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martes , julio 23 2019
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DETERMINANTE

Por GABRIEL FERNÁNDEZ *

Esto es un derivado del análisis realizado anoche en derredor de las palabras de Cristina Fernández de Kirchner. Una especie de pase hacia un defensor que se despega y tiene varios metros sin marca.

La consideración dirigida al empresariado involucra a los espacios ligados al mercado interno. Grandes, medianos y pequeños. Sobre todo medianos; de allí la mención de Gelbard.

Contrariamente a lo que se piensa –dentro del kirchnerismo parcialmente y en la dirigencia nacional popular en general- cooperativas y pymes argentinas, lejos de ser empresas subsidiadas, son los lugares productivos mejor administrados del mundo.

Por si faltaba una prueba de lo señalado, cabe precisar que muchas han sobrevivido a tres años y medio de macrismo; es decir, lejos de ser subsidiadas, han batallado con el Estado en contra. Empezando por los tarifazos.

Podemos decirlo por experiencia propia. Las pruebas están al canto y los números no admiten confusión.

Una empresa mediana en la Argentina es trascendente y supera en generación de bienes de producción y consumo –y empleo- a la mayor parte de las compañías latinoamericanas. Sólo los grandes conglomerados, que juegan otro juego, las aventajan.

Ahora bien: dónde está el asunto. En que una gran parte de los orientadores de esas exitosas experiencias manejan firmas y dineros criteriosamente pero son culturalmente conducidos por seres menores.

Un empresario que se desplegó e innovó durante la Década Ganada, aprovechando el desarrollo fomentado desde el Estado y los avances en la capacidad de compra determinados por las exigencias sindicales, es hablado por Eduardo Feinman o Baby Etchecopar. Entre tantos.

Entonces, un buen administrador y gran realizador se transforma en un idiota que repite idioteces sobre planes, seguridad, negros, ladrones y peronistas. El imbécil, después de observar el crecimiento de sus recursos, sintió durante el período nacional popular que al dialogar entre amigos y en familia debía repetir las zonceras en boga.

Casi un código social para poder pertenecer. Entonces ese gestor, que supo construir, es dirigido por nabos que en su puta vida construyeron nada y pontifican que la seguridad se resuelve matando al vecino. La disparidad entre la creatividad de las pymes y su mentalidad es tan absurda que hiere el más sencillo razonar.

Familias que, a poco de alzar cabeza, ocultan los productos textiles elaborados por ellas mismas y prefieren mostrarse con marcas concentradas. Pajarones que se desplegaron en base a la tolerancia estatal en el rubro energético, sostienen que las tarifas eran demasiado bajas.

Bobos que reciben beneficios obtenidos por el movimiento obrero para todos, se quejan de delegados que comprenden mejor que ellos el sentido profundo de la discusión económica.

A conciencia hemos empleado caracterizaciones duras para esta gente. No somos candidatos. Nuestra función es analizar el presente con la mayor precisión posible. Nos parece excelente que Cristina y quienes la acompañen en la lista hacia octubre planteen el diálogo y sean contemplativos.

Pero en el análisis cotidiano no podemos ni queremos evitar señalar con crudeza esta realidad contradictoria. Porque de otro modo, el discurso de la víspera queda difuminado como un llamado al “empresariado” en general sin precisiones y sin el factor comunicacional que define parte de la cultura social.

(Claro que la política económica previa podría haber sido mejor. Entendemos los cuestionamientos al armado de Precios Cuidados con Las Marías en vez de Titraijú. Compartimos las críticas al impulso de medios empresariales tradicionales en lugar de fomentar los propios de orientación nacional popular).

Pero esos factores, que pueden ser revisados y mejorados, no cambian el eje de esta polémica. Porque entre el 2003 y el 2015 el mercado interno creció de modo exponencial y el PBI se duplicó. La vida fue mejor mientras muchos beneficiarios se quejaban amargamente.

De allí que estas líneas no sean un exabrupto, sino un intento de adentrarse en la complejidad de una zona social decisiva para buscar soluciones adecuadas.

Si no damos este debate, volverá a suceder. Porque la matriz conceptual del problema, mantiene vigencia.

 

  • Director La Señal Medios / Sindical Federal / Area Periodística Radio Gráfica

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