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domingo , septiembre 15 2019
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RUBÉN DRI / Esa pasión

Por GABRIEL FERNÁNDEZ *

Pocas regiones tan fértiles como Entre Ríos. Ya su nombre refiere al asunto. Pocas regiones, además, tan suaves a la hora de evidenciar toda esa vida. Nos ha tocado en suerte conocer algunos seres notables surgidos de ese verdor; es probable que en ningún caso, si hemos de considerar las proporciones, nos alcancen las palabras para agradecer el privilegio.

Dos periodistas y un pensador, pero de qué volumen y con cuánta trascendencia. Stella Calloni y Guillermo Alfieri, realzando el primer rubro, y Rubén Dri desbordando el segundo. De nuestro filósofo y teólogo queremos charlar, ahora que se celebran sus 90 años. Al igual que él, mientras lo pensamos, tomamos unos mates; al igual que él, mientras escribimos, tenemos un ojo puesto en las elecciones venideras y otro en el campeonato de primera división.

Digamos: así está bueno vivir. Porque alguien que bien podría sentarse con todo derecho a disfrutar de una obra feraz como las llanuras bañadas por el Paraná sin inmiscuirse en asuntos mundanos, anda por aquí y por allá preguntando, opinando, ¿predicando? sobre la importancia de vencer al proyecto oligárquico en las urnas, de sacudir las pestes de un tal Leuco, de objetar las zonceras difundidas a conciencia por un tal Lanata.

Rubén Dri, muy (pero muy) por encima de esas y otras figuras del partido mortuorio, se mete en un barro cognoscible, cercano, y utiliza el machete para desmalezar y contribuir a mejorar el paisaje que ama. El de aquellos ríos, aquellos verdes, pero sobre todo el de los seres humanos que conforman el pueblo al que pertenece, no sólo por la dicha de haber nacido en la Argentina sino por sensible y firme elección, andando el tiempo.

Es que el amigo es de los que combina lo que dice con lo que hace. Su pensar dinámico se asienta en la investigación y en la acción. Entonces, aunque se zambulle en la hondura hegeliana –o mejor: por eso mismo- hace lo propio con la gente en las calles, los pibes en el barrio, los trabajadores en los sindicatos. El Movimiento, en su doble acepción de confluencia política multitudinaria y de quehacer cotidiano, lo contiene y lo despliega.

La tarea descomunal relacionada con la obra de Hegel lo posiciona como autoridad inigualada. Es preciso adentrarse en sus textos para entender el aserto: estamos ante uno de los grandes. Es que Dri desmenuzó cada línea, cada concepto y logró que desde su interior surgieran nuevas ideas que a su vez poseen la virtud de ayudar a pensar y entender el presente en tránsito a quienes abrevan en ese río.

Esa acción cultural sobre la labor de un gigante universal no le impidió fijarse en los alrededores y señalar atenti que aquí también hay Verdad al referirse al Pensamiento Nacional que envolvió su práctica política; ni mucho menos desconocer el rastro profético de un cristianismo adoptado por el pueblo y convertido en eje aglutinante de una ecclesia que deviene en asamblea. Y así como hemos indicado que sin Jauretche reina la oscuridad, podemos aventurar que hay un antes y un después de Dri.

¿Porqué? Porque piensa a Hegel desde acá, comprende – admite – canaliza su propio entorno para que las concepciones disparadas por el genio de la dialéctica cobren cuerpo en la mundana y desordenada lucha por la construcción de una gran sociedad. Lo hace desde la práctica y la conceptualización enlazadas, descartando las buenas intenciones de las almas bellas y señalando que ese tumulto que implica la potencia irregular de un pueblo genera saberes hondos, de dimensión filosófica universal.

Rubén ha transitado las grandes etapas de la Argentina contemporánea. Ha pensado, probado, vuelto a pensar; ha rectificado y ha profundizado. Ha sufrido las noches cerradas que se llevaron seres queridos, ilusiones y esperanzas. Ha renacido en amaneceres vibrantes. Desde su obra ha dicho, a voz en cuello ¡Hágase la luz! sin olvidar añadir ¡qué carajo! porque sabe que quien logra que el sol se extienda por estas tierras, es el pueblo.

Dri eligió estudiar a Hegel, creer en Dios, activar con ese pueblo. Ayudar a pensar, sin dejar de sentir.

Con esa sonrisa, ese mate, la foto del cuervo y la pasión intacta.

• Director La Señal Medios / Sindical Federal / Area Periodística Radio Gráfica

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