BIGtheme.net http://bigtheme.net/ecommerce/opencart OpenCart Templates
jueves , julio 18 2019
Inicio / Tramas / RADIO / Las primeras señales fueron captadas en La Boca del Riachuelo

RADIO / Las primeras señales fueron captadas en La Boca del Riachuelo

Por NORMA ROSA TORELLO *

El año 1904, marcó un hito en la comunicación. En junio de ese año se realizaron las primeras transmisiones de radio. Los mensajes iniciales que fueron difundidos desde un barco alemán, el “Cap. Ortegal”, tuvieron un destino impensado. Estas primeras emisiones fueron captadas, por una estación experimental instalada en La Boca del Riachuelo.

El buque comenzó a transmitir desde una distancia de 4 kilómetros de la costa, y luego fue alejándose. Estas señales de radio dejaron de escucharse cuando el Cap. Ortegal, se encontraba a 100 kilómetros de la ribera boquense.

Este episodio, sucedido en este país aparte dentro de la ciudad de Buenos Aires, el barrio de La Boca, fue la antesala casi desconocida del comienzo de la verdadera “era de la radio”.

Esta pequeña aldea, en sus albores anegadiza, pantanosa y polvorienta, alejada del centro de la ciudad de Buenos Aires, refugio de gran cantidad de habitantes genoveses, con sus casas de madera construidas sobre pilotes por las grandes inundaciones que acechaban al lugar al desbordarse el Riachuelo, con sus techos de chapa, sus piringundines, bodegones y cafés, su incesante actividad portuaria, su pobreza y su riqueza, este lugar donde los sueños acariciaban el alma de un pueblo que anhelaba crecer, meta primaria de toda vida, tan cercanos, tan distantes. . .fue vanguardia en la ciudad de Buenos Aires, en lo político, social, en lo cultural, en la música, en el arte y hasta en este hallazgo casi desconocido hasta hoy, las primeras transmisiones radiales fueron captadas en este suelo, donde la semilla del gen creador brotaba, y se expandía naturalmente, a diversas áreas de la vida.

En 1906 las autoridades permiten a una compañía británica fundada por Guillermo Marconi, el inventor de la radio, instalar una planta trasmisora en la localidad bonaerense de Bernal, muy cerca de la ciudad. En 1909 comienza a funcionar una nueva trasmisora en la Dársena Norte del Puerto de Buenos Aires.

Estos fueron los hechos que antecedieron a la considerada primera trasmisión de radio en suelo porteño, realizada por unos aficionados a la radiofonía, en la noche del 27 de agosto de 1920.

Cuatro jóvenes médicos porteños, Enrique T. Susini, Miguel Mujica, César J. Guerrico y Luis Romero, logran trasmitir a un reducido número de oyentes que tenían el receptor a galena, la ópera “Parsifal” desde la sala del Teatro Coliseo. Fue una emisión histórica y el verdadero comienzo de la era de la radio en la Argentina. Los cuatro vehementes aficionados al fascinante invento de Marconi, fueron conocidos como “Los locos de la Azotea”. Sobre el techo del Coliseo habían instalado una larga y compleja antena, con un transmisor de 5 vatios en su interior, cuyo micrófono se conserva aún en el Museo de Telecomunicaciones.

Al año siguiente, estos cuatro iniciadores del invento cuya magia permanece inalterable para emisores y receptores, se convirtieron en los primeros en el mundo en realizar trasmisiones regulares casi noche a noche, de todas las funciones de la temporada musical del año 1921 del Teatro Coliseo.

Su nacimiento fue toda una aventura, sin embargo, la visión de Enrique Telémaco Susini y de sus amigos, César Guerrico, Luis Romero Carranza y Miguel Mujica, se convirtió en un hecho histórico: fue en la Argentina donde se realizó la primera transmisión radial con continuidad de todo el mundo, hace 98 años.

ANTES DE LA NOCHE DEL 27 DE AGOSTO DE 1920

Susini y su grupo de amigos ya eran radioaficionados Seguidores atentos a los avances que ese medio fue adquiriendo desde que, en 1896, el italiano Guillermo Marconi patentó en Inglaterra su invento de la radiotelegrafía sin hilos.

UN VIAJE A FRANCIA, DURANTE LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL, RESULTÓ UN HALLAZGO PARA SUSINI

Susini -médico otorrinolaringólogo y amante de la música clásica- viajó a Francia en 1918, a poco de finalizar la primera guerra mundial, para estudiar, cerca de los frentes de batalla, el efecto de los gases asfixiantes y paralizantes sobre las vías respiratorias. Allí encontró equipos de radio con transmisores casi abandonados y algunas lámparas y válvulas en buen estado, elementos que el médico trajo a la Argentina, ocultos dentro de su holgado sobretodo.
Cables, hilos, válvulas, bobinas, alambres, bocinas y micrófonos sirvieron al grupo de jóvenes -el mayor sólo tenía 25 años- para modernizar sus transmisores caseros e intentar la magia. El día elegido fue el 27 de agosto; la hora, minutos después de las nueve de la noche; él lugar, el Teatro Coliseo.

Desde la azotea de un edificio ubicado en Cerrito y Charcas, una antena emitió lo que le dictaba el micrófono situado en el paraíso del teatro.

El propio Enrique Susini, en el principio de aquella transmisión dijo textualmente: “Señoras y señores, la Sociedad Radio Argentina les presenta hoy el festival sacro de Ricardo Wagner, Parsifal, con la actuación del tenor Maestri, el barítono Aldo Rossi Morelli y la soprano argentina Sara César, todos con la orquesta del teatro Costanzi de Roma, dirigida por el maestro Félix von Weingarten”. Sin dudas que en ese momento ni imaginaba la repercusión que aquellas primeras palabras transmitidas iban a tener con el correr de la historia.

Muchísimas radios se instalaron en la ciudad de Buenos Aires, en todo el país y en el mundo entero. Este medio difusión tiene la particularidad de ser el más intimista, el que da rienda suelta a la imaginación, además de informar, entretener, y dar la posibilidad de abordar todos los lenguajes de la comunicación, por eso la radio siempre estará vigente, tiene en su esencia, porque no decirlo, vida propia.

 

*Directora Periódico Conexión 2000/ Conductora: Conexión en el aire FM 90.7 Flores / LSM

** PERIÓDICO CONEXIÓN 2000- DICIEMBRE 2018

Comentarios

comentarios

Visite también

TODO PASA Y ALGO, QUEDA

Por GABRIEL FERNÁNDEZ *   Nada es para siempre es una película muy disfrutable. Robert ...