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jueves , septiembre 20 2018
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RUSIA / Hasta el 2024… y más allá

Por GABRIEL FERNÁNDEZ *

La victoria de Vladimir Putin en las elecciones rusas ratifica la tendencia de esa gran nación euroasiática de coaligar el interés profundo económico social con la orientación política del Estado.

El reflejo de esta continua acción histórica puede observarse en la coincidencia cuasi orquestal entre el alza del PBI con la ampliación de la base de sustentación electoral así como los consensos con otras fuerzas corroborado en los guarismos.

La observación de esta situación es de interés porque da cuenta de una ligazón entre economía real y política que a su vez informa sobre un pueblo situado, con baja influencia de prismas deformantes y alta presencia de una historia reconvertida en lineamientos presentes.

Con este comicio Putin permanecerá en la jefatura de Estado hasta 2024. Ese año la potencia empezará a cruzar su vector de crecimiento industrial y armamentístico con el que dará cuenta de la caída del mismo indicador en el Norte tradicional planetario.

Para mayor dificultad de Europa y América del Norte, un proceso similar se vivirá en relación a los datos generados desde China y una parte de sus aliados regionales. Sobre esto ya nos hemos extendido en nuestros trabajos sobre Asia en La Señal Medios.

La trascendencia de esta realidad en proyección es múltiple. Queremos destacar en principio que implica el establecimiento de una potencia líder sin recurrir a beneficios extraídos de “colonias”, cosa que no puede argumentar con franqueza ninguna referencia central occidental.

Luego, corrobora la importancia de poseer y manejar estratégicamente los recursos naturales propios. También, de canalizar inversiones hacia la producción de los elementos básicos de consumo que se difunden comercialmente en la jurisdicción del Estado en cuestión.

En una dirección que enlaza estos puntos con el vínculo economía y política planteado previamente, certifica el aprendizaje de la dirigencia rusa tras la caída del Muro, al disponer un abanico de aliados sin plantear exigencias culturales que damnifiquen sus propias tradiciones.

Con clara imbricación: han dado frutos los pasos destinados a establecer una política de Defensa destinada a sostener la paz interior y una presencia activa en las zonas que podrían horadar el crecimiento eje. Se desarticula así la búsqueda occidental de quebrar proyectos autónomos y productivos en base al belicismo impulsado por el supragobierno financiero.

Dentro de nuestra visión forjista de mientras mejor, mejor, es posible señalar que los aliados de Rusia no “sufren” la cercanía –como sí la padecieron en otras etapas- sino que disfrutan de beneficios mediante productos primarios, equilibrio financiero y esa acción defensiva. Algo semejante está ofreciendo China, con variantes.

La persistente contracara de un FMI que convoca a sus acólitos para ajustar y desacelerar las economías marca el sentido profundo de los niveles de adhesión tanto estructurales como populares en el orden mundial a las políticas destinadas a la inversión con presencia rectora de los estados.

Así como el capitalismo industrial desplazó al mercantilismo entre fines del siglo XIX y comienzos del XX, el capitalismo financiero había pisado fuerte en las décadas recientes como explicó Henry c k Liu. La humanidad, su interés profundo, está quebrando esa nueva hegemonía y reorientando el esquema económico en una dirección que podríamos llamar más sana, con factores incluyentes decisivos.

(Vale para las decadencias presentes y también para los triunfadores parciales: los partidos se juegan hasta el último minuto… y a menos que Stephen Hawkings tenga razón acerca de la desaparición del mundo, en la pugna internacional no hay pitazo final ni comentarios posteriores. El análisis hay que hacerlo durante el juego.)

La desarticulación de las agresiones bélicas globales mediante el cambio de gobierno en los Estados Unidos resulta un elemento básico para este despliegue. Al interior de la gran potencia histórica del Norte se percibe una batalla aún más cruda entre los componentes marcados en el párrafo anterior.

El Sur del continente latinoamericano está faltando a la cita. Mediante una potente influencia ideológica con vertebración comunicacional los intereses de fondo son difuminados a la hora de plasmarse en política. De allí, paradójicamente, que mientras nuestra región se aísla del proceso internacional sea más intensa la prédica sobre una presunta inserción en el mismo.

 

• Director La Señal Medios / Sindical Federal / Area Periodística Radio Gráfica.

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