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martes , marzo 26 2019

FUEYE

Por GABRIEL FERNÁNDEZ *

 

Salí de todos los grupos de wassap: hasta los que se dicen peronistas, son gorilas de uno u otro modo. El sol y el fresco se llevan bien y el clima resulta grato en este fin de año. A medida que pasan las horas van surgiendo imágenes de las despedidas en distintos puntos del orbe: mientras ponen los ojos en blanco al observar la pirotecnia en Nueva York, acá dan lucha contra la pirotecnia y la eliminación del sonido pasa a ser una maduración social. En La Plata están logrando eliminar la artesanal tradición, que data de los años 50, de elaborar muñecos (algunos bellísimos) congregando el talento barrial, para quemarlos sobre las doce de la noche. Me permito inferir, arbitrariamente, que está en línea con la desaparición del fútbol de la televisión abierta. Y del cristianismo en la Navidad.

Ya no hay saludos: el quiebre provocado por la oleada verde llevó a que en una sociedad donde gran parte de los votantes respaldó el proyecto oligárquico, quienes nos oponemos al mismo visualicemos como enemigo al más cercano. La anulación del potencial político de la mujer argentina era un proyecto de larga data; lo están plasmando los poderes concentrados, recluyendo a las compañeras a debatir “cosas de mujeres”, en vez de tallar con energía en el rumbo nacional, incluyendo las reivindicaciones específicas.

Conocí otros casos como el de Agustín, con derivación menos intensa. Algunos se fueron de su ciudad, otros dejaron sus trabajos; todos largaron la militancia. Uno de ellos, con carteles en el Bosque, disparó hace dos años mi posicionamiento actual. Las idas y vueltas de las parejas ameritan estudios psicológicos profundos y mucho respeto antes de adoptar posiciones terminantes. Cuando llegó, cristal de amor; cuando se fue, voz de rencor. O si quieren algo menos tanguero, digamos: todo lo que termina, termina mal. De Homero Manzi a Calamaro. Seamos sinceros: ¿Quién no concluyó algún vínculo con insultos y amenazas?

Así es la vida. También la vida incluye crímenes y siempre estuve en línea con la demanda de justicia. Claro que el gran prestigio de aquellas demandas que perviven en la memoria se asentaba en Juicio y Castigo, no en Prejuicio y Condena. Son conceptos parecidos, pero tremendamente diferentes. ¿Porqué se supone que una crítica al prejuzgamiento involucra un cuestionamiento a la defensa de los derechos de la mujer?

(Los aumentos en los precios y las tarifas son extraordinarios y las movilizaciones de este año han sido récord en nuestra historia –tal vez los registros del 64 y del 68 – 69 se le aproximen- en cuanto a número de convocados. Pero la dirigencia política opositora, duerme. Duerme como aquél presidente de facto ante la querida Susana Valle. Una gran cantidad de pibes duermen en las calles. El aumento de las cifras de indigencia –diga lo que diga el oficialismo- es escalofriante.)

Entre los acusados de misoginia están Trump, Putin, Dominique Strauss-Kahn, Kevin Spacey -¡America Works!- y hasta el bueno de Matt Damon -¡Inside Jobs!- por decir no es lo mismo tocar la cola de una señora que violarla. Las declaraciones de Mike Amigorena al respecto ¿son una broma? El cobarde que dejó a la mitad una gran serie como El Pacto por presión de Héctor Magnetto ¿está traumado por un apriete en el subte? Magnetto le tocó el culo profesional, más bien vejó su derecho laboral y el actor se arrodilló y le dijo que sí. Muy viril, claro. Pero ahora la reivindicación de la virilidad para proceder, como de la femineidad como ejemplo histórico de valentía, han pasado a ser demode. Las declaraciones de Carlos Perciavale, como las de Isela Constantini –desplazada de Aerolíneas por acordar la defensa del espacio soberano con los sindicatos del sector- han sido presentadas el colmo del machismo.

(La introducción de adjetivos en los títulos de Página 12 e Infonews es evaluado como periodismo serio. Quisimos introducir un panorama internacional justo en medio de tanto humo y varios lo absorbieron, con perspicacia; pero al rato nomás, otros tantos reiteraron el llanto: ¡la derecha ganó en todo el mundo!)

Los párrafos recientes, intencionalmente desordenados, nos llevan a esta aseveración: Qué gran movida la desplegada por los capitales financieros al adueñarse de las mayorías accionarias de los medios más importantes del planeta. ¡Qué inteligencia en proyección! Nobleza gaucha obliga. Lo cierto es que pase lo que pase la dinámica informativa tiene un pre formateo que encarcela, con su panteón de buenos y malos. Si se recorre el espinel, se descubrirá que los malos son aquellos que fortalecieron el rol del Estado en sus sociedades y aplicaron fórmulas terceristas para dinamizar sus economías. Allí aparece la oleada y les sacuden con acusaciones incomprobables porque no pueden debatir política y economía con franqueza y números genuinos sobre la mesa.

Catherine Deneuve dijo que con las campañas presentes se confunde la galantería con el acoso. Ya no hay humor, habrán visto; sólo los pibes de la primaria ríen porque un ñato se tropezó al entrar. Las personas mayores suelen buscar el doble filo, con picardía, para poder ironizar. Entonces, no hay humor. Algún chiste sobre Macri y poco más. Encima Tinelli intenta adecuarse y reniega de aquellos éxitos con bailarinas de cortas polleras y bailarines con torso descubierto. Si la oleada verde llega a Cuba, chau Tropicana y chau enlace de la Revolución con la sensualidad. Si se extiende sobre América Central… bueno, bailar salsa vestidos como buzos de profundidad resultará complicado.

Y nada de hablar. A mí me viene bien porque casi no hablo. Sólo al aire y luego, lo necesario. Pero ya ha quedado claro: si la piba es linda, muzzarella; si se calzó un vestido elegante que la realza, muzzarella. El desarrollo de la comunicación interpersonal sólo se concretará si hay vínculos asexuados, si las personas se tratan “de igual a igual”. La misma distancia con el gordo del kiosco que con la curvilínea recepcionista. Coronando así un período en el cual la mujer había logrado insertarse con su propio sello en la diversión y había ganado espacios transgresores en las relaciones horizontales. Nada nada. Y si alguno lanza sugerencias subidas de tono, arréstelo sargento. O peor: me lo manda a escuchar esas Charlas Antipatriarcales que apasionan.

(Aunque Ríver me tiene podrido, debo decir que en este, su gran año, demostró algo: se juega con lo que se tiene, según el rival al que se enfrente. Sin esquemas cerrados, en todo el período evidenció que las modificaciones de jugadores y planteos pueden realizarse y resultar certeras. Vale para quienes sostienen que hay un solo modo de jugar. Lo cual no implica carecer de línea. Como bien apuntó Lautaro en un texto reciente, Gimnasia necesita que se vincule más intensamente el juego de la primera división con los de las inferiores. Ahora que no se compran jugadores, ahora que solo se venden, es preciso pensar seriamente en la cuestión.)

Preparo unos mates y sigo, consciente de disfrutar estas líneas con un puñado reducido de lectores. Es lógico. ¿Quién se banca No Pertenecer? Las Fiestas pueden ser un interesante momento de reflexión; a veces, con personas cercanas. En ocasiones, de rasgos introspectivos. Un alto en la carrera para preguntarse por lo realizado y por el devenir. Como al final de un partido. Mientras la gente va bajando de la tribuna, la brisa acaricia, las imágenes recientes siguen vibrando y de a poco, van dejando lugar al análisis del puntaje, del cotejo venidero, al repaso de los otros resultados. Los muchachos van bajando de los para avalancha y las banderas empiezan a arriarse sin que la acción represente un emblema.

Estamos con mi compañera preparando la cena de fin de año. Una parte de la familia anda por La Plata; otra por Neuquén. Otra más cerca, en La Boca. Brindaremos por todos auspiciando salud y trabajo. Ojalá la frescura del ambiente acompañe los deseos lanzados para que el viento, transitando la avenida, los lleve a destino. También pensaré en ustedes, los que llegaron hasta acá. Esa reflexión no está exenta de emoción. En caravana, los recuerdos pasan: aquellas personas queridas que hoy habitan otros mundos; se las extraña. Así como quienes leen evocan y recrean rostros que dejaron su huella.

Todo pasa; pero atenti, que todo queda. Así como el sentirme dentro de este pueblo me ha facilitado una mirada limpia y positiva acerca de nuestras posibilidades, debo decir, para ser bien leal con los que leen: de este tramo no saldremos indemnes. Algo se ha roto. La militancia emergente entre el 2009 y el 2012, aproximadamente, está desestructurada y su ánimo, aplanado. Las banderas ajenas, rimbombantes y superficiales, que han sido introyectadas en su seno, corroen la insignia azul y blanca que operaba como aglutinante de la diversidad. No hay diversidad ni hay contención; hay rajadura sinsentido y sin pensamiento.

Se puede resolver mirando en dirección popular neta, sin intermediaciones. No será fácil, pero se puede resolver.

Los prismas, al fin y al cabo, siempre fueron un problema.

 

* Director La Señal Medios / Sindical Federal / Area Periodística Radio Gráfica

** Escrito el último día del año 2018.

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