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lunes , agosto 19 2019
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CHINA – EE.UU. / Los caminos de la vida

Por GABRIEL FERNÁNDEZ *

 

Un breve apunte. La decisión norteamericana de levantar barreras proteccionistas está en línea con la acción industrial fomentada por Donald Trump. El incentivo a la producción local le ha facilitado un crecimiento del PBI y una mejoría sustancial en el porcentaje de trabajadores ocupados. La decisión de Xi Jinping de adecuar su tipo de cambio, días después, tiene el mismo objetivo. No vamos a repasar aquí el extraordinario éxito de su andar.

La diferencia entre ambos radica en la historia reciente (Del Tequila a Lehman Brothers) porque las dos monedas son de papel … pero no son iguales. De allí que el Banco Popular Chino sugiera con amabilidad oriental a la potencia del Norte que evalúe retomar un sendero “objetivo”. Qué interesante. Utiliza esa expresión. “Objetivo”. ¿Por qué?

Básicamente porque el desajuste entre la emisión norteamericana y su capacidad para la generación de producción de bienes de producción y consumo es profundo. La política fundada entre otros por Nixon y Kissinger de imponer el billete verde como moneda internacional perdió sustento en las últimas dos décadas cuando la hegemonía del capital financiero quebró la industria que la sostenía.

Como contracara, China primero afiató su aparato productivo y luego se encaminó a la utilización de su volumen financiero para asistir aliados sin condiciones leoninas e intervenir con prudencia en el mercado mundial. Lo que Estados Unidos, por mucho que Trump quiera, no logra desandar, es la pesada herencia de los gobiernos dominados por aquél suprapoder que, ahora mismo, sigue damnificando la economía europea.

El eje del problema, entonces, radica allí: si los norteamericanos admiten un desarrollo “objetivo” de la economía y su variable monetaria, el volumen chino logra, sin acciones protectivas especiales, preeminencia. Para China, la reciente emisión de deuda pública por 30 mil millones de yuanes (3.780 millones de euros) es una corrección para no perder competitividad industrial. Para los Estados Unidos, un nuevo hueco en su endeble andamiaje tironeado entre dos potentes fuerzas internas.

Difícil que esto derive en lo que conocemos como guerra en sentido tradicional, a menos que Trump sea desbancado como Frank Underwood y el rentismo ¿sureño? (ironía de trazo histórico) retome el control. Lo interesante es la conclusión. Todos los que crecen utilizan sus recursos económicos y administrativos, en base al control de los propios Estados, para fomentar producción y trabajo. Todos los que decrecen, ajustan.

En línea con los que se hunden, los grandes medios y los especialistas económicos derraman artículos y conferencias sobre gastos, déficits, mercados, costos laborales. Y nunca olvidan calificar como populistas a los que se desarrollan y se van convirtiendo en las nuevas locomotoras del mundo Multipolar.

La FED y el gasto inadmisible

En este hermoso día nublado, lluvioso y frío, es placentero asomarse sin prisa a detectar informaciones que, escondidas tras las nubes cargadas, permiten comprender caminos y asomarse a panoramas. Las líneas sencillas que vienen pueden ligarse al texto previo y un video publicados el jueves en estas páginas bajo el título común de CHINA – EE.UU.

Resulta que hace algunas horas, el presidente estadounidense Donald Trump advirtió que el problema de su país no es China, sino “una Reserva Federal que es demasiado orgullosa” para “admitir sus errores de actuar a la ligera y apretando demasiado”. Luego precisó el debate: a su entender la FED “debe reducir más las tasas y más rápido, y detener su ridículo ajuste cuantitativo”.

Describió parcialmente el mapa al cual se enfrenta, pues en otras naciones “tres bancos centrales más redujeron las tasas”. Trump destacó que “¬La curva de rendimiento está en un margen demasiado amplio y no hay inflación! La incompetencia es una cosa dura de observar, especialmente cuando las cosas se pueden solucionar muy fácilmente”. Claro, añadimos, fácil es instrumentar la decisión; complejo es el panorama que la envuelve.

En pocas ocasiones se ha podido transparentar, como en este breve tweet, la pelea real en el seno de la potencia del Norte. Habitualmente sólo la visualizan los que comprenden el proceso multipolar internacional porque aparece revestida con críticas a los modos y los gustos del rubicundo jefe de Estado. Lo cierto es que el tremendo poder parasitario instaurado en las décadas anteriores realiza esfuerzos para retomar el control y desmejorar la creciente actividad productiva interior.

“GANAREMOS –la mayúscula es del original- de todos modos, ¬pero sería mucho más fácil si la Fed entendiera lo que no entiende, que estamos compitiendo contra otros países, todos los cuales quieren hacerlo bien a nuestra costa!”, agregó Trump. Y fíjense un detalle, lectores argentinos: Los mensajes del inquilino transitorio de la Casa Blanca llegaron horas después que cuatro ex presidentes de la Reserva Federal (Fed), el Banco Central estadounidense, le exigieron que respete la “independencia” de la institución.

Los corresponsables del deterioro de la economía gringa, en una columna publicada en el diario The Wall Street Journal (Paul Volcker, Alan Greenspan, Ben Bernanke y Janet Yellen), se situaron en presunta defensa de la entidad y de su actual presidente, Jerome Powell. Al igual que por estas playas, la gran casa monetaria es asolada por el dominio de la banca privada. Por eso los autores del texto sostienen que el bueno de Powell “es blanco constante de ataques y presiones” por parte de Trump, a quien la nota alude sin mencionarlo.

“Como ex presidentes de directorio del Sistema de la Reserva Federal, nos une la convicción de que a la Fed y su presidente se le debe permitir actuar de forma independiente y en el mejor interés de la economía, libre de presiones políticas cortoplacistas y, en particular, sin la amenaza de destitución o degradación de líderes de la Fed por razones políticas”. Eso dicen los cuatro jinetes del apocalipsis, ¡como si las finanzas de una nación no fueran un asunto político!

Con los números en mano, y el respaldo social que le otorga el alza del PBI, Trump ha acusado al ente monetario y a su presidente de evaluar erróneamente la situación económica a fines de 2018 y de haber aumentado en consecuencia las tasas de interés en momentos clave para la economía. La Fed admitió bajar las tasas el miércoles pasado por primera vez en 11 años, pero para Trump la medida fue insuficiente y volvió a criticar a Powell.

Lo que viene sucediendo en los Estados Unidos y venimos narrando desde aquellas sorpresivas horas de la elección presidencial de enero de 2017, es inusual y evidencia una fase determinante de la batalla integral en la que se encuentra sumida la humanidad. Grandes banqueros y medios concentrados –junto a otros aliados que hemos descripto- no están planteando una polémica asentada apenas en miradas diferenciadas conceptualmente sobre la vida económica: vienen advirtiendo que la dupla inversión – trabajo debe ser erradicada.

Nos están diciendo –y muy seriamente amonestan a Trump- que esta idea de promover la continuidad de la vida sobre el planeta es un verdadero gasto inadmisible.

Disfrutamos el mate y percibimos, ventanas afuera, que la lluvia arrecia.

 

• Director La Señal Medios / Sindical Federal / Area Periodística Radio Gráfica.

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