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domingo , octubre 21 2018
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TRAS EL ATAQUE A SIRIA / Lente sepia vs mirada del presente en proyección

Por GABRIEL FERNÁNDEZ *
Uno de los grandes desafíos chinos para la década venidera es su orden y despliegue financiero. En lo interno, necesita equilibrar el respaldo a las distintas provincias para resolver lo que ha sido hasta el presente su talón de Aquiles: la pobreza en las zonas donde la producción primaria es casi el único eje productivo. En lo externo, ratificará la presencia en Eurasia mediante la ampliación de sus créditos blandos y se lanzará a una acción semejante sobre la terra incógnita de las influencias del capital financiero tradicional.
 
Como hemos señalado, mientras los soportes ofrecidos pistola en mano por el Fondo Monetario Internacional se transforman rápidamente en deuda voluminosa sin posterior beneficio productivo, la comprensión económica china ha desarrollado la posibilidad de acceder con tasas razonables y sin exigencias que vayan más allá de –precisamente- no cooperar con la inserción de los organismos históricos sobre su zona de influencia; en especial, han quedado advertidos los países del sudeste asiático.
 
Este panorama es el que ha denominado el especialista Henry C K Liu como New International Finance Architecture. Ni siquiera vale la pena traducir un concepto clarísimo. La decisión oriental se asienta en su propio despliegue, inocultable, pero también en los acuerdos –más sólidos año tras año- con Rusia, los BRICS y el ASEAN. Sin olvidar que un 80 por ciento de los citados, más Irán, se encuentran contenidos por la Organización de Cooperación de Shangai. La irrupción del gigante en el mundo financiero quiebra una instancia ostensible, oculta ante la ausencia de opciones por economistas y medios: el dominio planetario por parte de un esquema sin espaldas productivas.
 
Desde hace cuatro décadas –progresivamente- la utilización del dólar como patrón de ahorro e intercambio mundial ha sumido a la humanidad en una contradicción flagrante: la utilización de una moneda carente de respaldo, representativa de economías que participan cada vez menos en la producción de bienes de producción y consumo. Pero entonces ¿de dónde sale el dinero con el cual los Estados Unidos, los bancos, los organismos internacionales invaden el orbe? De la emisión. Ya Richard Nixon había descubierto que con un buen poder de fuego, podía apuntar sobre las naciones y explicarles: digan que este billete vale, y mucho.
 
La hegemonía del capital financiero tradicional –papeles, billetes y documentos web- derivó en la agudización de la decadencia del Norte y su pérdida de influencia internacional por los motivos expuestos. El New International Finance Architecture viene a sincerar el vínculo entre producción y finanzas, planteando urbi et orbi que la capacidad crediticia de un estado debe tener vínculo directo con su desarrollo productivo. Claro: de todos modos alguien debe llevar una pistola al cinto para que el mensaje se entienda con mayor claridad. El perfeccionamiento alcanzado por Rusia en ese plano, su articulación en Asia Central, su despliegue acelerado y potente en defensa de Medio Oriente, configuran la evidencia.
 
Pero Rusia, hoy, ya es mucho más que eso. La guerra –insistimos- la ganan los que producen más acero. No es factor menor añadir algo que planteamos tiempo atrás sobre los pueblos asiáticos y árabes: identidad mata Hollywood. Pero además, entre financiamientos usurarios que provocan ajustes y revueltas, y otros que brindan facilidades y perspectivas inversoras, hay que leer con demasiado entusiasmo los diarios El País y La Nación, o ver todo el tiempo CNN y TN y escuchar Radio Mitre como para confundir la elección. El que confunde su propio beneficio, es un tonto. Sin embargo, todo este análisis merece algunas objeciones, y vamos sobre ellas.
 
La primera, sobre el poder histórico acumulado: al respecto es pertinente indicar que nadie dijo que sería fácil. Los ejércitos en retirada, con armas y sin moral, son una pesadilla. A tal punto que en las zonas arrasadas pueden confundirse con tropas victoriosas, por su capacidad de daño. Ahí es donde resulta preciso tener la mente en orden y decir que los PBI generales y los PBI desagregados industrialmente de China y Rusia, están en un crecimiento indetenible. Como contraste, sus equivalentes europeos van en baja –Alemania lo descubrió y está preparando una movida bien grande que deteriorará el poder europeo-, mientras esos datos, en los Estados Unidos, oscilan entre la caída y el estancamiento.
 
Sobre este panorama mundial opera el Papa Francisco, en tanto vocero de la Multilateralidad con inclinación clara a favor de los pueblos (también, para evitar nuevos desajustes). Sobre este panorama mundial opera Donald Trump, imposibilitado de romper con los aliados históricos de EE.UU. pero necesitado de tajear el control rentístico para recolocar a su país en el ámbito de las potencias productivas. El Imperio del Norte americano está dejando de ser El Imperio para pasar a ser una gran nación, como advirtió Vladimir Putin cuatro años atrás. Después que la combinación de macartismo –antipolítica popular- y financierismo –antiproducción industrial- hundiera los ejes económicos norteamericanos, el pueblo de ese país escogió a un referente que entendió el reto.
 
C K Liu devela: “China is in the position to kick start a new international finance architecture that will serve international trade better”. Este horizonte no ha de modificarse por una variable o una medida circunstancial. Hay tramos de la historia en los cuales hasta las determinaciones de los hombres o grupos más poderosos quedan subsumidos por el rumbo de los acontecimientos. Entonces, atisbar el presente y su proyección con ideas prefijadas en el pasado implica anestesiar la capacidad de análisis y mirar el colorido y dinámico movimiento actual con una lente sepia que opaca y circunscribe lo que pasa a lo que ya pasó. En la misma dirección cabe indicar que frases como “la historia es cíclica” –que alienta la repetición- es un sinsentido que deja de lado, con comodidad, el necesario ahondamiento en las transformaciones que registra quien ve con claridad.
 
Está en juego el mundo y, con intensidad, la conducción político económica de los Estados Unidos. El poder financiero tradicional se halla inserto en el Estado norteamericano y el contraste se registra con la sagacidad electoral del pueblo de ese país. En principio, buscó posicionar a Bernie Sanders en la búsqueda de autonomía ligada a un proyecto industrial. El control de Hillary Clinton sobre las herramientas internas partidarias, lo impidió. Como las cosas van llegando al borde del abismo, el blanco pobre del interior tomó al red neck que tenía a mano; lo escuchó prometer fábricas de autos en UTAH y lo apoyó. Como en el universo mediático controlado por las finanzas, todo lo que no es ajuste, es populismo, necesitan acorralar a Trump y si es posible, destituirlo.
 
Hay muchísimo más y lo vamos a observar. Recursos primarios, comercio internacional, autonomías nacionales. América latina en este mundo. Africa. Más sobre Europa. Influencia real de las acciones masivas. Influencia real de las acciones mediáticas. Pero todo en un haz, puede armar laberintos explicativos. Vamos con estos apuntes para situar lo acaecido en Siria y nos remitimos a los textos anteriores de La Señal Medios para extender el diagnóstico.
 
• Director La Señal Medios / Sindical Federal / Area Periodística Radio Gráfica.

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