»… Extraño.

«Además, hay conexiones entre Duguin y David Duke, Milo Yiannopoulos, Stephen Miller e incluso el presidente Trump».

– David Duke se me acercó una vez en un museo ruso, rápidamente se tomó una auto-foto antes de que lo reconociera (no lo conocía antes) y desapareció de inmediato. No intercambiamos una sola palabra. A menudo me abordan de esa manera en las calles de diferentes ciudades del mundo. Supongo que hay miles de auto-fotos de este tipo. Conozco a Milo Yiannopoulos de Facebook y del programa de televisión de Alex Jones. Él es divertido. Me gusta su forma de perseguir a los liberales, que se ven perfectamente mudos en su presencia. ¿El hecho de prestar atención a alguna entrevista de Milo Yiannopoulos en Internet puede considerarse una «conexión»? En la forma totalitaria de ser, sí, por supuesto. Gran Hermano te está mirando. Ok entonces.

– Última pregunta: ¿quién es Stephen Miller? Parece que me he perdido algo importante. «Conexiones» parece ser solo la palabra fuerte del hombre fuerte, Sr. Brandon W. Hawk, un valiente luchador fascista, el Capitán América contra el Dr. Mal.

– «E incluso el presidente Trump».

Sí, por supuesto. Pregúntele al Sr. Mueller y su informe.

Estas citas ayudan a comprender la calidad del conocimiento y el nivel de objetividad del autor y The Washington Post. Nada especial.

Decidí responder a este sesgado ataque idiota,  propagandístico, y liberal-globalista (supongo que no tanto contra mí como contra Bannon y Trump) no para defenderme de falsas acusaciones – Entiendo cuán inútiles son las protestas en el sistema global totalitario de la mentira liberal establecida que es el discurso en el poder. La razón es bastante diferente.

La razón es tal: Estoy de acuerdo con Brandon W. Hawk en la esencia. Amo la Edad Media y odio la modernidad. Para mí, la Ilustración está totalmente equivocada, y la ciencia moderna y la visión mundial “científica” moderna más amplia se basan en una mentira. Creo en Dios, los ángeles y el Espíritu Santo, no en Descartes, F. Bacon o Einstein. Creo que Platón y Aristóteles tenían toda la razón y sus detractores atomistas estaban absolutamente equivocados. Estoy seguro de que los Padres de la Iglesia son portadores de la verdad absoluta y que la filosofía moderna es la radiación de la mente del Ángel caído: Satanás. Estoy seguro de que el Apocalipsis está cerca, y considero el liberalismo y la globalización como signos claros de la aproximación del Anticristo y el Fin de los Tiempos. Soy tradicionalista y seguidor de los eslavófilos rusos, de Dostoievski, de Soloviev, de varios filósofos y monárquicos religiosos rusos. Aprecio mucho las ideas de René Guénon y Julius Evola. Estoy absolutamente a favor de la antigüedad y la Edad Media y absolutamente en contra de la modernidad en todas sus formas. Así que tengo una visión del mundo anti-moderna y anti-occidental (cuando la modernidad y occidente significan lo mismo), y veo la modernidad como la catástrofe y el declive de occidente. Filosóficamente, estoy de acuerdo con Heidegger en que la modernidad se basa en el olvido del ser, y hago un llamamiento a las personas que piensan para despertar al nuevo descubrimiento del ser. Considero a la Inteligencia Artificial como la personificación final de das Man (o Gestell) y lo considero que es el Anticristo, o una de sus cabezas.

Estoy a favor de la restauración del Sacro Imperio: Romano para Europa y Bizantino para Rusia. Al mismo tiempo, me gusta la idea de los colectivos rurales autónomos, por lo que el Imperio debería ser policéntrico y federal de alguna manera, no centralizado y nacionalista. Rechazo la raza y abrazo la religión como una identidad profunda para ser defendida. Siendo cristiano ortodoxo, tengo una gran simpatía hacia otras religiones tradicionales: Islam, hinduismo, budismo, algunas ramas tradicionales anti-modernas del judaísmo (como Naturei Karta). También soy un admirador de la civilización sagrada china. Espero que todas estas retornen. Realmente soy un defensor del Regreso de los Grandes Tiempos, o de la Edad Media; la Edad Media es el reflejo de la Eternidad, no del pasado. Así que la Edad Media es siempre posible. No es una cuestión de tiempo, es una cuestión de elección.

En Rusia hay algunas personas, en diferentes segmentos de la sociedad, que están de acuerdo conmigo. Hay otras, mucho más numerosas, que están en mi contra. Lo mismo ocurre en países extranjeros. Hay tradicionalistas en Europa, Estados Unidos, el mundo islámico (sobre todo en Irán y Turquía), China, India, Iberoamérica y África, que comparten este enfoque. Es obvio que no suma mayoría absoluta. El hecho de que esto sea así no es extraño. En estos tiempos, se supone que la mayoría está bajo la hipnosis del Anticristo (globalismo, liberalismo, ontología orientada a objetos, IA, etc.). Me alegra que haya personas, movimientos y, a veces, líderes políticos de primer nivel que comparten la visión tradicionalista, ya sea en parte, de manera pragmática o, muy raramente, en su totalidad. Sé que hay gente así en los Estados Unidos, principalmente entre los partidarios de Trump. Estoy feliz con eso. Y debería ser así: la Última Batalla no puede limitarse a las fronteras nacionales. Es el acontecimiento de la humanidad, de toda la historia humana. La naturaleza del Dasein lucha contra das Man (como la forma inauténtica de existencia del Dasein) para resolver la pregunta «¿Ser o no ser?». Esa es la línea divisoria. No se trata de viejas ideologías (liberalismo, comunismo o fascismo), ni de una guerra entre naciones, religiones, «razas» y civilizaciones. Es la eternidad contra el tiempo. Es el Absoluto contra el Relativo que a su vez pretende ser absoluto. Platon-Heidegger-Guénon contra Epicuro-Descartes-Popper. Esto es lo sagrado contra lo profano.

Esa es la Edad Media que defiendo: la Edad Media eterna en la lucha eterna contra la Edad Moderna. Esta es la Cuarta Teoría Política – ni el comunismo, ni el fascismo.

Rechazo enérgicamente aquellas cosas que no reconozco y que niego formal e informalmente (racismo, nacionalismo, imperialismo, colonialismo, xenofobia, etc.). Al mismo tiempo, puedo ser reconocido como defensor y partidario del tradicionalismo, la revolución conservadora y el retorno de la Edad Media (la «Nueva Edad Media» fue una tesis del filósofo religioso ruso Nikolai Berdiaev). Dadas estas explicaciones y aclaraciones mías, puedo aceptar la tesis de Brandon W. Hawk en The Washington Post.

Ahora, ¿Bannon, Trump o Putin comparten la misma actitud hacia la estructura de la historia humana? ¿Su conservadurismo es del mismo tipo? ¿Son tradicionalistas? Preguntémosles a ellos mismos. Tal vez si, tal vez no. Pero lo cierto es que la idea del retorno de los grandes tiempos es ahora bastante seria. Ese es el punto principal para ser discutido en una de las principales revistas globalistas. Dejando de lado las acusaciones tontas, el artículo de Brandon W. Hawk es excelente y correcto al captar la esencia de que hay dos campos en el mundo: El suyo y el nuestro. La verdadera lucha está ocurriendo dentro de nuestras sociedades, no entre ellas. Tal vez algunos estadounidenses serios realmente piensan lo mismo y quieren el Gran Retorno. Estoy seguro de que hay algunas de tales personas en el Kremlin, en Pekín, Ankara, Teherán, en las capitales de Europa y en Iberoamérica. A algunos los conozco, pero a la mayoría no. Pero, sin embargo, estamos en el mismo lado de la Batalla Final escatológica. ¿Hay tales personas en los Estados Unidos? Debería haber. Dondequiera que esté el humano, el Dasein está presente. El Dasein decide, tal vez por última vez en la historia (en la historia ontológica, Seynsgeschichte), si la elección será incorrecta.

Entonces, cuando Brandon W. Hawk dice: «En resumen, Dugin cree que «la alternativa a la noción de liberalismo es ‘regresar a la Edad Media’», tiene toda la razón. Sí, creo exactamente eso.

Brandon W. Hawk continúa: «Tales idealizaciones de la Edad Media utilizan la idea del pasado, en lugar de su realidad, para servir a sus proyectos políticos modernos». Pero aquí, Brandon W. Hawk pretende que estoy tratando solo con «idealizaciones de la Edad Media» y que, de hecho, él conoce la «realidad». Lo mismo en la siguiente frase: «Sin embargo, sus nociones tienen poco que ver con la Edad Media real».

El Sr. Brandon W. Hawk pretende saber exactamente qué fue la «Edad Media real» y niega la cualidad de mis nociones. ¿Alguna discusión? The Washington Post presenta con orgullo… una vez más un argumento totalitario.

Lo mismo ocurre con: «Duguin idealiza una versión ficticia de la Edad Media… Duguin está tratando con «ficción», mientras que The Washington Post conoce la «realidad». Por supuesto…

Y, por último, en cuanto a la observación de que «se adhiere a mitos construidos desde la mala historia». «Mala historia» es cualquier versión de la historia que no coincide con el discurso liberal globalista, obviamente.

Pero estos detalles no tienen importancia. Para ser publicado en The Washington Post, estás obligado a denunciar a los «nazis», a los «agentes de Putin» y a los ‘chicos malvados’ que tratan con «mitos equivocados» y «nociones distorsionadas». No puedes reconocer ninguna característica positiva en el bando de los «chicos malos» – son horribles y repugnantes en todos y cada uno de los aspectos. N’est-ce pas, docteur Goebbels? Esta es la fórmula necesaria.

La esencia está en otra parte, en la idea principal del artículo. Esta idea es cierta. La modernidad se acerca a su fin. Es hora de una revisión global de la modernidad en su conjunto. El conservadurismo moderado ya no es válido. Está agotado. O caemos al abismo, o recordamos cómo se vuela con las alas del alma. Cualquier compromiso entre el aceleracionismo liberal y el conservadurismo blando-moderado ha terminado. Sólo quedan soluciones radicales. Si perpetuamos la lógica de la modernidad y en parte de la posmodernidad, seremos destruidos y reemplazados por una especie post-humana. En lugar de decidir frenar o ralentizar, necesitamos revisar toda la dirección en la que vamos. El problema no es la velocidad. El problema es la dirección.

El proyecto de la Nueva Edad Media afirma firmemente: El error se cometió en los albores de la modernidad. No podemos salvar la situación sin una revisión radical de la decisión de Europa occidental de entrar en la Edad Moderna y la Ilustración. Eso fue un error y la ruptura con la tradición sagrada. Esta fue la fuente de la crisis del mundo moderno y el comienzo del reinado de la cantidad (Guénon).

La modernidad se terminó y en su horizonte interior no hay nada fuera de este. Estamos invitados a superar este horizonte. Eso significa el Nuevo Comienzo. El Gran Retorno. Esto ya no es solo una preocupación filosófica. Este es el principal problema de la política global. Así que gracias, Brandon W. Hawk. Has tocado el punto esencial. Sigamos adelante con la Nueva Edad Media.

* geopolítica.ru

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