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domingo , junio 16 2019
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A FONDO / La devaluación silenciosa

Arrancamos con una precisión: la adecuación del tipo de cambio es una herramienta. Per se, no resulta buena o mala, así como cualquier variación en los encajes, las tasas o distintos elementos que forman parte del bagaje técnico del espacio financiero.

 

Si una devaluación se combina con protección industrial, mejoras salariales y aumento del crédito blando destinado a la producción, puede tener efectos favorables para el mercado interno. Pero si, como en las actuales circunstancias, enlaza con apertura importadora y la depresión del poder de compra masivo, seguramente resultará catastrófica.

 

De ahí la preocupación por lo que hemos denominado devaluación silenciosa, ocurrida en los días recientes. Se trata de la modalidad encontrada por el gobierno oligárquico para neutralizar los logros del movimiento obrero en las negociaciones paritarias, con la intención de desarrollar un objetivo estratégico: bajar el nivel adquisitivo del pueblo argentino.

 

Ese descenso es parte de un camino desindustrializador: la caída en el salario real implica menor actividad comercial y en perspectiva, nuevas bajas en la producción. Porque mientras peor peor y cada esfuerzo colectivo en dirección errónea solo derivará en la desertificación económica nacional.

 

A decir verdad, este debate se lleva adelante desde hace un siglo. Ya los pensadores nacionales que integraron FORJA advirtieron que la Argentina no necesita un peso fuerte sino un peso productivo, situado en la exacta línea de flotación para que la realización local de productos resulte más rentable que la importación de los mismos.

 

Vamos a la información. El dólar alcanzó el máximo histórico de 17,52 pesos por unidad. El Banco Central no liquidó reservas para satisfacer la demanda creciente de billetes verdes, pero esa tarea fue encomendada a la banca pública. El Provincia de Buenos Aires y el Ciudad, y en menor medida el Nación, salieron –tarde- a vender dólares.

 

La lerda iniciativa tuvo un pobre resultado. El dólar bajó apenas dos centavos menos que el cierre anterior, al cotizar a 17,38 pesos. Así, después de once subas consecutivas, se equilibró la escalada. La inestabilidad cambiaria colocó en situación incómoda al ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, quien hace pocos días había afirmado que el dólar ya no importaba y no era noticia en los diarios.

 

La tensión en el mercado cambiario sigue latente con una demanda creciente de dólares por parte de pequeños y medianos ahorristas y también de grandes operadores financieros. Economistas ortodoxos y heterodoxos coinciden en que la fuerte suba del dólar en pocos días se traducirá en un alza de la inflación de este mes y el próximo.

 

La incertidumbre cambiaria llevó a fondos de inversión internacionales a vender activos argentinos. Los bonos cayeron ayer hasta 1,5 por ciento. Economistas de la city plantearon que continuará la volatilidad del tipo de cambio. El Banco Central había subido la tasa de interés de las Lebac en el mercado secundario al 26,0 por ciento anteayer y con la moderación del dólar de ayer aprovechó a bajarla al 25,8.

 

Los inversores internacionales toman mayores precauciones antes de ingresar divisas de corto plazo al país, al tiempo que empiezan a dar órdenes de venta de los bonos y otros activos locales. Un informe de la agencia de bolsa Porfolio Personal muestra las caídas observadas en los títulos públicos en dólares en junio, tras la decisión de la consultora MSCI de no aprobar el cambio de la Argentina de país fronterizo a mercado emergente.

 

Los títulos continuaron en baja ante la incertidumbre cambiaria. Se destacó el retroceso del 1,5 por ciento del Argentina 2117, el bono que el ministro Luis Caputo colocó a 100 años. También bajaron el Argentina 2037, al marcar un retroceso del 0,7 por ciento y el Bonar 2024, con una merma de 0,4.

 

Como cuando las cosas andan mal, todo resulta mal, nuestro país empieza a mostrar dificultades para mantenerse como el “paraíso financiero” que despertó la atención de los diarios internacionales, por ofrecer retornos extraordinarios para inversores extranjeros. A decir verdad, hace años que Europa da cuenta de la futilidad de estos lineamientos económicos.

 

El Banco Central subió está semana la tasa de interés de las letras ante la mayor incertidumbre cambiaria y deberá enfrentar el 18 de julio una nueva licitación de Lebac, que en el mercado señalan como una prueba de fuego. En la última adjudicación no consiguió renovar dos de cada diez pesos en vencimientos y terminó inyectando al mercado 122 mil millones de pesos.

 

Las reservas del BC se ubicaron en 47.994 millones de dólares, monto que crece con emisión de deuda pública y privada. Al respecto, la semana próxima, el Ministerio de Finanzas licitará Letes en dólares por 750 millones de dólares. Por un lado, para juntar dólares y también para seducir inversores que están dolarizando sus carteras. El lector recordará el martirio a que fue sometido el gobierno anterior cuando se hablaba de reservas.

 

Varios analistas consideran que el dólar seguirá subiendo en las próximas semanas, si se toma en cuenta la perspectiva del dólar futuro para diciembre, el cual se ubicó ayer en 18,70 pesos, al tiempo que anotó una cotización de 19,40 pesos para marzo próximo. Uno de los principales efectos de este movimiento no gradual de tipo de cambio, se sabe, es el proceso inflacionario.

 

“Si en los últimos meses con el dólar quieto los precios siguieron siendo un problema, no hay forma que bajen para lo que resta del año ahora que empezó a subir el dólar”, indicaron en Ucema, universidad de orientación liberal conservadora y antinacional. Es decir: lo advierten quienes están de acuerdo. Qué queda para nosotros, los críticos.

 

Las previsiones para el mes en curso señalan una inflación de 2,5 por ciento, cifra que sería casi el doble de la registrada en mayo, cuando el índice de precios al consumidor arrojó una creciente del 1,3 por ciento. Como los bolsillos lo corroboran, durante este 2017 el alza en los productos de primera necesidad se hizo sentir con intensidad.

 

GF / Agencias / P12 – AF – ECC / La Señal Medios.

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