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domingo , febrero 17 2019
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De Mendiguren: “Cada vez que se impuso la valorización financiera nos fue mal”

Una de las incógnitas de cara al 22 de noviembre es lo que sucederá con los más de cinco millones de votos que acompañaron la candidatura a presidente de Sergio Massa. Un caudal fundamental para que tanto Daniel Scioli como Mauricio Macri superen el 50 % de los votos. Seducir a esa parte del electorado es uno de los objetivos que ambas fuerzas políticas tienen por delante. ¿Son votos que buscan un cambio radical o que quiere correcciones manteniendo gran parte del camino recorrido?

Para charlar sobre el desempeño de UNA en las elecciones pasadas y visualizar lo que viene, entrevistamos  a José Ignacio de Mendiguren, hombre proveniente del sector productivo, diputado por el Frente Renovador, titular de la Unión Industrial Argentina entre 2000 y 2001 y parte del gabinete de Eduardo Duhalde en el 2002. El referente del Frente Renovador fue claro y contundente al expresar su preocupación de un posible gobierno de Mauricio Macri para la industria rememorando el desastre que sufrió el sector con la aplicación de las políticas neoliberales en los `90.  También hizo una evaluación del desempeño electoral de UNA y de los desafíos que tiene ese espacio político por delante.

LA SEÑAL: ¿Cuál es su análisis de lo que ocurrió el 25 de octubre y de lo que se viene para el ballottage?

JM: Ocurrió algo que yo creo que nos sorprendió a todos. De las encuestas y de todo lo que estaba sobre la mesa nada se cumplió. Nosotros teníamos esperanzas de entrar al ballottage pero no nos alcanzó. Hicimos todo el esfuerzo posible contra todos los pronósticos, posterior a las PASO nos decían que nosotros íbamos a desinflarnos. Los medios jugaron muy fuerte a la polarización. Sin embargo no solo no desaparecimos sino que pudimos crecer. Esto fue posible porque nos encargamos de hacer propuestas muy concretas sobre todos los problemas que creemos que los argentinos tienen. Decir además de que íbamos a hacer y con quien lo íbamos a hacer. No llegamos al ballottage, pero nos quedó un enorme compromiso con los 5,2 millones de votos que nos han apoyado por la claridad de nuestras propuestas. Los que nos votaron se tienen que quedar tranquilos que le vamos a cumplir ejerciendo una oposición proactiva y desde el parlamento. Vamos a defender el 82 % móvil, la quita del Impuesto a las Ganancias sobre los trabajadores, la liquidación de los juicios que están demorados a los jubilados, que es una urgencia. Una lucha frontal contra la corrupción y el narcotráfico. Son todas esas propuestas que con toda claridad expresamos y que por eso nos votaron. Si la gente hubiera querido votar al PRO o al FPV lo hubiera hecho. Si nos votó a nosotros por algo es. Eso es lo que vamos a tener por delante.

LS: ¿Qué piensa que puede llegar a pasar el 22 de noviembre?

JM: Para nosotros como espacio la elección ya pasó, nos votaron los que nos votaron que fueron muchos y ahora lo que queda por delante es una opción, hay que optar entre las dos propuestas. Nosotros somos muy respetuosos del voto, no podemos ni aspirar a decirle a la gente que vote lo que nosotros digamos. Pero sí le decimos a los dos candidatos que han quedado que si quieren aspirar a llegar a eso más de 5 millones de votos, a que los acompañen, les deben explicar las propuestas que ellos han acompañado están dispuestos a acercarse o a cumplirlas. Queda en los dos partidos que han quedado conquistar el voto del Frente Renovador.

LS: Nos podría dar su razón de porque hay que enfatizar un proyecto industrial para el país

JM: Para mí es clave. Desde el Frente Renovador siempre sostuvimos la valorización productiva. Como industrial llamo a esta reflexión: cuidado que en la Argentina, ante el problema de la falta de dólares no se vuelva a reeditar lo que fue en nuestro país la “valorización financiera”. Esto quiere decir que el que llega, como tiene que pedir créditos, cuando estos créditos no fueron traídos para la producción o de un Estado negociando con firmeza, fueron créditos que vinieron condicionados. Recuerden la época en que Argentina iba al Fondo Monetario en la década del `90 donde cada crédito que se le otorgaba venía condicionado a un plan de ajuste, a determinadas privatizaciones, a seguir los preceptos del Consenso de Washington. Siempre cuando nos daban eso, por otro lado nos pedían mercado. Eso significa bajar las barreras arancelarias, no poner restricciones como los mismos países centrales ponen. Yo soy textil y pasé la década del `90 viendo como entraba una camisa que se vendía al público por un dólar, como hacía Chemea. Eso no era el costo ni de los botones. La industria textil tuvo un tratamiento de plaga, nos fumigaron. La industria del calzado lo mismo. Yo era presidente de la Unión Industrial Argentina en diciembre de 2001, acompañé al secretario general del gremio del Calzado, Agustín Amicone, a tirar zapatos a la Cancillería argentina porque realmente estábamos desaparecidos. Entraban los calzados deportivos a U$S 1,20 por la frontera y cuando nosotros demostrábamos el dumping enorme nos respondían con sorna si nosotros éramos competitivos. Finalmente terminó con la triste historia que terminó. Además recuerden que mientras esto sucedía Argentina se endeudaba, además de para traer zapatos a un dólar, para traer choclos de Francia, alimento para perros de Inglaterra. En el 2001 recorría los canales de televisión mostrando una caja que se llamaba la Cajita Infeliz donde mostraba como la producción se había trasladado a Brasil. Era realmente asombroso como no podíamos reaccionar. Si un argentino no podía poner un choclo dentro de una lata porque la macroeconomía se lo prohibía mal iba a poder fabricar un sweater. La Argentina productiva estaba directamente destrozada. A partir de la crisis vino en el país lo que llamo la valorización productiva. La Argentina tiene una enorme capacidad para generar riquezas y había que movilizar esa riqueza y fíjese los resultados. Entre el 2002 y 2009 la industria creció el 102 %, el país se desendeudó, acumuló 55 mil millones de dólares de reservas. En el 2007 el problema que teníamos era administrar el exceso de dólares. Después vino una coyuntura internacional, errores como no atacar a tiempo la inflación. Lo que queda hoy es retomar esos motores, volver a corregir los errores que tuvieron, pero no eliminarlos y volver a esa historia que comentaba antes. Por eso el Frente Renovador se puso en el medio y dijo: “nosotros estamos con el cambio”, pero lo definimos “el cambio justo”. Cambio significa corregir las cosas en que tuvimos problemas, no volver a esa etapa que acabo de describir. Cada vez que la valorización financiera se impuso nos fue mal. Significa que al país se lo mira como un casino, ¿cuánto crédito le puedo vender? ¿cuántos bonos le puedo refinanciar? Ahora nunca le permiten desahogar la producción. Cada vez que pasó esto en Argentina quebraron el campo y la industria. Fui Director del Banco Nación de la Argentina en el 2000 y 2001, el campo no tenía retenciones, estaba produciendo su segunda cosecha histórica récord, tenía una tecnología muy moderna, pero con la macroeconomía de la valorización financiera el resultado fue 13 millones de hectáreas hipotecadas en el Banco Nación y 220 mil productores quebrados. El productor más no podía hacer, era eficiente, productivo, pero con la macroeconomía de la valorización financiera se traían los pomelos de Israel en lugar de Entre Ríos. Hemos visto los resultados cuales fueron. Esto es que hay exigirle a los dos candidatos, esas definiciones de cara al ballottage.

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