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domingo , junio 24 2018
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HÉCTOR AMICHETTI / Desde sus inicios hasta el presente

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Héctor Amichetti, secretario general del Sindicato Federación Gráfica Bonaerense y referencia ineludible de la Corriente Federal de Trabajadores brindó una larga entrevista a Gabriel Fernández.

El popular Gringo recordó sus inicios en la militancia sindical: “Fue durante la dictadura. Hacíamos activismo a nivel de agrupaciones gráficas desde el peronismo. Eran épocas de reagrupamiento. Todo estaba intervenido. Llevábamos adelante luchas de resistencia. Es bueno remarcarlo porque en ese tiempo no hubo un silencio total. Recuerdo Confluencia Sindical, una revista que sacábamos en la clandestinidad. En ella relatábamos todos los conflictos sindicales contra la dictadura. Entre 1981 y 1982 fue tomando forma ese núcleo de agrupaciones sindicales peronistas que se activaron con la normalización de los gremios. Así se recuperó la militancia gremial”. Amichetti agregó: “A pesar de haber sufrido tantos golpes, denunciamos el genocidio. Cuando vino la normalización, la conciencia de los compañeros estuvo intacta. A pesar de los golpes, la lucha del Movimiento Sindical estuvo intacta”. 

Para Amichetti “La Corriente Federal de Trabajadores busca rescatar los históricos programas de La Falda y Huerta Grande. Una continuidad histórica. Retoma las mejores experiencias del movimiento sindical para instalarlas en la CGT. No es nuestra intención que aquellos viejos programas sean los mismos, sino planteamos que la CGT tenga un programa y que los 26 puntos sean los grandes ejes de la política económica y social. Que pongan en debate para ser enriquecidos. Aun no logramos esto, pero nunca una corriente combativa incidió tanto en la CGT”. 

¿No existió vocación de unir la CGT en un programa durante los gobiernos populares? Para Amichetti existe una explicación: “Fue la imposibilidad de adoptar un programa junto a un gobierno. Fue un legado de los 90s. Fuimos oposición de Alfonsín porque tomó de la decisión política de condicionarse al poder financiero y eso nos condicionó“; también reflexionó sobre el rol del movimiento obrero y Raúl Alfonsín: “Hoy todo el mundo recuerda aquellos paros a su gobierno, pero si apuntaba hacia donde tenía que ir con el país – moratoria de deuda externa y alineamiento con América latina, por ejemplo – el Movimiento Obrero se hubiera alineado con lo correcto de su programa. No lo hubiera derrocado un golpe de mercado”. 

José Alfredo Martínez de Hoz y la Dictadura convirtió a parte del sindicalismo en corporativo, lo que sigue siendo una traba hoy“; analizó Amichetti, quién agregó: El movimiento sindical argentino tiene sentido en la medida que se lo relacione con un modelo de país para mayorías. Esos sectores que llevan adelante políticas para un sector corporativo no entran en las políticas programáticas de un país. Terminamos discutiendo con las multinacionales y las empresas de servicios. Ese es nuestro principal problema para llevar adelante un programa“. 

Gabriel Fernández preguntó por la ruptura entre el movimiento obrero y el gobierno de Cristina Fernandez de Kirchner. Para Amichetti hubo responsabilidades mutuas: “Aquel gobierno no comprendió lo que hoy se ve con total nitidez. Hoy es una gran obsesión de este gobierno la desestructuración sindical. Sacar del medio los convenios colectivos por rama y actividad de servicio. Aquel gobierno popular avanzó sobre sectores del poder económico, pero no puso el eje en la organización de los trabajadores. Hay batallas que se dieron a mitad de camino porque el movimiento obrero no fue parte activa de las mismas. Un ejemplo: durante el conflicto de las Retenciones se lanzó la medida y luego nos juntamos gobierno y CGT para ver como la bancábamos. Distinto hubiera sido si se discutía con nosotros previamente, ya que las retenciones tienen una relación directa con las políticas de reactivación y las ramas de producción y servicios. Por su parte, desde el movimiento sindical hubo organizaciones acostumbradas a pedir desde su sector. Nos sucedía con las paritarias en Transporte, donde era una presión hacia el Estado por el subsidio. Una concepción por la cual peleaban trabajadores junto a patrones. Esto nos hizo perder de vista que era necesario retomar el viejo programa del movimiento obrero. Las políticas del gobierno coincidían con el movimiento obrero, pero hubo una debilidad de ambos lados que se pagó muy caro. 

-Héctor, ¿Porqué ganó Macri las elecciones presidenciales de 2015? ¿Cual es tu mirada?: -“Cuando se produjo el triunfo de marzo de 1973 luego de 18 años de proscripción, la CGT de los Argentinos lanzó un documento:No basta con ser gobierno o mayoría, porque nunca resolvimos los problemas de desigualdad e injusticia”. La organización popular es la clave para consolidar ciertas decisiones políticas. Avanzamos en doce años, pero nunca debatimos poder. Tal vez se daba con la militancia joven, pero no en todos los ámbitos. En 2011 se ganó una elección con el 54% de los votos, pero al mes la presidenta tomó medidas que tal vez no haya querido hacer ya que los poderes reales condicionan. Pelear con una poder tan grande siempre nos ha limitado en el progreso colectivo. Si esto hubiera sucedido nos hubieran existido meses y meses de internas, candidatos por encima de los proyectos o conductas que demuestran que somos débiles y hacen aflorar los personalismos. Después hubo temas menores, como cual o tal candidato. Cuando hay proyecto real, el candidato no es importante”

Amichetti castigó la idea del empoderamiento individual: “El mismo debe ser colectivo, sino no tiene sentido. Está bien que el ciudadano haya recuperado derechos. Pero debe ser en un proceso de crecimiento colectivo. Si nos quedamos en el empoderamiento individual sucederá que – naturalmente – se termine en actitudes como las vividas con el impuesto a las ganancias. Muchas personas se creen empoderadas a través de un voto, que termina dando a quién promete”; y completó: “Hay un sector de la sociedad que tiene una concepción individualista. Hoy no tienen un gobierno populista, pero las consignas de la última marcha de apoyo no fueron “Les doy tiempo porque creo en la teoría del derrame” o “Estoy a favor del tarifazo porque es necesario”. Volvimos a consignas como “Democracia” o “Derechos individuales”, cuando el peligro real para la democracia es esa concepción individualista”.

Macri sintetiza a un gobierno oligárquico“, expresó el referente de la Corriente Federal, quién agregó: “Cuando está en Europa junto a la realeza española u holandesa se siente cómodo y dice las cosas que define claramente su clase; la discusión en Argentina es si el pueblo está dispuesto a un cambio voluntario o es voluntad de un presidente. Ahí se expresa la clase social de un gobierno que está convencido de una filosofía económica que parte de una concepción individualista. Para esta gente el capital está por delante de la fuerza de trabajo. Por eso nuestro conflicto: el trabajo es fuerza esencial para la generación de capital. Macri lo pone al revés. Desvirtúa todo. El trabajo digno pasó a ser un costo laboral que tiene que flexibilizarse para facilitar el capital y desarrollarse. Este gobierno oligárquico nos está retrocediendo a 1910″.

Amichetti puso en cuestión la durabilidad del gobierno macrista: “Avanzamos hacia una crisis profunda. Todas las medidas tienden hacia eso. Por eso nuestra idea es discutir un programa de fondo más allá de coyunturas electorales. Así encaramos esta etapa crítica. Acá hay que dejar en claro algo: si no encontramos la forma política de salir de la crisis que nos dejará este gobierno, podemos terminar en una guerra civil. Este proyecto de país nos lleva a eso. La duración de este gobierno está directamente emparentada con nuestra capacidad de visualizar si somos conscientes que la protesta popular tomará forma política.

Ahora viene el tiempo de la unidad“, sentenció Amichetti, quién agregó: “Es el tema central a trabajar. Hay que correr todo tipo de sectarismo y a base del análisis que hacemos de la realidad, necesitamos una primera respuesta contundente que acompañe a esta lucha en una construcción política en octubre que sea freno a este gobierno que pretende avanzar libremente

El referente de la Corriente también tuvo palabras para el empresariado y las cooperativas: “Muchos empresarios tienen una mentalidad que se inclina hacia la idea de progreso individual. Un empresario ligado al mercado interno que le da crédito a las políticas liberales, aunque después termina siendo muy crítico de ellas. Se reconvierten en importadores o se funden. Lo peor es que creen tener un margen de salvación más importante que el de un trabajador. Por otro lado hay un sector de cooperativas que se ha sostenido fuertemente. Algo que no es nuevo: el primer peronismo discutió una economía mixta entre privados, estado y cooperativas. Buscamos reinstalar la discusión durante el gobierno anterior con la idea de romper monopolios y oligopolios. ¡Que importante hubiera sido un cooperativismo mas fuerte como regulador del mercado!”

CA/GF/RG

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