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sábado , agosto 24 2019
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EL ARTE DE LO EFÍMERO / Política vs Marketing

 

Por FERNANDO INFANTE LIMA *

 

El arte de lo efímero es la esencia que alimenta la construcción periodística. Un camino que se abre en la medida de cada paso, en ocasiones con un pulso frió, firme, seguro; que es interpelado en un andar débil, titubeante, que domina ideas y pensamientos. Una experiencia de rasgo existencial, que llega envuelta en una paradoja, se conoce el punto de partida y en la intuición, quizá, luego de abandonarse hacia un rumbo incierto, pueda vislumbrarse un punto de llegada.

La idea de pensar a la Argentina exime la posibilidad de afirmarse en certezas. La composición social es un rasgo distintivo, decisivo, una identidad que se afirma a si misma sin tener un pleno conocimiento de quien es. El deseo se mira al espejo en la ilusión de que devuelva la imagen de quien se pretende ser. Un ejercicio que se opone feroz a la idea del sentido común. La tensión se sostiene en una auto referencia equivoca, que reaviva una disputa que emerge insistente a un lado y el otro de la costa, bajo apelativos cambiantes, siendo «la grieta» su última encarnación.

El campo de batalla se ha extendido hacia áreas de conocimiento limitado, a un abanico de nuevas herramientas de márgenes imprecisos, de difícil dominio y resultados inciertos. Un terreno fértil para el combate final: Marketing vs Política.

El discurso político no tiene que ser verdadero, si verídico; no intenta convencer mediante la razón, sino mediante la emoción. Un juego de composición que tiene en vilo a una sociedad que divide aguas, que prioriza el ser a través de una base sólida de sustento, la política, y su opuesto, que elige no ser, en asociaciones disruptivas, que prefiere portar banderas ajenas, sostener falsas consignas, marketing, en pos de difuminar el escenario temido.

La iniciativa en política, expresa ideas claras, seguridad, permite plantear escenarios y condicionar la acción del oponente. El factor sorpresa es esencial, es llegar primero e imponer condiciones.

La jugada política de presentar en sociedad la formula compuesta por Alberto Fernández y Cristina Fernández, un sábado a la mañana, sin aviso previo, sin filtraciones a la prensa, sorprendió a propios y extraños.

Cristina Fernández de Kirchner, que en el pasado fue cuestionada en su capacidad de conducción y armado, elaboró una táctica muy inteligente.

La baja de la candidatura puede interpretarse como una autocrítica, inclusive el compañero de fórmula elegido va en consonancia con esa idea, ya que fue extremadamente crítico de su segundo periodo presidencial, al tiempo que remite a la recomposición de las políticas impulsadas en el gobierno de Néstor Kirchner.

El hecho de ceder el puesto de privilegio a Alberto Fernández, un político de perfil moderado, que tiene fuertes vinculaciones en ámbitos esquivos a la ex presidente, por caso el denominado «círculo rojo» y el Grupo Clarín, puede leerse como un llamado a la paz.

La acción, audaz e inesperada, detonó fuerte en las base de armado de sus adversarios internos y externos.

En Alternativa Federal impactó la rápida adhesión hacia la nueva fórmula de un grupo de gobernadores que impulsaba la fuerza y el escaso poder de fuego que pueden ejercer quienes persisten.

El cuadro de situación puede adquirir dimensiones catastróficas en caso de que Sergio Massa decida emigrar y si los estudios encomendados confirman lo que es hoy una sospecha: que la figura de Alberto Fernández es atractiva para quienes invocan una tercera posición.

Cambiemos ha perdido la principal figura de la oposición en su estrategia de polarización y sus nuevos movimientos están orientados a adjudicar una falta de carácter del candidato presidencial, en una puesta en valor de la vieja fórmula «Campora al gobierno, Perón al poder», una arma endeble que es difícil que pueda llegar con vida a octubre. La posición de la coalición, plena de interés contrapuestos y disputas internas de sus miembros, ha quedado debilitada por la ineficiencia en la gestión y el marco de institucionalidad que pretendían proyectar como un atributo, ha quedado jaqueado por la investigación que lleva adelante el Juez Alejo Ramos Padilla en el juzgado de Dolores.

La idea de un acuerdo de puntos básicos que puedan moldear un modelo de país, va a estar en agenda el 10 de diciembre y el próximo gobierno, sea cual fuere, va a temer la legitimidad para impulsarlo. Las posiciones de Mauricio Macri, Roberto Lavagna y Sergio Massa ya han tomado estado público, resta definir la propuesta de Alberto Fernández, que puede inclinarse por un pacto de organizaciones de características similares, en lo corporativo, no necesariamente en lo programático, al impuesto por de Jose Ber Gelbard en 1973. Hay que considerar que Cristina Fernández de Kirchner, su compañera de fórmula, en su alocución en el marco de la presentación de su libro «Sinceramente«, hizo una mención al programa y que Rafael Kohanoff, ex dirigente de la Confederación General Económica de Ber Gelbard, en declaraciones recientes, manifestó: «la economía de mercado es ajena a la equidad social», una definición que va en sintonía con el pensamiento de la líder de Unidad Ciudadana.

La puja entre gobiernos liberales y socialista, de variados tonos y expresiones, se encuentra en punto de ebullición. El mundo presenta cambios a una velocidad vertiginosa, el espacio para el análisis es invadido por un nuevo suceso y la reacción de las sociedades se ha vuelto impredecible.

Una guerra comercial de gigantes, el control del 5G, la irrupción de movimientos neo fascistas, las manifestaciones anti sistema; son acciones y reacciones que se manifiestan en la idea de un control total para uno grupo minoritario, una cuota de libertad para la inmensa mayoría.

La definición del nuevo mapa geopolítico es gravitante y el control de América del Sur se presenta como una posición estratégica. La influencia de Estados Unidos en la región está en juego y en su voluntad esta dispuesto a avanzar sin reparar en las formas.

La elección presidencial en Argentina es un evento clave, el triunfo de un gobierno de expresión popular puede generar un efecto contagio en la región.

El factor social en el país tiene un nivel de información y compromiso político muy por encima de la media en el continente, es distintivo, decisivo, en sus manos reposa la decisión de elegir un futuro atado a un proyecto político constructivo o dejarse seducir por el vació ilusorio del marketing.

 

  • Ya Nada será Igual / La Señal Medios

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