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domingo , junio 24 2018
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TORBELLINO

Por GABRIEL FERNÁNDEZ *

 

En este verano que no termina de alejarse, me siento a escuchar la radio y a dar cuenta de los mensajes recibidos con pedido de difusión de los más variados conflictos. Mate de por medio, mientras el cielo gris que emerge tras la ventana finge un otoño incomprobable, voy preparando programas y coberturas venideras.

No sólo es abrumadora la ofensiva oficial contra el mundo del trabajo en su conjunto, sino potente y masiva la respuesta de los afectados. Día a día, miles y miles de personas reclaman sus derechos y repudian el plan económico desde variados perfiles. Sin embargo, acá está la clave, la sensación general es de impotencia frente al arrasamiento nacional.

Marchas gigantescas –tarifas, industrias, estatales, comerciantes, docentes, para no abundar- ocupan las calles de manera persistente. Compañeros que cubren o participan de las mismas llegan con audios e imágenes y comentan, como al pasar: “esto es terrible, y nadie hace nada”. Uno replica, enseguida: cómo nada, si venís de una movilización enorme. El interpelado reflexiona y dice “si, pero no alcanza”.

Es probable que en ese sencillo diálogo se encuentre, latente, una descripción bastante afiatada del presente. O en las apesadumbradas consideraciones del Padre Félix, de Quilmes, quien después de elogiar la resistencia barrial al hostigamiento policial, concluye que “nuestra gente está adormecida por los grandes medios que son cómplices de este genocidio social”. Como se verá, la contradicción subyace en todos los comentarios.

Quizás molesto por el trazo inicial, ahora asoma el sol. Tal vez pretenda advertir: en el invierno frío que se avecina, me vas a extrañar. Puede ser. Pienso en estufas, garrafas, aires, climatizadores, ventiladores y todo lo referido al estar más fresco cuando cabe y más calentito si es preciso. Es inevitable –uno quiere desprenderse del rencor, pero hay abrazos intensos- derivar en las quejas de los beneficiarios, por los avisos de Fútbol para Todos, y tantas cosas.

Alguien me pregunta “¿y qué van a hacer estos tipos –señala una pantalla de televisión, para generalizar- cuando gane otra vez el peronismo? ¡Los van a correr por las calles!”. El comentario también evidencia furias presentes en proyección. Insisto con las preguntas: ¿Pensás que el gobierno pierde las elecciones del año que viene? Ahí la contraofensiva no se hace esperar: “Pero seguro, cayó mucho en las encuestas, todo el mundo está rabiando con los tarifazos”.

No digo nada. Evalúo para adentro que el Partido Justicialista sigue intervenido y que por el momento no hay otro cuenco que contenga la diversidad, pues quién va a admitir la formación jurídica del otro, con apoderados, lapiceras y sellos. Pienso además que si van tres listas con banderas nacional populares, por mucho que caiga el macrismo en la consideración pública, el asunto no será sencillo.

Pero sobre todo, pienso en el clima. Y no me refiero ya a otoños reticentes. Disfruto el mate y recuerdo haber afirmado que para lograr la unidad y desbancar a Cambiemos es preciso un ambiente de torbellino social que obligue a posicionarse; una tromba de abajo hacia arriba que fuerce la confluencia y derive en la victoria. Vuelvo al inicio, entonces: la gente está en las calles, pero la actividad ciclónica está ralentizada.

A ver. Personas que andan por ahí, transitando las veredas rumbo a tal o cual lugar, no se han enterado de las movilizaciones gigantescas que impactaron contra el proyecto oficial. No digo que se opongan a las mismas: un gran porcentaje no está enterado, simplemente. El bloqueo no es sólo responsabilidad del periodismo oficial; desde el gobierno y desde esos medios se ha enseñado a mucha gente a autobloquearse.

En medio de una crisis inducida sin más sentido que el enriquecimiento de las corporaciones, con cierre de industrias, creciente de gastos fijos e inflación, tantas personas que habitan estos pagos y sufren consecuencias semejantes a los movilizados, no cejan en alimentar su cotidianeidad, salpicada por chismes, alguna novedad sobre “la corrupción k” y lo riesgoso que resulta para los pibes jugar al fútbol.

Ahí hay un quiebre, una cuarta pared, un techo de cristal, por así decir, que perjudica el ensamble entre quienes se niegan a perder el trabajo, a pagar cualquier disparate para transportarse, a dejar su ingreso en el supermercado, a admitir expensas arbitrarias, y aquellos que aceptan el “destino”, lloran hacia dentro y actúan normalidad ante sí mismos y sus familias. Ahí hay que trabajar con cierto esmero; para derrumbar la pared y rajar el techo.

Pero eso no se puede hacer desde la “comprensión”. El respeto no implica dar la razón al tonto. Eso es hacerle la siga como un perrito; luego viene la patada, porque el tonto cree ser sagaz y pretende salvarse a solas. Respetar a alguien implica decir la verdad, le guste o no escucharla. Hacerlo sentir tonto, efectivamente, por entregar la vida a un grupo de bandidos en el gabinete, ligados a las empresas que le cobran lo que no tiene.

Nunca debemos olvidar que las personas no se sienten mal por ser consideradas egoístas. Les preocupa ser caracterizadas como estúpidas o pobres. De allí que nuestras convocatorias no necesiten dirigirse a los desharrapados de la tierra, sino a los trabajadores. Que para la psicología y el lugar social concreto, una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa, como solía indicar Panigassi.

Enciendo un cigarrillo y pido al cielo que se vayan, y que refresque. Dios parece a punto de decir algo. Como se ha indicado, nunca lo dice. Quizás porque hace siglos que grita: “este es un problema de ustedes. ¡Resuélvanlo ustedes!”.

Los desafíos entonces parecen ser apoyar al movimiento obrero en su camino de unidad y movilización, recuperar el PJ para articular variedades y dinamizar la tormenta para extenderla. Nada de eso es imposible. Hemos atravesado períodos de más temor y de notable indolencia social. El capital básico está en las calles, con sus bombos y sus banderas. Valorarlo es el primer paso.

 

  • Director La Señal Medios / Sindical Federal / Area Periodística Radio Gráfica.

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