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viernes , mayo 25 2018
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OTRA MIRADA / El placer de la maldad

Por ARMANDO VIDAL *

 

En diciembre se cumplirán los 35 años de democracia en la Argentina que trepidó hasta el estallido en el 2001, espejo que está adelante con el gobierno de Mauricio Macri, sostenido con la estructura y los legisladores de la UCR en el Congreso de la Nación. Esta nota está dedicada a la memoria de Alfonsín, Pugliese, Jaroslavsky, el Bicho León y de Felix Feo, el del comité de la calle Tucumán, Quilmes, querido por todos los chicos del barrio, entre los que estaba el autor.

Congreso Abierto / LSM

La última perversión del infanticida conocido como el Petiso Orejudo (Cayetano Santos Godino, 1896/1944) fue matar al gato de la prisión, la carcel del fin del mundo, Tierra del Fuego, en la que cumplía su condena, hoy un museo. Encarnación del mal por el placer de hacer el mal –de allí la selección de sus víctimas-, al Petiso Orejudo lo mataron los propios presos.

El placer del mal –el mal por el mal mismo- está presente en la literatura y en la historia universal, por tanto también en la política, desde Calígula a Donald Trump, por citar algunas referencias. A Calígula por lo que hizo y a Trump, por lo que viene haciendo y lo que de él se teme, según el informe de los psiquiatras norteamericanos que ya recomendaron su destitución por vía del juicio político.

¿Y por casa, cómo andamos?

Si no fuera por lo que pasó a comienzos de este siglo, si no estuviera directamente implicado el partido más viejo de la Argentina, la Unión Cívica Radical, por lo que hizo hasta el estallido del 2001 y lo que está haciendo hoy al servicio de los enemigos de Hipólito Yrigoyen, Arturo Illia y Raúl Alfonsín, no estaríamos ante un cuadro de explosión social y hartazgo de tanta perversión encarnada en el gobierno de Mauricio Macri. Ni nadie podría desistimar una corrida bancaria encarada por los mismos que lo votaron.

Nunca, como ahora y no sólo en estos casi 35 años de democracia (¿democracia, autocracia o dictacracia?) hubo una descarga tan cerrada de medidas contra los sectores más débiles de la sociedad.

Y nunca, como ahora, una elite gobernante (selección basada en los peores antecedentes de sus componentes) comprometió tanto el destino del país para las futuras generaciones.

En materia de la deuda externa superó en sólo dos años –y con creces, la herencia de la dictadura- y continúa haciéndolo con una irresponsabilidad que sólo la puede explicar la inmoralidad de los responsables.

Se comportan como agentes extranjeros, aupados por los grandes medios de comunicación al servicio del gobierno. Tampoco es gratis porque lo pagan con la pérdida de lectores, aunque lo neutralicen con creces porque manejan el abanico del negocio de las comunicaciones.

Nada de todo esto hubiera sido posible si la acomplejada dirigencia radical no se hubiera rendido ante el poder de quienes voltearon a cada presidente de ese origen (Alfonsín se vio obligado a entregar el gobierno seis meses antes para humillar al radicalismo a colaborar con la sanción de las leyes que abrieron paso a las privatizaciones de los servicios estatales). La excepción fue de Fernando de la Rúa, que cayó por traicionar sus promesas electorales, razón de las protestas sociales y de la salvaje represión policial del 2001, de la cual fue el principal responsable, absuelto por la Justicia en tiempos de Macri a quien, por supuesto, hoy apoya.

Radicales sin renombre ni grandeza llevaron al partido de Leandro N. Alem a esta situación en la que tienen que dar la cara por lo que hace un grupo de ceos y un Presidente que abjura hasta de la Independencia de la Patria.

Se trata de un gobierno que despanzurra al Estado, humilla y hecha a sus trabajadores, se alinea incondicionalmente con EE.UU, abandona la política de integración latinoamericana, entrega la riqueza del país, expulsa a sus científicos, favorece a las corporaciones internacionales y aniquila todo vestigio de soberanía. Nunca se vio algo igual en ningún gobierno democrático. Ni si quiera en el de Carlos Menem.

¿Qué radicales son que apañan que un hombre de sus filas, ex senador y hasta antes de ser gobernador presidente del partido, se transforme en el émulo de un tirano en Jujuy y se burle hasta de la comisión de los derechos humanos de la OEA?

¿Qué radicales son que callan frente a los negociados de la deuda externa por parte de un aventurero de las finanzas como Luis Caputo? ¿Qué radicales son que soportan todas las humillaciones y desprecios del gobierno del que forman parte? ¿Qué radicales son que enciman le rinden homenaje a Alfonsín, quien jamás hubiera estado con Macri, lo mismo que hubieran hecho Juan Carlos Pugliese, Chacho Jaroslavsky y el Bicho Luis León entre otros tantos radicales honorables, entre los que ustedes no se encuentran?

Radicales que son parte del más lamentable espectáculo de incapacidad entre los políticos de ocasión surgidos de la crisis del 2001, de los que vistos tiempo mediante sólo podrán salvar su nombre Néstor y Cristina Kirchner. Él por encabezar una política de frontal defensa de los derechos humanos y pagar deuda con su libreta de almacenero y Cristina por su lucha frontal contra factores de poder, internos y externos, que son los que hoy gobiernan.

Que el juicio de la historia resulte benigno con ambos se está ocupando la Justicia de Macri.

* Lo peor no ha llegado

La Argentina está mal y va por el peor camino diseñado por Washington para la América del sur como se ve en otros países, caso de Brasil con Lula preso para evitar que vuelva a ser presidente o Venezuela, jaqueada a muerte por Trump con motivo de su petróleo, tal como hizo EE.UU con Irak, Libia y ahora con Siria, con el aval de Inglaterra, Israel, Francia y de la Argentina de Macri.

Buena parte de la esperanza de frenar la irracionalidad del gobierno se perdió en las elecciones parlamentarias del año pasado al no haber modificado la relación de fuerzas en el Congreso de la Nación, motivo por el cual a los dos años del gobierno de Macri, las encuestas le eran todavía favorables.

A esa realidad colaboró y sigue haciéndolo una vertiente de justicialistas obsecuentes, partido que acaba de ser intervenido por una resolución enajenada de la jueza María Servini de Cubría. Que haya elegido a Luis Barrionuevo para la tarea ahorra toda explicación.

Pero tras ello, el macrismo y el radicalismo colaboracionista agudizaron sus desvaríos, comenzando por el robo a los jubilados –que pagarán por el resto de sus vidas políticas- y ahora con la locura del tarifazo en favor de las empresas y en contra de la gente que no puede pagarlas.

Cuando en 1983 arrancó este sistema, el gran debate se abrió en el Congreso en torno de los derechos humanos por los horrendos crímenes de la dictadura, con sus 30 mil desaparecidos que este régimen pretende negar.

¿A cuánto ascenderá el número de muertos de la democracia de Cambiemos que va aniquilando al país de la producción y sometiendo al pueblo trabajador al extremo de sus miserias?

¿Qué esperan las pymes para organizarse y en una alianza de clases explícita y manifiesta, entre empresarios que son trabajadores y trabajadores que defienden sus trabajos, se lancen a la calle, con el apoyo de las organizaciones sociales y de los sindicatos que están de pie y no agachados como los de la CGT?

Una movilización contra un modelo, contra un gobierno, contra los corruptos que gobiernan para sus empresas y no, ni siquiera, para alguna buena parte de quienes lo votaron.

El mal por el mal, en todo sentido. Hacen mal hasta lo que se suponía hacían bien. Son malos de adentro y de afuera.

Malos y malvados.

La tumba de Cayetano Santos Godino está en el viejo cementerio de Ushuaia, al lado de la tumba del piloto del avión que cayó en el Beagle por un temporal con el gobernador radical Ramón Trejo Noel –nombrado por el presidente Raul Alfonsín- y su gabinete del entonces territorio nacional de Tierra del Fuego, que al año siguiente sería provincia.

Volvían felices por los resultados de la entrevista con el presidente Alfonsín que había accedido ampliar los beneficios de la ley de promoción industrial aprobada en dictadura en 1972, que es la misma que Macri quiere derogar para que Tierra del Fuego, a la cual pertenecen las Malvinas e islas del Atlántico sur, sea una tierra fantasma.

¿Qué culpa tiene el pueblo por el castigo al que lo somete Macri? ¿Qué culpa tenían los niños que mató el Petiso Orejudo?

Eso no es política señores radicales … ese es el placer de la maldad.

 

  • Periodista / Clarín / Congreso Abierto / La Señal Medios

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