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miércoles , julio 18 2018
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MATEANDO / Sobre empresas, medios y públicos

Por GABRIEL FERNÁNDEZ *

 

Prepare unos mates. Vamos a conversar sobre varios asuntos relacionados. La mayor parte de ellos, a través de la comunicación y los conceptos que se vierten a su través. Para pensar y opinar.

EMPRESAS. Cambiemos “es una forma nítida de gobierno de empresarios”, ha señalado Beatriz Sarlo. Sin adjetivar sobre su trayectoria –ni siquiera interesa, en verdad- debo indicar que eso es precisamente lo que este gobierno no es, aunque pretenda parecerlo.

Vale la discusión porque el criterio está extendido, a izquierda y derecha. Justo hoy tuve una conversación al respecto, así que la observación me agarró en sintonía. Este gobierno encarna a un sector ínfimo de exportadores y financistas; está arrasando con el mercado interno.

Los golpes más intensos, que recalan sobre un movimiento obrero que se pone la economía de la Nación al hombro, van sobre firmas productivas directamente ligadas a la actividad local. Empresas y cooperativas con gran capacidad para hacer rentables producciones de calidad.

Ser un “buen empresario” en sentido burgués tradicional es un demérito para el oficialismo que solo premia el parasitismo y la renta destinados a la fuga. La mayoría de las cooperativas argentinas están bien administradas y realizan mejores productos que los que están llegando por importación.

La suba de tarifas, la devaluación, la baja en el poder adquisitivo, la apertura y, en varios rubros, la carga jurídica para desmembrar iniciativas en beneficio de los monopolios con pie local para remitir beneficios al exterior, configuran una política económica ruinosa que no exige más producción, sino menos.

Clarín no quiere ser mejor –de hecho, sus productos no lo son-: pretende anular la competencia. Y lo mismo Las Marías, Molinos, Coto, Grobocopatel y cualquier líder en el área que se pueda señalar. Ganan en base al saqueo del Estado, la absorción del endeudamiento y ventas sin cargas impositivas al exterior.

Esta precisión no es antojadiza. Sirve para entender el presente pero también para dimensionar las posibilidades de un movimiento nacional y popular bien articulado, con alianzas posibles y una comunicación pensada y profunda.

Muchos denominan empresarios a tipos que jamás instalaron una planta, generaron producción masiva, desarrollaron una industria, absorbieron mano de obra. Los funcionarios oficiales y las corporaciones que los sostienen sólo primarizan y financierizan nuestra economía en beneficio particular.

La Argentina había pateado ese tablero: no sólo por el rol activo del Estado nacional popular para dinamizar el mercado interno, sino también por los acuerdos en el orden internacional, especialmente latinoamericano, en la misma dirección.

Ellos no quieren que crezca nada en esta tierra. No estamos ante un proyecto que señale hay que producir más y mejores elaboraciones manufacturadas para hacer rentable la economía y elevar el PBI. Nada de eso. Renta, finanzas (y deuda pagada por nosotros). Ahí termina el círculo vicioso del proyecto en marcha.

CREER. Quiero volver brevemente sobre un tema incómodo, porque permite reflexionar acerca de la influencia de los medios. Como algunos saben, mi preocupación no se asienta en la presunta importancia de llegar con nuestros espacios a zonas nítidamente antipopulares, que tienen una trayectoria y una firmeza indudable en su espíritu discriminador y represivo, sino en brindar información y análisis cabales y profundos a los sectores nacional populares.

Esto se asienta en todos los estudios genuinos sobre opinión pública realizados desde comienzos del siglo pasado hasta el presente, casi ignorados en los claustros comunicacionales argentinos. Ya Lenin señalaba “el partido sos vos” a cada militante. ¿El esquema? La prensa revolucionaria se encargaba de ofrecer a ese activo los datos y los conceptos que luego él volcaría cara a cara a las personas con las cuales se relacionaba en el territorio, en el trabajo, en la región.

Lo grave de este último período en la Argentina es el calce profundo de la propaganda mediática sobre la militancia nacional popular. Cuando asumió el gobierno macrista realizamos un Especial titulado Bandidos, y desde ese momento difundimos analíticamente la trayectoria de las empresas de Macri, los Panamá Papers, los Paradise Papers y el sentido profundo del programa oligárquico. Hemos observado, durante estos dos años, que los mismos sectores que dicen apoyar a rajatabla lo que fuera el FPV y hoy es Unidad Ciudadana, se retraían en el debate público sin razón.

Sin razón pero con motivos aparentes: “no podés negar lo de los bolsos”, señalaron originalmente, mientras oh paradoja, quienes teníamos cuestionamientos y no admitíamos la infalibilidad kirchnerista, si valorábamos sus logros y señalábamos: sobre unos 15 mil cargos políticos en el Estado, es lógico que aparezcan un puñado de acusaciones. Eso no es corrupción. Corrupción es destruir la industria nacional y fugar en beneficio propio los recursos nacionales. Pero estos amigos insistían: pero lo de López, lo de Baez, es impresentable, hay que autocriticarse.

La “llegada” de esas campañas sobre los que anhelaban oír tales sandeces –gente que sigue repitiendo frases sin sentido sobre la corrupción en aquél primer gobierno peronista- no me preocupó demasiado. Lo que si alertó mi mente fue la reacción de los propios, desmarcándose de las situaciones, acusando horizontalmente y pidiendo disculpas a la sociedad por los malos dirigentes. Recuerden el tramo inicial de esta acción psicológica extendida. Un dislate impuesto por la presión de los grandes medios sobre la militancia propia.

Ahora, que vuelve a surgir, saludablemente, la historia de la familia Macri y se comprende la gravedad del endeudamiento, entre tantos indicadores dramáticos para nuestro pueblo, es preciso remarcar esto y señalar al activo nacional popular que los medios concentrados tienen una función pro oligárquica específica, lo cual amerita dejarlos de lado; y señalar que es preciso confiar en los medios de calidad y profundidad elaborados con lineamientos propios desde adentro de la masa laboriosa argentina.

En cierto modo, la vida no es otra cosa que saber en quién confiar y en quién no. A quién creerle. A quién darle pase. Como esto, para muchos, aún no está claro, volvemos a plantearlo con energía.

 

* Director La Señal Medios / Sindical Federal / Area Periodística Radio Gráfica

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