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lunes , agosto 19 2019
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A RAÍZ DEL NACIONAL BUENOS AIRES / Cuando los pibes no agarran trote

 

Por GABRIEL FERNÁNDEZ *

Hace poco, el amigo Julio Fernández Baraibar me preguntó al aire por el sustento del lineamiento editorial de La Señal Medios y a su través los espacios sindicales e internacionales que elaboramos  en texto, audio y tele. Recuerdo haber indicado, a modo de síntesis, al forjismo como referencia. De allí surgió una charla en la cual señalé que Arturo Jauretche y el pensamiento nacional no merecen ser circunscriptos a un nacionalismo equivalente a varios que sostienen defensivamente los valores de sus patrias. Dije, y Julio que lo sabe, compartió: Es otro modo de pensar.

Una conferencia de Jose María Rosa y un diálogo con Fermín Chávez –tuve la posibilidad de disfrutar de ambos- y el conjunto de sus textos, así como la historia pensada por Rodolfo Puiggross y los rasgos nacionales diseccionados por Juan José Hernández Arregui, las investigaciones de Raúl Scalabrini Ortiz y el concepto continental de Jorge Abelardo Ramos, modifican estructuralmente la forma de ver el país y el mundo. Quien se zambulle en esos y otros autores siente el emerger de la claridad para situar procesos, hechos y personajes, y coloca en su lugar las versiones tradicionales.

Esto se puede palpar ahora, en las discusiones preelectorales, en el abordaje del tema corrupción, en el análisis económico, en la mirada internacional. Aunque tal o cual referente de nuestro ideario no aborde determinada cuestión, su estilo de elaboración conduce a la verdad situada y evita el innecesario andar por senderos sinuosos que pierden al estudioso entre la maleza. De allí que antes nos preguntáramos ¿de qué hablan en el Colegio Nacional cuando hablan de Historia? al percibir el sentido común instalado entre docentes, alumnos y padres a la hora de posicionarse.

El tema no es menor porque nos encontramos en una batalla (para ser módico, polémica), que abarca al conjunto del esquema educativo. Ya no se trata del egoísmo difundido en la educación de gestión privada que ha gestado miserables como el actual presidente, en contraposición con la solidaridad que pretende el sistema estatal, sino de programas con matriz liberal común en el conjunto de las modalidades. En algunos centros educativos, debido a la realidad económico social de su comunidad, se inclinan hacia la derecha; en otros, hacia la izquierda. Pero ninguno abreva en el Pensamiento Nacional.

Y resulta que el mismo no es relevable por autores de otras latitudes. Nadie tiene porqué lanzar al contenedor de basura vertiente alguna; lo que no es adecuado, justo ni útil es excluir precisamente a las realizaciones locales. Pero no por localismo, vale destacar, sino por sus inocultables e intransferibles virtudes. Esos textos, además de tener la ventaja de mirar el mundo desde acá, han alcanzado un grado de perspicacia y profundidad que no se encuentran –créanme- en otros. Buena parte de las tensiones interiores del campo nacional popular se hubieran diluído de recurrirse a concepciones nítidas de asombrosa vigencia.

Los temas honradez, derechos, ambiente, déficit, alineamientos, religión, entre tantos, vienen quebrando zonas sociales al exasperarse su reducción a bueno malo, progresivo reaccionario, izquierda derecha. Se palpa con dolor la piel tersa de la ignorancia en vez de afrontar el placer de  la rugosidad en una sapiencia que desestructura fórmulas y modas. Lo ocurrido en el Colegio Nacional es un reflejo con difusión de lo que se desarrolla día a día en un sistema educativo público que defendemos con ahínco y nos responde con apelativos insustanciales. Multitudinarios cuerpos docentes que creen hacer lo correcto y dan pelea contra fantasmas vaporosos.

Es conmovedor, pero frustrante, observar cómo bregan para combatir el chauvinismo, el machismo, la deshonestidad, la contaminación, el individualismo, el fanatismo, la violencia. Un montón de combates esforzados que nada significan porque carecen de la densidad que sólo ofrece el mangrullo exacto y el catalejo panorámico. De allí que tantos pibes supongan que oponerse a la violencia es condenar la guerra de Malvinas, o que ser honrado es sinónimo de ejercer monacalmente la política. De allí que tantos jóvenes supongan que para evitar la cerrazón fanática haya que relativizar el concepto de Patria, y que unos cuantos prefieran la desindustrialización a la necesaria ruptura con la naturaleza que implica generar bienes de producción y consumo.

Todo eso y mucho más está acá; ha sido pensado y sigue siendo pensado en esta querible Nación. Sólo hay que alzar la mano hacia un estante y bajar alguno de los materiales mencionados, leerlos en compañía y –si se puede tomar mate en el aula- debatirlos sin prisa. O, a esta altura, abrir los servidores web nacionales –para eso estamos- y repasar los planteos sugeridos.

El tiempo tiene su valor. Hay un tranco largo impuesto por el jockey talentoso que facilita seguir de cerca al pelotón de arriba antes de la curva. Recién entonces, con los músculos en tono, remarca la velocidad. Hay, también, un andar acelerado de quien se afana por liderar en los primeros 200 metros. No logra trascender los últimos 500. Es la misma diferencia entre un equipo de fútbol que juega rápido en base a la circulación y otro que juega apurado, desprendiéndose imprudentemente del balón.

Lenin, Trostsky, Proudhon, Bakunin, Gramsci, Rosa, los muchachos de Frankfurt, Althusser, Bourdieu, Habermas o Edgar Morin, los que quieran y más, merecen respeto y consideración. Pero miran desde otro lugar. Y cuando arriban a estas playas reciben un baño cenagoso de Mitre, Juan B. Justo y Romero. En el Colegio Nacional Buenos Aires, y mucho más en las facultades de Ciencias Sociales, Filosofía, Economía argentinas –incluidas las creadas recientemente- se presenta a los estudiantes un menú compuesto por esos platos. En apariencia, cada uno tiene para elegir según su perfil, pero todos derivan en un andarivel semejante. El punto falso de cocción lo ofrecen los medios concentrados.

Los alumnos se indigestan –como el pibe de quinto año protagonista de la tapa de Página 12- y el dolor de panza los convierte en burros viejos antes de tiempo. No agarran trote, y jamás alcanzan al único pura sangre que compite de verdad.

El peronismo.

 

 

  • Director La Señal Medios / Sindical Federal / Area Periodística Radio Gráfica.

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