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domingo , junio 16 2019
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FF.AA. / Matadero Cinco

Por GUSTAVO RAMÍREZ *

 

Ya no es la pesada herencia. La narración oficial tiende a descomponerse en el cinismo de las decisiones políticas y económicas que encarna el Gobierno. El término ajuste no representa una composición descriptiva avizorado desde picos elevados de la ideología. Ajuste es la columna vertebral del modelo neoliberal que expone Cambiemos como razón del Estado al servicio del capital financiero.

Durante el 2017 el gobierno impulsó una política de ajuste en la Fuerzas Armadas. Contrariamente a lo que se manifiesta discursivamente los recortes presupuestarios incidieron en el desarrollo social y tecnológico de las Fuerzas. El neoliberalismo tiene como premisa el achicamiento sistemático del Estado sin medir las trágicas consecuencias sociales de semejante impacto económico y político. Cambiemos detuvo el ciclo de modernización de las Fuerzas Armadas iniciado con el kirchnerismo que comprendía que el mismo era un factor decisivo en el nuevo mapa geopolítico internacional.

La desaparición del submarino Ara San Juan con sus 44 tripulantes marcó el quiebre de un proceso. El Gobierno intentó esbozar una leve narración contra la administración anterior, pero lo cierto es que pecó de ingenuo. Sobre todo porque expuso su propia naturaleza en la actual coyuntura. La ecuación es fácil, si bien reviste variables complejas, a menor Estado mayor posibilidad de negocios para el sector privado. ¿Es la intención de Mauricio Macri privatizar las Fuerzas Armadas en beneficio de agencias de seguridad instaladas en Estados Unidos?

Las Fuerzas Armadas también padecen el desguace del Estado. La gestión Cambiemos buscó “ahorrar” en las mismas durante el 2017 y desafectó del presupuesto la fabricación del sistema Radar RPA3DLA II Serie que constaba de 25 millones de pesos. En este contexto y mientras se continúa sin saber que sucedió con el Ara San Juan y sus 44 tripulantes, se anunció la suspensión de las tareas de reparación del submarino Santa Cruz valuada en 20 millones de pesos. También se desmanteló el sistema de radares de vigilancia terrestres afectado al “operativo fronteras”, con un valor presupuestario de 160 millones de pesos.

Este programa de ajuste para las fuerzas armadas incluyó pases a retiros, es decir despidos encubiertos. Las bajas y retiros para los oficiales se incrementarán en un 102 % respecto al año 2015. Mientras que para los suboficiales será de un 130 % en relación al mismo período. Se estimaron 200 despidos en la Fábrica Argentina de Aviones y 50 en los Talleres Navales de Dársena Norte.

La cancelación del contrato con el INVAP por la modernización de los radares de “transportables TPS 43, supuso un “ahorro” de 268 millones de pesos para el 2017. En este marco estaba previsto el cierre de los acuerdos con Fabricaciones Militares de Azul. Según el informe de la Secretaría de Ciencia, Teconología y Producción para la Defensa, durante el 2017 se estimó un “ahorro de 50.000 millones de pesos con la cancelación de la puesta en valor de almacenamiento y polvorines Fábrica Militar Azul”. En el mismo sentido se desafectaron predios e inmuebles militares por un valor total 206,3 millones de pesos.

Se desprogramó material militar por 18 millones de pesos. Con bajas de programas tecnológicos militares se estimó un ahorro de 28,93 millones de pesos. De esta manera las Fuerzas Armadas sufrieron el embate del ajuste neoliberal y se detuvo, insistimos, el proceso de modernización. El Gobierno continúa con su plan de reconfiguración de las Fuerzas Armadas. Antes de fin de año pretendió involucrar, en la inflada lucha contra el narcotráfico a el Ejército, la idea no prosperó ante la protesta activa de los altos mandos.

El Gobierno de Mauricio Macri ha insistido en la ausencia de hipótesis de conflicto en nuestro país. Una falacia siniestra si se observa que Argentina posee parte de su territorio ocupado por fuerzas extranjeras, como los son las Islas Malvinas. Con este argumento la gestión de la colación Cambiemos reduce presupuesto a las Fuerzas Armadas y esgrimes, una vez más, argumentos endebles y confusos.

Mientras esto sucedía con el cuerpo central de las Fuerzas, el Ejecutivo se valió de fuerzas de seguridad internas para reprimir las protestas sociales del 14 y 18 de diciembre. Gendarmería y la policía de Larreta no sufrieron recortes presupuestarios. Lo que habla a las claras del plan sistemático que promueve Cambiemos con Patricia Bullrich como brazo ejecutor. No hay que olvidar que la gendarmería de la Ministra de Seguridad, de muy estrechos vínculos con la embajada de Estados Unidos y con un marido involucrado en el negocio de la seguridad en ese país, no ha respondido aun en la justicia por las muertes de Santiago Maldonado y la de Rafael Nahuel. Tampoco hay que olvidar que dicha ministra creó un falso enemigo terrorista en la figura de una organización sin peso específico como el RAM.

Desde el Gobierno salieron a desmentir el informe de la propia Secretaría de Ciencia, Tecnología y Producción para la Defensa. Aducen una operación de los servicios de inteligencia para desestabilizar la “buena relación del Ejecutivo” con las Fuerzas Armadas. Fuente de las Fuerzas consultada para esta nota confrontan con esta desmentida oficial. El malestar de la Armas con el Gobierno no es nuevo y se profundizó después de la desaparición del ara San Juan.

La administración neoliberal no para de abrir frentes de conflictos y su política económica comienza a resquebrajar su capital electoral. Las últimas encuestas sobre la imagen pública de la gestión dan cuenta de ello. Mientras tanto trata de poner parches en las relaciones. De tal manera que se presiona sobre jueces para que le otorguen beneficios a genocidas. Otro tiro por la culata. La protesta y el descontento social se hacen oír ante tales favores a tipos como Etchecolatz. Un guiño para viejos oficiales que añoran tiempos violentos pero que tienen que disputar espacios de poder con una nueva generación de militares que nada extrañan de entonces.

El fuego es cruzado, en tanto la crisis se profundiza. Las miradas mediáticas, socias en la explotación neoliberal, intentan hacer foco en un verano sin temporada. La realidad se palpa en la calle donde el humor social realmente ha cambiado. Aunque el Gobierno en reforzar sus patologías.

 

* AGN Prensa Sindical / La Señal Medios.

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