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miércoles , agosto 15 2018
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APUNTES PARA UN BALANCE / La pelea, sigue abierta

 

Por PABLO CARRO *

La saña represiva desatada en Jujuy  por el gobierno de Morales es la contracara necesaria de la política económica que llevan adelante Macri y la Alianza Cambiemos a nivel nacional. La ecuación es sencilla y conocida: ajuste y represión.

La perspectiva dominante nos invita a pensar que para el campo popular el balance es negativo por donde lo miremos.

Devaluación, despidos, tarifazos, inflación, caída de salarios, recesión, endeudamiento externo, apertura de importaciones, destrucción del mercado interno, desempleo, caída de la inversión, del crecimiento y del consumo, déficit fiscal, recortes en educación y salud, etc. Qué duda cabe, una brutal transferencia de riquezas de los sectores de menores ingresos a los grandes grupos económicos concentrados.

Como parte del mismo movimiento, el cinismo mediático nos convida a creer que es lo que nos merecemos: tenemos un gobierno de gerentes que gobierna a favor de las corporaciones, ¿no fue acaso lo que votó mayoritariamente nuestro pueblo? ¿Importa acaso si mintió en su campaña? A pelarse. Esas son las reglas de la real politk. Y para el que protesta, represión, material y simbólica. Minimizan nuestros reclamos, descalifican nuestra militancia, estigmatizan a nuestros dirigentes y luego justifican el accionar represivo de las fuerzas de seguridad pública contra la resistencia a la pérdida de conquistas y derechos. Así, naturalizan las injusticias sociales y se justifica la creciente salida represiva frente a la protesta sindical y social.

Y pareciera que nada podemos hacer. Que está todo mal. Que este año fue una mierda. Que perdimos acá y allá. Que estamos llenos de traidores y veletas. Que no se convocó a un paro nacional. Que nuestras dirigencias defeccionan. Que siempre fue igual… Entonces, cunde la desmoralización y muchos buenos compañeros de ayer, hoy se resignan, se desalientan, se retiran a “cuarteles de invierno”. Justo cuando se nos viene un año electoral.

Por un balance nacional, popular y democrático.

No comparto la perspectiva dominante porque está hecha a la medida de Macri y las corporaciones y solo a ellos les sirve. Nos quieren hacer creer que ya nos derrotaron y nos presentan una realidad resignada, apta para seguir profundizando sus políticas neoliberales de saqueo.

Pienso que desde el campo nacional y popular necesitamos ver las cosas de modo tal que podamos poner de relieve la resistencia democrática de nuestro pueblo. Una mirada que destaque el trabajo de coordinación y articulación social, cultural y política de muchas de nuestras organizaciones y le de relevancia a los buenos dirigentes (sindicales, barriales, estudiantiles, universitarios, vecinales, profesionales, cooperativos, culturales, eclesiásticos, inmigrantes, de DDHH, etc.) que no se desentienden y ponen el cuerpo. Que nos permita visualizar la importancia las grandes movilizaciones contra las políticas de ajuste y represión. Que nos permita ver cuánto hicimos para que el 2016 no fuera “cancha rayada”.

La Marcha Federal fue muy superior, cuantitativa y cualitativamente, a la realizada en los 90. Ahí están los 26 puntos de la Corriente Sindical Federal, que abrevan en los documentos históricos del movimiento obrero; un fuerte indicativo de la capacidad de reacción de un sector de los trabajadores organizados para comprender lo que está en juego y construir una propuesta de salida alternativa al ajuste neoliberal en apenas 8 meses de gobierno de Macri. La pelea que libran los becarios de Conicet y los trabajadres de la ciencia y la técnica muestra una capacidad de resistencia que anida extensamente en nuestra sociedad.

Y apenas menciono unos pocos hechos, en un año de grandes movilizaciones populares. La resistencia se fortalece, se organiza, se articula, social y políticamente. Con rápidos aprendizajes. Con buenos reflejos. Con dirigentes atentos. Con un pueblo que pelea. Con una sociedad movilizada.

Es cierto. No tendremos una navidad sin presos políticos. Todos nuestros esfuerzos no alcanzaron y Milago Sala sigue presa. Esto también da cuenta de nuestras limitaciones en la pela general contra el ajuste y la represión. Pero no debe hacernos ignorar las pequeñas victorias, ni opacar la solidaridad extendida y profunda de la que es capaz nuestro pueblo.

El 2017 nos traerá el desafío de traducir políticamente la resistencia democrática y el malestar social creciente.

La pelea sigue abierta.

* Secretario General CTA Córdoba

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