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viernes , mayo 24 2019
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EL GESTO

Por GABRIEL FERNÁNDEZ *

 

Recuerdo un gesto. Un gesto que hoy no se utiliza en público, pero aún se desliza  imperceptiblemente. Hace muchos años si uno decía que era peronista (y si reivindicaba a Perón), el interlocutor hacía “Así” con la mano y decía “andá, si es fascista”. Realizaba el gesto física o mentalmente, pero siempre surgía. Lo he visto y escuchado de una importante cantidad de personas que en la última década evolucionaron y se situaron cerca del movimiento.

En modo alguno se hacía referencia a la gran crisis conceptual del espacio: el menemismo. Eso es otro cantar y amerita un debate específico. Lo que señalaba el conversador era que ¡obviamente! Perón era fascista y que quien no lo admitía estaba chiflado, se inventaba una realidad paralela. Su decir trascendió interna y externamente: a tal punto que la influencia de sus camaradas léidos de la izquierda (con escasísimas excepciones) bloqueó la formación de generaciones enteras.

“Así”, Jauretche, Scalabrini y más en detalle Methol Ferré (foto)–entre tantos- pasaron a ser “nacionalistas honestos” que no se daban cuenta que estaban conducidos por un “líder de derecha”. Pese a los grandes avances de los tiempos recientes, con una militancia juvenil reencontrada con la acción política, sus referencias, sus investigadores y sus periodistas desconocen esta franja mundialmente única del razonar popular. Tienen una idea vaga, más o menos positiva aunque devaluada de la misma, e ignoran las herramientas que sus creadores propusieron para el análisis.

Debido al origen de los conductores del tramo kirchnerista, aceptaron una versión epidérmica de Perón y los pensadores nacionales. En este presente extrapolan frases ingeniosas y las reproducen en flyers: la política es política internacional, nada puede hacerse sin alegría y cosas así. Pero no han considerado el trasfondo de esas y otras afirmaciones más o menos difundidas. Hacen –mental o físicamente- el gesto: “son eso, nacionalistas honrados, patriotas, en algunos casos un poco fachos, pero bueno, los vamos superando”. Son “Así”.

Es preciso añadir: el emperramiento antielectoral de quienes se posicionan como custodios de la doctrina peronista es anverso funcional de semejante zoncera. Al cargar con todo sobre esos dos liderazgos recientes sin admitir los aspectos ostensiblemente nacionales de tantas de sus políticas en el gobierno concreto, esta discusión se empantana. “¿Pero no ves que son medio fachos?” arguyen los centroizquierdistas … y ahí se arma la trampa. Por eso es preciso despejar, abrir el juego y construir en base a esa combinación de individualidad y equipo que tantas satisfacciones nos ha brindado.

Para nada indico que los textos de los autores mencionados –reitero, entre tantos- deban ser leídos obligatoriamente por un conjunto que trabaja de los más variados oficios, no siempre halla el tiempo ni tiene la oportunidad adecuada para hacerlo y conoce su realidad por contacto directo. Pero sí señalo que quienes se dedican a esto, a informar y a analizar, no deberían prescindir de lo mejor que se ha elaborado en estas tierras. Porque laboran en el oficio periodístico y porque las herramientas están ahí, a disposición.

En los tiempos recientes no se han privado de abordar libros de origen ruso, venezolano, inglés, mexicano. Libros con aires antiimperiales y algo Multipolares que se acercan a estas playas. Llegan un poco mojados, pero aportan algunos elementos. Nuestros profesionales creen que con eso entienden el mundo. Reducen a miradas “menores” los conceptos surgidos por estos pagos, y suponen que “si, son ´Así´, interesantes, está bien. Entiendo que ´recuerdes´ a Jauretche., ¿Pero vos viste lo que dijo Alexander Dugin?”.

De tal modo se encara la actual polémica en derredor de los Estados Unidos y Donald Trump. Las cosas siguen pasando y nada. Ninguno logra explicar porqué no hay guerra en el Mar de China Meridional, en la zona de las dos Coreas; porqué fueron reducidos los grupos mercenarios en Medio Oriente, porqué sigue de pie la Revolución Bolivariana, ni qué pasó con la anunciada y promocionada “guerra comercial” con China que devastaría las economías de todo el orbe. Tampoco perciben porqué se desata una ofensiva contra López Obrador equivalente –hasta en los casos finos- a la planteada por los grandes medios contra Trump. Tampoco han analizado la evolución de los PBI de las grandes potencias y los proyectos que los sustentan, tanto en alza como en baja.

Lo hemos explicado (todo eso, para ser sinceros) en La Señal Medios (http://laseñalmedios.com.ar/category/internacional/) . Pero el gesto persiste. Aquél lejano antiperonismo inficionado por Winston Churchill a derecha e izquierda sigue funcionando como un virus letal que anula toda una zona del cerebro de la intelectualidad argentina y latinoamericana. ¡Hasta se permiten reproducir los textos de aquél premier británico contra el peronismo pero luego ignoran la contraparte! No sospechan que entre los años 60 y 70 Methol Ferré anunció este presente. Y creen que las herramientas de don Arturo y su amigo están “algo vetustas, ya no sirven para la actualidad”. Eso si: les encanta hablar sobre “los desafíos de las nuevas tecnologías” (¿?!!??).

Entonces, todo debate es vano; se cierra con el “es así” (gesto físico o mental … “Trump es fascista” y listo el pollo. Nada de indagar en la política norteamericana, su historia y sus indicadores económicos reales. Nada de detectar cuántas naciones fueron invadidas desde Reagan hasta Obama y cuántas con el odiado red neck. Nada de escuchar al Papa y reconocer la batalla entre proyectos productivos y rentísticos. Nada de diseccionar la alianza Finanzas – Armas – Drogas que orienta el deceso europeo y la línea editorial muerta de los grandes medios de comunicación. Nada de evaluar porqué China por un lado y Rusia por otro se mueven con elegancia y prestigio en el panorama internacional de tres años a esta parte.

Es más. La misma CNN brinda pistas. Cuando se habla de la interferencia rusa en las elecciones que brindaron la victoria a Trump ¿qué se está diciendo? Por un lado, eso. Por otro, una verdad malversada. Efectivamente Rusia influyó en los comicios, pero no a través de complicados mecanismos electrónicos, sino porque mientras los Estados Unidos decrecían arrasados por el capital financiero, el oso crecía. Ante el indetenible desarrollo euroasiático, asentado en Estados fuertes, producción industrial y consumo, los norteamericanos se hundieron en su propia propaganda Just do it, en toda esa tontería de los compradores que no pueden comprar son losers y –metáfora local- José Mercado compra Todo Importado.

Por eso el pueblo estadounidense votó a Trump. No lo votó para invadir a nadie sino para poner de pie la industria interior. Para generar empleo. Nuestros periodistas, nuestros sociólogos, nuestros referentes, comparan a un presidente productivista con el industricida Mauricio Macri. Y la confusión inyectada por Churchill, se perpetúa.

Eso no se visualiza sin Jauretche, sin Methol.

Y acá estamos, viviendo en el faro, a oscuras.

 

  • Director La Señal Medios / Sindical Federal / Area Periodística Radio Gráfica.

 

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