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viernes , septiembre 20 2019
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RASCANDO LA OLLA / Apuntes sobre la acción preelectoral de Cambiemos y unos cuantos datos de interés

Por GABRIEL FERNÁNDEZ *

 

Existe un perfil del Caso D´Alessio que merece mayor atención. Aún en las investigaciones más serias aparece enredado en tramas que involucran demasiados protagonistas de los más variados espacios. Sin embargo, cuando se aborda la cuestión con lente de aumento, es posible hallar un rastro interesante.

Vamos despacio, tómese el tiempo. El escritor Mario “Cacho” Paoletti ha señalado, en la novela A fuego lento, que su abuela indicaba: las enfermedades nacen sobre el final de la espalda. De allí que resulte pertinente la utilización de una manta, en mañanas frescas como esta, que cubran con su borde en punta esa región.

(Me comentó alguna vez Lily Santocchi –siempre recordada- que esa expresión era propia de su madre, no de la abuela de Cacho. Se lo recriminó con elegancia. Lo cierto es que si el primer otoño se ha hecho presente, cabe recomendar: prepare el mate y abríguese un poco. ¿Sorprendido por el consejo? Sorpréndase un poco más).

FRESCO. El juez Alejo Ramos Padilla encontró registros de diálogos telefónicos en los cuales el espía en la picota coordinaba su acción con la segunda de Gustavo Arribas en la AFI, Silvia Majdalani y su jefe de gabinete Diego Biorci. Una de las tareas “inorgánicas” era la obtención o invención –llegado el caso- de vínculos del socialismo rosarino con la banda de narcos Los Monos.

Por otro lado, D ´Alessio y Elisa Carrió, en momentos diferentes, operaron contra el presidente de la Comisión Bicameral de Fiscalización de los Organismos y Actividades de Inteligencia, el senador radical por La Pampa Juan Carlos Marino. ¿Porqué? Hace varios meses informamos en La Señal Medios sobre el malestar del jefe radical en las sombras Enrique Nosiglia con el gobierno macrista y de su decisión de abrir las compuertas hacia las disidencias que hoy se agolpan.

Bien: Marino, hombre ligado directamente a Nosiglia, es uno de los articuladores de las franjas internas de Cambiemos que patalean contra dos aspectos esenciales del gobierno macrista: la política económica que daña la base de sustentación radical (pymes, comercios, profesionales) y la ausencia de designaciones de referentes de ese Tronco en cargos decisivos de la administración central. Como se sabe, Marino fue involucrado en un sonoro y fácil de difundir caso de “abuso sexual”.

En los registros del juez que mereció un multitudinario respaldo frente a Tribunales se suman operaciones de búsqueda y/o invención de irregularidades contra jueces que indagan genuinamente en causas complejas para el oficialismo, sobre miembros del Ejército evaluados como indisciplinados a la ministro Patricia Bullrich y autoridades de Gendarmería que facilitan el debate interno en la fuerza acerca de los rumbos políticos a seguir.

LÍNEA. Preste atención: en toda la línea de acción de D´Alessio, además de las extorsiones en beneficio de Stornelli y Asociados, se percibe una clara labor destinada a agrupar datos negativos de sectores políticos e institucionales dispuestos a alejarse de la alianza gubernamental o promover la participación de sus allegados en alguna instancia opositora. No es sólo una labor recaudatoria –que, a la luz de las grabaciones del empresario Pedro Etchebest también lo es- sino el modo a través del cual, debacle económica mediante, el PRO Cambiemos construye sus acuerdos preelectorales.

Ante el malestar generalizado la interna oficial arde y varios de sus miembros se desbandan en busca de mejores horizontes. Otros, aunque no pertenecieron a la alianza primigenia, habían mantenido prudente distancia de las voces críticas; hoy se suman con entusiasmo. La intención oficial es que miembros de la AFI operen sobre los mismos para retenerlos o, en el peor de los casos, silenciarlos.

Hay un dato de cierto valor en esta historia. Las instrucciones del gobierno están dirigidas a averiguar o inventar asuntos riesgosos para los discrepantes. Ya no importa si se encuentran “pruebas” que los involucren o haya que idearlas con cierta imaginación (las fotocopias funcionaron como si tuvieran valor). El sistema de medios adictos se encargará, en el momento indicado, de difundirlas y a partir de allí se transformarán en “verdad”, según la orientación de Jaime Durán Barba.

APURÓN. Esto explica la desesperación del presidente Mauricio Macri y su ministro de Justicia Germán Garavano, en exigir el desplazamiento de Ramos Padilla. Si este inesperado juez indómito sigue investigando, el Caso D´Alessio puede transformarse en el Caso AFI, o mejor, en el Caso Ministerio de Justicia. O mejor aún, en el Caso Gobierno Nacional. Porque resulta ostensible que el hablador y desprolijo espía imputado no es el único agente que la gestión Cambiemos ha lanzado por los caminos del país a descubrir o crear asuntos turbios que le permitan apretar disidentes.

El apuro oficial resultó tal que sus dos grandes impulsores –presidente y ministro- quedaron en evidencia, pues en vez de utilizar algún dirigente con rasgos ecuánimes ante la sociedad para portar el pedido, lo hicieron ellos mismos. Resulta demasiado visible la necesidad de sacar de las manos del juez federal de Dolores el conjunto de la documentación obtenida. Vale inferir que la misma contiene en su seno derivaciones que, al ahondar, estallarán en varias direcciones, impactando sobre otras figuras del macrismo.

Este abordaje, asentado en los registros de Ramos Padilla, no implica que el resto de las conexiones resulten inexistentes o que su trascendencia sea menor. Pero, de modo turbio, los poderes locales suelen patear el balón hacia fuera cuando la marca aprieta. Es ostensible la presencia norteamericana y empresarial en el Caso, pero la exposición que se viene difundiendo, a borbotones, damnifica la comprensión de un accionar “político” que evidencia el fin de la capacidad oficial para atraer voluntades.

BRUMAS. La campaña burda ya empezó. Al ocultamiento de la masiva marcha por Justicia efectuada el jueves 21 de marzo, los medios enlazados con la gestión decadente le añadieron la calificación de Ramos Padilla como “kirchnerista” y “cercano a La Cámpora”. El problema es que quienes lo conocen de modo directo saben que no es así. Para que las preocupaciones de Macri se intensifiquen, resulta que el juez en cuestión ¡es radical!

Quizás, aventuramos, los gerentes tan distantes de la política, olvidaron que quien pone y saca las mantas que protegen de las corrientes de aire frío no es otro que aquél dirigente que suele reunirse con sus acólitos en el barrio de La Boca. Perfil bajo, omnipresencia en la vida nacional sin alharaca mediática. Contundente cuando toma decisiones. Aunque tal vez ni lo olvidaron: por ahí el esquema de beneficios en este modelo oligárquico es tan cerrado que no tuvieron forma de abrir la mano. Hay varios casos así.

Entre los adherentes atravesados por tristeza y enojo, puede verse transitar Necochea a un respetado comerciante de la zona. Clásico poncho marrón liviano (la boina ya no va); asistente habitual a las reuniones mencionadas. Después de tantas décadas, su negocio va a cerrar y no consiguió ni un subsidio para pagar las tarifas descentradas. Cruza, cabizbajo, y se dirige a la calle interna Braun Menendez (qué ironía). Piensa: “pero por qué  carajo apoyamos a estos tipos”.

 

  • Director La Señal Medios / Sindical Federal / Area Periodística Radio Gráfica.

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