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miércoles , junio 26 2019
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FUENTES SEGURAS VI / El aislamiento presidencial

Por GABRIEL FERNÁNDEZ *

 

En las últimas horas el presidente Mauricio Macri supo, de modo inequívoco, que varios de los dirigentes radicales que habían avalado la alianza Cambiemos se encuentran fuera de la misma. Aunque las presiones, amenazas y sugerencias fueron intensas y lograron ralentizar algunos alejamientos, el quiebre es inevitable. Esas referencias, sobre cuyo comportamiento informamos con detalle en La Señal Medios, no se han reorientado en sentido nacional popular: sólo corcovean ante la pérdida de clientela y la ausencia de beneficios sectoriales. De hecho, en este momento su preocupación se asienta en cómo formalizar el alejamiento sin beneficiar al peronismo, especialmente al espacio kirchnerista.

La inmanejable situación económica, más la ausencia de expansión territorial que el PRO alcanzara gracias al Viejo Tronco liberal de la Unión Cívica Radical, ha sumido al titular del Ejecutivo en un encierro –un mutismo- que genera interrogantes entre los más cercanos. Durante este sábado, Macri no aceptó ninguna de las reuniones ni de los llamados propuestos por su círculo más cercano. Nadie sabe qué hará. Al recibir esta información de una fuente confiable, preguntamos: -¿Existe alguna posibilidad de renuncia?. La respuesta fue “no me consta”. E insistió, enseguida, con el silencio absoluto del presidente pro oligárquico.

Macri se hizo presente el viernes por la noche en Chapadmalal, sin invitación, para cenar junto a María Eugenia Vidal y su equipo. No lo esperaban. El jefe de Gabinete de Ministros de la provincia, Federico Salvai, intentó arreglar la situación con un par de tweets en los cuales señaló esa presencia y al estilo Cambiemos manifestó que  así pudieron compartir el “entusiasmo de una Argentina mejor para todos”. La intención de Macri fue hacer valer los recursos que le entregara a Vidal para evitar el desdoblamiento electoral; la gobernadora, a sabiendas del deterioro para su imagen que implica en este tramo la cercanía con el dirigente de peor imagen nacional, lo recibió con frialdad. El marco perfecto fue brindado por el acto de protesta vecinal que entornó el predio.

Tras la visita estilo peludo de regalo, Macri se encerró durante todo este sábado sin tomar contacto con colaborador alguno. La fuente en cuestión nos habló de un estado depresivo; lo señaló con el nombre de una afección bastante difundida que no incluimos porque consideramos aventurado. Lo cierto es que sólo el 17 por ciento de la sociedad respalda su plan económico, y que las consecuencias del mismo –previstas como parte del modelo- arrasan trabajo e industria, reprimarizando el país justo cuando el mundo retoma la acción de los Estados y prioriza la inversión productiva. Ese mundo aparece encarnado en la voz pública del Papa Francisco, quien palpitando resultados probables en Octubre, anunció desde Marruecos que pronto visitará nuestro país; su país.

El esquema desplegado por el macrismo resultó tan cerrado que ahuyentó sectores que, sobre los albores de su gestión, estaban decididos a respaldarlo. Así, se fueron escurriendo como arena entre los dedos los apoyos de dirigentes gremiales descaminados, de empresarios miembros de la Unión Industrial Argentina ligados al mercado interno, de profesionales y comerciantes. Estos espacios se fueron sumando a las asociaciones de pequeños y medianos industriales quienes, a su vez, entablaron ligazón con la Corriente Federal y a su través, con el Frente Sindical para el Modelo Nacional. El combo resulta por estos días interesante, pues la condena al oficialismo puede definirse como un frente de la economía real argentina.

Finalmente: la marcha en defensa la industria y el trabajo convocada por el movimiento obrero organizado para el jueves 4 de abril será un impacto profundo contra la política oficial. Mientras las autoridades y sus medios pretenden difundir la idea duranbarbista de “nada nos afecta”, lo cierto es que el malestar social resultará inocultable. El destiempo entre el corto tramo político que implican los siete meses hacia las elecciones y la eternidad que el mismo período implica ante la persistencia de la destrucción económica, no encuentra todavía una vertiente que asuma la responsabilidad de indicarle al gobierno que ya es hora de encender el helicóptero.  Los trabajadores y las organizaciones sociales están de pie. La política nacional popular, cansina, está deliberando.

  • Director La Señal Medios / Sindical Federal / Area Periodística Radio Gráfica.

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