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jueves , junio 27 2019
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TRABAJO O DELITO / El significado de la agresión a Milagro Sala

Por GABRIEL FERNÁNDEZ *

 

El fervor desatado contra Milagro Sala posee un sentido bien profundo: el capital financiero necesita que los desocupados, desplazados y humildes en general se (des) organicen en maras y queden así ligados al delito en general y al narcotráfico en particular, en vez de agruparse para construir sus propias fuentes de labor y a partir de allí diseñar una vida mejor, relacionada con actividades productivas.

Ese es el nudo. Las experiencias sociales en la Argentina han sido las más desarrolladas del planeta. Es lógico, pues devienen de la trayectoria del movimiento obrero organizado. Cuando el trabajador argentino está a punto de derrapar y lumpenizarse, opta por seguir perteneciendo a su clase y reconstituye su labor y su existencia. La Tupac Amaru, los gobiernos central y jujeño lo saben, constituye apenas la punta del iceberg de un espacio gigantesco.

Los mediocres automovilistas votantes de Cambiemos no lo perciben, pero cuando las asociaciones cortan una calle para reclamar por la continuidad de sus emprendimientos, lo hacen para no robarles. A menos que se pretenda la resignada inanición, las opciones de trazo grueso de los pobres se dividen en armar su propia fuente de trabajo o lanzarse a la azarosa y perjudicial –para propios y extraños- vida criminal.

Entre el movimiento sindical argentino y el movimiento social han logrado que una parte básica y proporcionalmente gigantesca de nuestra población se encuadre en la vida laboral, institucional y democrática. Esa verdad, percibida por los actores directos pero sub interpretada por los cercanos, es un logro masivo de proporciones que merecería ensayos con proyección internacional de universitarios hoy dedicados a reescribir autores europeos y a distanciarse combativamente de lo mejor.

En este caso argentino que orgullosamente compartimos, lo mejor ni siquiera es enemigo de lo bueno: lo mejor es la opción a lo inexistente. La agresión sobre Sala es una señal sobre un conjunto gremial y cooperativo vertebrado, productivo y laborioso, que se niega a un desmembramiento que lo conduciría directamente a dejar el “che como andás” por un “¡pero eres un berraco!”. El trabajo productivo delinea el comportamiento, contiene a la familia, arma la personalidad.

Más de un diez por ciento del PBI lo genera la tarea de las empresas cooperativas; esa zona contiene productos de altísima calidad y en su derredor instalaciones que se ocupan de salud, educación y en ocasiones esparcimiento para los integrantes. Con un añadido singular y definitivo: los jóvenes de las franjas populares que se van formando en estos espacios emergen a la vida con un oficio, una disciplina y un entorno. Cuando terminan su labor, que cada día les permite aprender algo nuevo, van a sus casas, a un bar o a una cancha, en vez de salir de caño ante las carencias.

El poder concentrado que encarna en el gobierno macrista sabe porqué golpea en esa dirección. Conoce los beneficios que puede extraer de sociedades desarticuladas como México y Colombia. La Argentina, el pueblo argentino, es una piedra en el zapato del capital rentístico e improductivo, que pretende absorber las riquezas sociales como un agujero negro, fugarlas y transformarlas en muerte.

Por eso golpean a Sala y su cooperativa, y por eso van por las leyes laborales y los sindicatos. Si algún día tienen éxito, las verborrágicas capas medias argentinas conocerán lo que es vivir en un país con inseguridad. Quienes hemos apostado a evitar semejante destino y puesto toda la carne al asador para que las nuevas generaciones tengan la oportunidad de desarrollar su afición al trabajo, no lo vamos a permitir. Pero estaría bueno que los marmotas que hablan de “chorros” y de “corrupción” para referirse a cooperativistas y sindicalistas comprendan que están disparando sobre sus pies.

Nada se crea de la nada, salvo el big bang original, quién sabe; la superación de los planes de ajuste y desindustrialización de los años 90 es una obra de arte del pueblo argentino. Con aquél accionar de las grandes empresas este país bien podría ser un desquicio y, sin embargo, es una gran nación que se animó a vertebrar el Unasur. En la década reciente, la Patria se puso de pie y los más humildes dijeron no a las opciones desligadas del cuerpo social. Esa magnífica creación colectiva intenta ser desarticulada. Todavía no se percibe la dimensión de esta batalla.

 

• Director La Señal Medios / Sindical Federal / Area Periodística Radio Gráfica.

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