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sábado , agosto 24 2019
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ACCIÓN

 

Por LAUTARO FERNÁNDEZ ELEM *

 

La autocrítica fue eje de debate. Durante todo el año 2016 los planteos de distintas organizaciones fueron alternando entre las incriminaciones por las decisiones tomadas y los reproches por su no reconocimiento. Dichas discusiones no fueron saldadas. Contrariamente, fueron profundizadas al extremo hasta hacer eclosión en 2017 con un cierre de listas inconveniente desde todos los sectores y en todos los ámbitos.

Se dividió el Partido Justicialista bonaerense ante la negativa de Cristina de habilitar las elecciones primarias y ante el impulso del Movimiento Evita que canalizó la aspiración de Florencio Randazzo. Esteban Bullrich no hizo más esfuerzo que presentarse para ganar una elección que pretendía ser el retorno triunfal de Cristina pero sólo sirvió para asestar una derrota.

Pocos días pasaron de aquellos comicios para que la ex presidenta y el jefe de campaña de Randazzo (Alberto Fernández) se reunieran en el Instituto Patria. Desde ese encuentro comenzarían a tejerse las decisiones que paulatinamente desembocarían en la presentación oficial de un reciente sábado a la mañana. En ese mismo diálogo, Alberto sugiere y aconseja a la ex mandataria la escritura de lo que será Sinceramente años más tarde. Herramienta de convocatoria y reaparición pública.

En medio de todo ese interín, las fuerzas del campo nacional quedaron descolocadas a la espera de definiciones, y sólo encontraron certezas en las convocatorias masivas dirigidas por el movimiento obrero. Afortunadamente, estas iniciativas cobraron protagonismo junto a la acción de las organizaciones populares que decidieron movilizar constantemente y ejercer presión para arrebatar conquistas que aquellas que se estancaron en las acusaciones cruzadas hacia dentro de los espacios peronistas. Haciendo gala de paciencia y estrategia, CFK optó por el silencio y las apariciones moderadas done las únicas críticas iban sobre la gestión gubernamental.

El 2019 llegó para encaminar las discusiones hacia la unidad. La separación de referentes del Frente Renovador funcionó tácticamente como un recurso para aprovechar los puentes con ese mismo sector. Impensado sería ver a Felipe Solá rompiendo relaciones con nadie. Asimismo el álbum de fotos de la Liga de Intendentes reuniéndose en lugares comenzó a crecer en comensales y los gobernadores peronistas no quisieron quedarse atrás.

El proceso, aunque no parezca, es increíblemente acelerado en muchos factores. Desde el endeudamiento récord hasta el rechazo masivo hacia un gobierno democrático. Mal que nos pese y como lo hemos señalado en otros escritos, 3 años y medio no es nada para la historia argentina. Equilibrando hacia la razón esta exagerada aseveración, los movimientos populares trabajaron arduamente para que se soporte y los sectores humildes puedan sortear ese período temporal de la mejor manera posible. Hacia el otro lado, Cristina y sus decisiones preelectorales del año 2015 optaron por aprovechar el lapso para acumular poder simbólico.

La Señal lo ha entendido y manifestado: la autocrítica es en la acción y no meramente en el dicho. Cristina Fernández de Kirchner hizo culto a la férrea cerrazón en la construcción hasta el año 2017 y entendió luego de tal que para ganar, la estrategia debía virar. Fue muy difícil, y hasta el día de hoy lo sigue siendo, des convencer a toda su grey de que es posible construir sin cerrar. Muchos militantes que fueron educados para «cazar traidores» se rehúsan a tender puentes con esos mismos dirigentes aunque sea el pedido de su jefa. Hoy, muchos de ellos están cediendo a fuerza de necesidad económica y de desaires por parte de su propia conducción.

Por otro lado pero hacia el mismo centro, las organizaciones que pidieron la autocrítica en 2016 y que trabajaron erróneamente en 2017 también ejercieron la misma en la acción. El movimiento Evita comprendió y accionó en consecuencia. Autocriticó sus yerros, aportando a la construcción de unidad durante estos meses y apoyando desde el minuto cero la fórmula presidencial de los Fernández.

Por su parte, el espacio massista, comprendió también que la sumatoria de votos más efectiva era la que se distanciaba de las políticas vaciadoras del macrismo y no la que se aliaba al mismo. Podría simplemente haber criticado y enviado documentos, pero hoy vemos como intenta ordenar su fuerza detrás de la construcción plenamente opositora.

La autocrítica es en la acción o no es. La inundación de teóricos del ¿pre-post-macrismo? y de sommeliers de alianzas nublan la mirada que evalúa las decisiones concretas. Felizmente, en el peronismo, mejor que decir es hacer.

* Sindical Federal / Radio Gráfica / La Señal Medios

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