BIGtheme.net http://bigtheme.net/ecommerce/opencart OpenCart Templates
viernes , junio 22 2018
Inicio / Política / CAMBIEMOS / El fomento del enemigo interno

CAMBIEMOS / El fomento del enemigo interno

Por GONZALO TORCHIO *

 

Derribar las fronteras entre Seguridad y Defensa es la idea a seguir del Gobierno de Cambiemos con objetivos de control y disciplinamiento social. Para ello necesita justificativos y pareciera que los ha encontrado: el narcotráfico y el terrorismo. Varios pasos se han dado en este sentido en los dos años transcurridos. Sin embargo, al calor del malestar social creciente producto del ajuste económico, el Gobierno ha decidido endurecer sus políticas.

Una serie de anuncios se han realizado recientemente: la creación de una Fuerza de Despliegue Rápido (FDR) en el seno de las FFAA para contribuir a la lucha contra el narcotráfico; el cambio de la doctrina policial a partir del caso Chocobar; y el viaje realizado por los ministros de Seguridad, Patricia Bullrich, y de Defensa, Oscar Aguad, a EEUU (promotor de la fusión de estas áreas) para afianzar vínculos en la lucha contra el delito complejo.

Degradación de las FFAA a meras guardias nacionales

El 7 de febrero pasado, el portal Infobae comunicó que el Ministerio de Defensa a de una FDR, conformada por las tres FFAA, para dar un apoyo logístico a las fuerzas policiales en la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo. Ante consultas que medios radiales le hicieron, Aguad afirmó que dicha creación es “un cambio operativo teniendo en cuenta las nuevas amenazas que tiene el país”. el ministro aclaró que no se trata de una intervención directa, por lo que se actuaría respetando los límites de la ley, afirmó que las FFAA “pueden prestar una gran colaboración en materia de seguridad interna”.

A pesar de esta aclaración, es importante remarcar que el Gobierno está asumiendo efectivamente al narcotráfico y al terrorismo como las nuevas amenazas que ameritarían el involucramiento de las FFAA. Esta intención formó parte del programa de Defensa que llevó a cabo la Fundación Pensar, think tanks que asesora al Pro desde sus orígenes. El 29 de mayo de 2016, día del Ejército Argentino, el Presidente Mauricio Macri propuso como misiones de las FFAA ser instrumento de la política exterior, proteger el medio ambiente y la lucha contra el terrorismo.

En la cena de camaradería de las FFAA del 1 de agosto de ese mismo año, agregó como misiones participar en emergencias sociales y cooperar en la protección de las fronteras y la lucha contra el narcotráfico. Estas declaraciones sumadas a otras extraoficiales dan la pauta de cuál es el sentido que el macrismo busca imprimirle a la política de Defensa.

Sin embargo, su consecución tiene obstáculos legales. En efecto, la Ley de Defensa Nacional N° 23.554 de 1988 discrimina taxativamente las esferas de Defensa Externa y de Seguridad Interior. Las FFAA solo pueden ser empleadas “para enfrentar agresiones de origen externo”. El Decreto N° 727 del 2006 de reglamentación de esta ley da un paso más allá al especificar que “agresiones de origen externo” son las que puedan perpetrar las FFAA de otros Estados. De esta forma, las cuestiones referidas a las “nuevas amenazas” solo incumben a las Fuerzas de Seguridad. La Ley de Seguridad Interior N° 24.059 de 1992, por su parte, restringe la interacción de ambas esferas a operaciones de apoyo logístico previo requerimiento del Comité de Crisis, al restablecimiento del orden dentro de jurisdicción militar y a operaciones de combate, previa declaración del Estado de Sitio, para la restitución del orden interno en casos excepcionales que las Fuerzas de Seguridad se vean desbordadas. Este empleo excepcional “no deberá incidir, de ninguna manera y bajo ninguna circunstancia, en la doctrina, organización, equipamiento y capacitación de las Fuerzas Armadas”.

Aunque se especula con la anulación del Decreto N° 727 por estar emparentado a la demonizada gestión kirchnerista, pareciera que los consensos para modificar la Ley N° 23.554 son más difícil de reunir, incluso en el frente interno. Tengamos en cuenta que la misma fue aprobada con amplio acuerdo multipartidario durante el gobierno de Raúl Alfonsín.

Incorporar las “nuevas amenazas” como hipótesis de conflicto sin modificar la ley implicaría que las fuerzas castrenses podrían combatirlas activamente solamente en el plano externo, por ejemplo, participando de alguna coalición internacional. Pero internamente seguiría cumpliendo funciones de apoyo logístico, tal cual especifica el Gobierno que va a hacer. Así, no solo se estaría desviando a las FFAA de sus misiones originales sino que, además, corren el riesgo de verse totalmente rebajadas a cumplir un mero papel de guardias nacionales subsidiarias de las fuerzas policiales.

Patricia Bullrich y Oscar Aguad arrastrándose por EEUU

Por su parte, la ministra de seguridad Patricia Bullrich realizó entre el miércoles 7 y el martes 13 de este mes una visita a los EEUU donde tuvo varios encuentros con autoridades de diversos organismos de seguridad de aquel país. La acompañaron el Secretario de Seguridad Interior, Gerardo Milman, y el Director de Cooperación Regional e Internacional, Gastón Schumeister. El objetivo del viaje fue potenciar los vínculos con el país del norte a través de una agenda marcada por la lucha contra el delito complejo. A esta gira se sumó el fin de semana el ministro de defensa, Oscar Aguad, quien junto a Bullrich tuvo un encuentro con responsables militares del Comando Sur para avanzar en los preparativos de la cumbre del G-20 que tendrá lugar a fin de año en nuestro país.

La agenda de los funcionarios del Ministerio de Seguridad incluyó encuentros con autoridades del Departamento de Estado, del FBI, de la DEA y del Departamento de Seguridad Nacional. Se reunieron, también, con el congresista republicano Harold Rogers, encargado de asignar fondos para la cooperación en actividades antinarcóticos; visitaron el Centro de Estudios Estratégicos Internacionales y el Centro Wilson, dos think tank importantes de aquel país; y asistieron a la Ceremonia de Premiación del Organized Crime Drug Eforcement Task Force, perteneciente al Departamento de Justicia, donde se premió el operativo antinarcótico llevado a cabo en junio del 2017 en Lujan de Cuyo, Mendoza.

En todas las reuniones se abordaron temas relativos al fortalecimiento de la lucha contra el crimen organizado trasnacional y a la coordinación de tareas para la cumbre del G-20. En la búsqueda de apoyos para la “nueva doctrina” policial que la ministra quiere aplicar, se llegaron a acuerdos con el FBI de capacitación conjunta dirigida a las Fuerzas de Seguridad.

El viernes Bullrich conversó con los periodistas y allí anunció la creación de una Fuerza de Tareas en con base en Posadas, Misiones, donde un grupo selecto de la policía provincial serán capacitados por agentes de la DEA para combatir al tráfico de drogas y posibles vínculos financieros con el terrorismo. Según afirmó la ministra, la misma será similar a la que funciona en Salta. Recordemos que en agosto del año pasado el gobernador Urtubey informó que la DEA capacitará a la policía salteña que integra Grupo Operativo de Lucha Contra el Narcotráfico.

Respecto a los vínculos con el terrorismo, según afirmó Bullrich a los medios, en las diferentes citas los funcionarios norteamericanos les han manifestado su preocupación por la presencia de Hezbollah en la Triple Frontera. En la conferencia de prensa que Tillerson brindó junto al Canciller Jorge Faurie en su visita al país había expresado que, “en cuanto a Hezbollah, también hablamos hoy (con Faurie)… sobre todos los motivos por los que, juntos, debemos perseguir a estas organizaciones delictivas transnacionales —tráfico de drogas, trata de personas, contrabando, lavado de dinero—, pues advertimos los nexos con el financiamiento del terrorismo. Y hablamos en particular de la presencia del Hezbollah libanés en este hemisferio, que está recaudando fondos para, obviamente, financiar sus actividades terroristas”.

Este fantasma es agitado hace tiempo desde EEUU e Israel para justificar su presencia en un área geopolíticamente importante. En una muestra de cipayismo explícito de nuestra dirigencia política gobernante, Gerardo Milman expresó que nosotros “le hemos ofrecido tener un trabajo conjunto en la Triple Frontera por el tema terrorismo, y creemos que también vamos a poder contar con una representación de otras agencias, además de la DEA”. Nunca mejor aplicada la frase “si malo es el gringo que nos compra, peor el criollo que nos vende”.

La gira estadounidense concluyó con un encuentro en Miami entre Aguad y Bullrich con el almirante Kurt Tidd, comandante del Comando Sur y una visita en Key West a la Joint Interagency Task Force South, organismo especializado del Comando Sur en detección y monitoreo de redes de tráfico ilícito de drogas. Allí se habló sobre el esquema de seguridad a desplegar en la cumbre del G-20 y sobre la realización de operaciones conjuntas relacionadas al crimen organizado y de intercambio de información.

Fomentar el enemigo interno para importar recetas para combatirlos

Con la llegada de Macri a la Presidencia, el Gobierno está comprando el paquete de la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo que EEUU hace décadas ofrece a los países Latinoamericanos como una forma de subordinación política. En la Estrategia de Seguridad Nacional, presentada en 2017 para promover los intereses norteamericanos, se indica que las mayores amenazas que enfrentan los EEUU son terrorismo yihadista y las organizaciones trasnacionales delictivas. Para combatirlas, especifica que EEUU lo hará en el lugar de origen, es decir, enfrentará las amenazas en el extranjero antes de que lleguen a su territorio. Cambiemos, de esta forma, busca convertir a la Argentina en instrumento de los intereses norteamericanos y promotor de la política de American First en el Cono Sur.

EEUU es el paradigma del fracaso de la lucha contra el narcotráfico. Constituyen el principal mercado consumidor al cual jamás pudo controlar, siendo que la demanda es la base fundamental de la oferta. Incorporar el paradigma de las “nuevas amenazas” bajo parámetros importados desde EEUU nos remite a los ejemplos de México y Colombia donde el reforzamiento de las fuerzas policiales y el involucramiento de las FFAA en la “guerra contra las drogas”, asesorados y financiados por el país del norte, han tenido como único efecto el aumento exponencial del espiral de violencia y de muertes, sin resultados positivos en lo que hace a la reducción de cultivos y producción de drogas. De continuar con esta política, estaríamos comprando e instalando en el país un problema que no es nuestro, por lo menos en la forma en que se lo diagnostica y se planifica combatir desde el norte. Al narcotráfico se lo debe erradicar, pero con una agenda propia y que responda a los intereses nacionales.

El fenómeno tiene otras aristas: el endurecimiento del discurso represivo que, bajo la excusa de restablecer el respeto por el uniforme policial, busca generar consensos en los sectores más conservadores de la población y generar lealtades al interior de las fuerzas, ahora contenidas, para legitimar la represión ante el inminente aumento de la protesta social. También, el agitamiento del fantasma del extremismo mapuche se orienta a desacreditar los reclamos legítimos contra la extranjerización de la tierra y la expulsión forzada de comunidades en favor de los agro-negocios. La política de vía libre a la acción policial con impunidad solo deriva en la proliferación del odio y las ansias de revancha.

Cárteles narcos, terroristas islámicos, extremistas mapuches y manifestantes violentos son el combo a través del cual el Gobierno de Cambiemos está recreando la idea de “enemigo interno” con el que está formando a las Fuerzas de Seguridad y que incluso quiere inyectar en las FFAA. Como tal enemigo no existe, lo inventan, lo fomentan y le dan forma; y luego importan del extranjero las recetas para combatirlos. De concretarse este propósito estaríamos recorriendo el camino hacia de degradación social e institucional que constituirían una verdadera pesada herencia muy difícil de desarticular para un futuro Gobierno del Movimiento Nacional.

En una entrevista concedida al diario Clarín, nuevo embajador en EE.UU., Fernado Oris de Roa, empresario ligado al sector agroexportador, afirmó que el país del norte “tiene en nosotros un interés político, y nosotros, tenemos hacia ellos un interés económico. A EEUU le interesa el tema de la seguridad, el apoyo internacional, la lucha contra el terrorismo y el narcotráfico… Nuestra agenda es económica. Una agenda para, de alguna manera, abrir el mercado norteamericano a una cantidad de productos que la Argentina exporta”. La aristocracia gobernante conformada por empresarios exportadores y financistas quiere hacer sus negocios privados y para ello entrega como prenda de cambio la soberanía nacional.

 

* Sociólogo – UNLP / La Señal Medios

 

Comentarios

comentarios

Visite también

SOBERANÍA / Tropas extranjeras en nuestro territorio

Néstor Gorojovsky, analista de política internacional, conversó con Patria Grande Latinoamericana acerca de la presencia de tropas ...