BIGtheme.net http://bigtheme.net/ecommerce/opencart OpenCart Templates
martes , agosto 21 2018
Inicio / Internacional / VIDA / Creación o recesión en nuestro país y en el mundo

VIDA / Creación o recesión en nuestro país y en el mundo

Por GABRIEL FERNÁNDEZ *

 

Estos son apuntes para entender algunos aspectos interesantes –a nuestro entender decisivos- de la situación internacional. Al mismo tiempo, pueden contribuir a atisbar el futuro argentino si se sigue en el lineamiento presente. En principio: los grandes bancos proceden como si en sus matrices hubiera un virus que destruye el dinero que reciben; lo digitaliza, lo inutiliza para cualquier inversión.

No hay recuperación económica en Europa porque la gran cantidad de dinero nuevo creado por los bancos centrales deriva hacia esas matrices que configuran el eje del “sistema bancario global infestado terminalmente con un virus financiero fatal en forma de una gigantesca burbuja de la deuda”, según explica Asia Times. Los bancos centrales en general poseen una hegemonía interna del capital financiero privado. El ejemplo extremo es la Reserva Federal de los Estados Unidos, que se permite insistir en el hundimiento al punto de contrastar con las autoridades políticas electas en esa nación.

El dinero que absorbe el sector financiero proviene de las sociedades. De sus ahorros, sus actividades productivas, sus creaciones. Cuando lo tiene no puede – sabe hacer otra cosa que requerir más dinero, pues en sus balances cualquier inversión genuina pasa a figurar en la columna del déficit. El gerente de área debería renunciar si la admite, pues la celeridad y el volumen exigidos no están en sintonía con los beneficios que los bancos consideran rentables. Aunque el proceso tiene antecedentes, desde el comienzo de la crisis de 2008, los bancos centrales se han transformado de su papel original de prestamistas en facilitadores de ganancias para los bancos privados.

En esa dirección nos explica Henry C K Liu que “Los bancos comerciales de importancia sistémica, insuficientemente capitalizados, infestados de deudas y esencialmente insolventes, han usado el nuevo dinero, básicamente libre de costos, de los bancos centrales para evitar la insolvencia a través del desapalancamiento, descargando al valor nominal sus grandes tenencias de activos caros e ilíquidos sobre caídos. Valor de mercado en los balances de los bancos centrales que tienen poder ilimitado para crear dinero de la nada para que caiga como desde helicópteros, no en la economía en general, según sea necesario, sino en las cuentas de reservas deficitarias que estos bancos insolventes deben mantener en las bóvedas electrónicas de los bancos centrales”.

De allí que las finanzas presionen sobre los Estados para desplegar tremendos planes de ajuste destinados a canalizar recursos nacionales en su favor. El problema es el siguiente y lo señalamos para aventar toda expectativa de modificaciones parciales: el dinero destinado a inversiones productivas y circulación material en base a los mercados internos, es evaluado objetivamente como pérdida por las casas centrales de los grandes bancos. Necesitan combatir los proyectos productivos porque los equiparan a déficit. Estiman que todos los recursos que integran esos mercados –plantas, personal, distribuidores, compradores- configuran gastos, pues deberían ingresar sin más a las cajas recaudatorias del esquema.

El medio indicado estima entonces que “los programas de flexibilización cuantitativa” (…) “no han brindado estímulo macroeconómico y liquidez a los sectores productivos más necesitados de la economía para impulsar y acelerar la recuperación económica de una recesión inducida por la deuda (…). En cambio, las medidas simplemente han rescatado a los bancos insolventes y con poca capitalización de su sobrecarga de deuda con grandes descuentos, dejando el exceso de capacidad en la economía en un estado peor por defecto. Este exceso de capacidad se ve agravado por la insistencia en un presupuesto fiscal equilibrado del gobierno, no por el crecimiento de los ingresos en una economía sólida, sino por las medidas fiscales de austeridad para frenar aún más la demanda”.

El contraste es agudo e irresoluble. Si las fuerzas que encarnan las finanzas, presentadas públicamente como liberales o modernizadoras, se imponen, no habrá trabajo para nadie en ningún lugar. La humanidad ingresará en un ciclo de decrecimiento agudo en todas sus facetas. Resulta ostensible que las fuerzas interiores del planeta se han sublevado ante ese destino y están dando batalla para orientar sus Estados en dimensión productiva, con incorporación de mano de obra mucho más allá de cualquier debate sobre nuevas tecnologías. Toda variante que implique respaldar gestiones como la de Cambiemos en la Argentina, por ejemplo, es un aporte a la destrucción.

Si reducimos el planteo a la comparación vital, no es incomprensible: el movimiento induce acción, la vida se genera con el cruzamiento de actividades y su intensidad; toda paralización, todo cese en la elaboración, origina estancamiento y debacle. La economía, en ocasiones presentada como un misterio cuyas claves poseen un puñado de entendidos, es una faceta humana y su desarrollo tiene vínculos con el resto de los factores que componen a nuestra especie.

Es probable que algunos supongan que esta visión es extrema. Les sugerimos hacer un detallado estudio del rumbo económico mundial de la década reciente y visualizar los indicadores en proyección hacia la venidera.

 

• Director La Señal Medios / Sindical Federal / Area Periodística Radio Gráfica.

Comentarios

comentarios

Visite también

G20 / Frío y llovizna

Por GABRIEL FERNÁNDEZ *   Algo de información sencilla para tomar en cuenta. El Grupo ...