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lunes , septiembre 24 2018
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PRESUPUESTO / Una batalla crucial

Si bien en el camino hay otras cuestiones, la gran batalla en el Congreso será la aprobación del Presupuesto de la Nación, auspiciado y promovido por el FMI. Se tratará en extraordinarias. Aprobarlo  será aprobar el acuerdo. Si no se aprueba, pierde el Fondo. Habrá oferta de votos.

 

Otra vez Buenos Aires. Otra vez el puerto y la Aduana. Otra vez el imperio. Otra vez los gobernadores acorralados por la prepotencia porteña de antaño. Sí o sí el gobierno quiere que el peronismo vote a favor el Presupuesto para el próximo año, con el impiadoso re-reajuste del Fondo.

Es decir apoyar alegremente el acuerdo trasnochado de Mauricio Macri & Christine Lagarde. Que se voten las planillas que liquidan ayudas sociales, obras, partidas para salud, educación, ciencia, tecnología, etc.

Que vote el peronismo, que vote y que pague ante su pueblo cada gobernador, cada diputado y senador peronista para regocijo del comando de ocupación de la Rosada teledirigido desde Washington. Que pague el pueblo los millones de dólares en camiones de caudales camino a Ezeiza que vieron pasar los hambrientos por TV.

El proyecto de Presupuesto debe ingresar al Congreso de la Nación por la Cámara de Diputados, antes de que cierre la mesa de entrada el próximo 15 de septiembre. Si no lo hace el PEN viola la ley de Contabilidad y no pasa nada. Y si lo manda y no lo trata el Congreso tampoco pasa nada.

Los mismos que están en el gobierno lo hicieron con el Presupuesto de 2010 y no pasó nada porque la entonces Presidente Cristina Kirchner repitió el presupuesto del año anterior. Macri en ese caso, ya lo dijeron, hará lo mismo y no se caerá el gobierno pero probablemente sí este acuerdo con el FMI. Porque imponerlo contra viento y marea sería una locura.

Ya sabemos que Macri no negocia: obsequia como hizo con los fondos buitre. De modo que si la mayoría se opone y se impone el Congreso repararía en parte del daño que produjo al convalidar con esos piratas de las finanzas lo que Macri regaló.

Si el Congreso se planta,  el rechazo al acuerdo con el Fondo pondría al Congreso al nivel de las calles movilizadas contra el estropicio oficialista. Ya lo hizo con la ley contra los despidos que Macri vetó y con la ley que frena los tarifazos que Macri vetó mal, según los trajines en la Justicia, lucha en la que se destacan Eduardo Barcesat y Pablo Servcovich y que piden que la gente escriba a  ajncontadmfed12@pjn.gov.ar para instar a la jueza Macarena Marra para que se expida en la causa.

Esa mera posibilidad, hoy, aterroriza a Macri, que está preparando como una fiesta de 15  la reunión del G20 para el 30 de noviembre, con todos sus personajes, incluyendo a Donald Trump, Vladimir Putin y el chino Xi Jinping, además de los líderes europeos como la alemana Angela Merkel.

Antes, el Congreso deberá aprobar la ley que pide el PEN y que declara feriado por única vez al 30 de noviembre porque con tanto movimiento con la llegada y traslado de los ilustres visitantes, con sus respectivas fuerzas de seguridad, más las locales, no habrá espacio para los argentinos. Justo el viernes 30. que es el día que el Congreso de la Naci{on cierra el período de sus sesiones ordinarias hasta el 1° de marzo de 2019. Para deliberar después del 30, el PEN debe convocar a sesiones extraordinarias para tratar los temas que quiere.

La batalla del Presupuesto se reserva para ellas, a partir de diciembre.

He aquí la importancia del voto a la hora de elegir legisladores, dado que si Cambiemos tuviera cómoda mayoría en ambas Cámaras, este proyecto como tantos otros se aprobaría en un trámite sumarísimo. No la tiene y no la tendrá nunca con esta política de exterminio social.

De allí reside también la importancia de lo que voten los legisladores peronistas, sean ellos kirchneristas, massistas, justicialistas o saltimbanquis, si aspiran a volver a ocupar sus bancas o a ser gobernador o presidente de la Nación. Y que lo saluden cordialmente los vecinos de sus pueblos.

Todo diputado o senador que no pueda por miedo ir a tomar un café con sus amigos del colegio o del club en la plaza principal de su pueblo no merece estar en el Congreso de la Nación. Pero están y algunos esperando una oferta de personeros del gobierno. En especial en Diputados -Cámara de inicio del proyecto-, que tiene 257 miembros y se renueva por mitades (128 y 129) cada dos años. El Senado tiene 72, con mandato de seis y lo hace por tercios, también cada dos años.

En estos casos, lápiz en mano, todos saben quienes son los candidatos a vender su voto. Y por lo general, el primero que lo sabe, es el gobierno.

* Lecciones de la historia

En tanto, mejor hurgar ahora en las simientes de consensos del pasado cuando, como queda dicho, un gobierno hace lo que quiere y una oposición, vale agregar, no hace lo que puede. Mejor también recordar la visita en estos días de vacaciones a la Casa del Acuerdo de San Nicolás, preámbulo, en 1852, de la Constitución de Santa Fe de 1853,  la que el 1° de mayo pasado cumpliera 165 años de su aprobación (ver nota aparte en esta misma portada).

Y, también, la visita que siguió después para quien esto escribe a la siempre cordial ciudad de Santa Fe, hoy en manos del intendente radical macrista José Corral, quien dice y repite que “Cambiemos vino para cambiar las cosas”. Sí, claro. Entre ellas, la UCR, que enterró su historia en Gualeguaychú.

Diferente es lo que piensa y dice el gobernador socialista de Santa Fe, Miguel Lifschitz, quien el lunes 23 se reunió con sus colegas peronistas, el cordobés Juan Schiaretti y el entrerriano Gustavo Bordet.

Aunque cauto, como buen socialista en el gobierno, no deja de oponerse a que le saquen lo que les pertenece en las partidas presupuestarias relacionadas con la coparticipación de cada distrito.

Igual posición exhibieron Schiaretti, siempre cercano a las luces de Buenos Aires pero que está al frente de una provincia que es un polvorín por la política económica de Macri, al igual que Bordet, amigo del ministro del Interior, Rogelio Frigerio, que parece ser un político de los que quieren llevarse bien con todos, comenzando por los del campo de su provincia.

Lifschitz criticó el “federalismo invertido” del gobierno central, que sólo convoca a los gobernadores para hablar de ajustes. No dijo nada estridente, no hizo ninguna acusación pero,  igual, Macri se enojó.

Los tres se reunieron en el Colegio de la Inmaculada Concepción, ubicado en la plaza principal de la ciudad donde en un lateral está su edificio blanco puro y, en ángulo recto de esa cuadra, la Casa de Gobierno que no tiene nombre, a diferencia del edificio del Poder Judicial que le sigue y que completa tres caras de la Plaza. La que falta cierra el cuadrilátero con la Catedral en una esquina.

El triunvirato de la región centro, a instancias de la provincia anfitriona, se reunió para escuchar y hablar de “La liga de los pueblos libres y la vocación federalista del Brigadier Estanislao López” con el historiador Pacho O’Donnell como orador central.

El motivo o excusa, según se prefiera, fue el bicentenario del primer gobierno de López, un federal que a dos años de ser gobernador se dio el gusto en 1820, con su aliado entrerriano Pancho Ramírez, de entrar a la ciudad de Buenos Aires y estremecer a la porteñada con tropas, caballos, armas y sus pintas de gauchos matreros, tras vencer en Cepeda a las fuerzas porteñas.

Otros dos años y esos vencedores amigos se enfrentaron como fieros enemigos en una batalla en la que murió Ramírez cuya cabeza embalsamada exhibió durante días el ahora homenajeado Brigadier López.

Pero no fue esto lo que irritó a Macri que al López que conoce fue el que presidió y fundió a Ñuls hace unos años e hizo algunas tropelías sino lo que dijeron en contra del ajuste del Presupuesto del FMI los tres gobernadores.

Habló sobre Lifschitz sin nombrarlo que “dice una cosa en privado y públicamente dice otra”.

 ¿No sería Macri peor que fuera al revés como hizo usted en la campaña electoral?, podrían responderle.

Lifschitz fijó su posición pero el candidato peronista a sucederlo, el senador Omar Perotti, miembro del bloque de Miguel Pichetto no dice nada. Debería tomar atenta nota de lo que le pasó al gobernador Juan Manuel Urtubey, echado a los gritos del acto en homenaje a Evita, el 26 de julio, siendo él, además, el titular del PJ.

El ex presidente del Club Rafaela sabe muy bien que peronista que juega en el equipo contrera, pierde.

Cerca de las fiestas navideñas se definirá este choque entre el federalismo y su autonomía y el gobierno central que administra con los ojos en la metrópoli yanqui como lo hacía Buenos Aires cuando miraba a Londres.

  • Periodista parlamentario / Congreso Abierto / La Señal Medios

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