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martes , agosto 21 2018
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PERONISMO / Marx, en un océano vibrante

Por GABRIEL FERNÁNDEZ *

 

El alza de tarifas dispuesto por el gobierno macrista así como el reimpulso de la Reforma Laboral, entre otros factores de actualidad, sirven para visualizar el diagnóstico que los distintos sectores del movimiento nacional vienen realizando acerca del presente y su decurso. En los posicionamientos se observa la necesidad de accionar sobre la situación inmediata y ubicarse en zonas privilegiadas hacia el 2019.

De la lectura conjunta de los pronunciamientos pero también de las informaciones que nos hacen llegar reservadamente se percibe que la caída en la popularidad de la política económica oficial lleva a que la mayoría de los espacios políticos y sindicales del peronismo se manifiesten en contra. Unos por oportuno sentido electoral, otros por convicción, coinciden en variados niveles de crítica al andar gubernamental.

Allí surge una razonable idea base que circuló en los días recientes y se plasmó en el aire de nuestro programa a través de un referente histórico: el camino de unidad no puede partir del idealismo de condensar al cien por ciento de la fuerza, pues hay franjas que aún en medio de la gravísima situación económico social, insisten en recostarse sobre el gobierno y respaldar de un modo u otro sus políticas. “La aspiración debe ser congregar el 70 o el 80 por ciento del movimiento” nos explicó.

La tensión presupuestaria con que el oficialismo central opera sobre las provincias es potente y los resultados obtenidos han sido satisfactorios para Cambiemos. Allí hay un corte. El alineamiento a través de proyectos económicos particulares de un sector de la dirigencia sindical, trasunta otro. Ahora bien, gobernadores asimilados y sindicalistas funcionales, reúnen manejo estructural pero poseen una inferior capacidad movilizadora y convocante.

Las vertientes opositoras se palpan mayoritarias. En el movimiento obrero, en las cámaras, en el ámbito político peronista general. Y allí surge entonces la pelea por la pole position. Fuerzas de la naturaleza al fin y al cabo, todos intentan la canalización de sus cuotas de representación para lograr lo mejor en base a la baja oficial, sin olvidar las infracciones tácticas hacia los costados. Se comprende que hay, al menos, tres sectores involucrados.

De ahí que el sindicalismo condene la nueva Reforma Laboral, pero no logre aun plasmar su objeción en una acción conjunta. De ahí también que en el espacio político el cuestionamiento a la suba de tarifas se bifurque entre “morigerar” y “retrotraer”. Cierto es que laten en el trasfondo de cada posición filosofías distintas, pero muy especialmente se comprende el afán por liderar la opinión contrastante y lanzarse ante la sociedad como los más genuinos (útiles para el pueblo) opositores.

Ahora bien: el hecho concreto de tener el Partido Justicialista intervenido es una traba significativa para la institucionalización de esas tendencias como alas de una misma idea con proyección práctica. Pues lo que está por verse es si estas variadas visiones opositoras se enlazan en un comicio interno que a través de acuerdos previos brinde equilibrio, según la sutil frase de Carlos Marx: “De cada cual según sus capacidades, a cada cual según sus necesidades”, o si todo termina en la presentación de tres listas opositoras en las nacionales del año venidero.

Cuando alguien alza la bandera y dice que no importa el sello pues los peronistas se las arreglan igual con otro, minimiza dificultades. Pues ninguno de los espacios en pugna se sumará a la estructura ajena con sus apoderados, lapiceras, fiscales y emblemas. Ese 70 u 80 por ciento del movimiento del cual venimos hablando tendrá que hallar una zona “neutral” de aglutinamiento para poder avanzar sin preocuparse más por el de al lado que por la posibilidad de triunfo liberal.

Asimismo, cuando se indica que no es tiempo de hablar de candidaturas, se recala en un error semejante. Ante la ausencia de voces potentes opositoras con perspectiva electoral, la capacidad movilizadora y convocante de los antimacristas decae ante la opinión popular. Las personas dispuestas a sufragar contra el plan antinacional y antisocial perciben debilidad en la falta de ambiciones presidenciales genuinas.

Este es, a grandes trazos, el conglomerado de problemas que afronta el peronismo. Vamos a dos conclusiones. En principio, reafirmamos el cierre de nuestro texto anterior, “Torbellino”: “Los desafíos entonces parecen ser apoyar al movimiento obrero en su camino de unidad y movilización, recuperar el PJ para articular variedades y dinamizar la tormenta para extenderla. Nada de eso es imposible. Hemos atravesado períodos de más temor y de notable indolencia social. El capital básico está en las calles, con sus bombos y sus banderas. Valorarlo es el primer paso”.

Luego, indiquemos que se puede operar en dos direcciones para damnificar el potencial oficialista, tomando en cuenta que a pesar de los ajustes más de un 30 por ciento insiste en seguir el decurso entreguista: gestionar con fuerza sobre espacios radicales que tienen que dar la cara ante su grey de pequeños y medianos comerciantes, profesionales y empresarios, y en simultáneo promover la identificación del “peronismo” liberal con Cambiemos para que lime esa adhesión y fracture votos siempre ajenos al campo nacional.

Entender y evaluar como realmente existentes las fuerzas internas que se desenvuelven en el vibrante océano peronista es el primer paso para diseñar acciones conjuntas.

 

* Director La Señal Medios / Sindical Federal / Area Periodística Radio Gráfica.

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