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lunes , agosto 19 2019
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DIA DEL PERIODISTA / La comunicación que viene

 

El creador y director de La Señal Medios, Gabriel Fernández, recorrió su trayectoria. Habló de cómo se organiza un medio, de la necesidad de valorar la capacidad profesional de los periodistas, de la militancia, de oficialistas y opositores, de sus textos y sus programas, de Assange, de Fidel, da nombres, y ofrece claves para entender el oficio. Todo con una pasión y una inteligencia que dan ganas de trabajar en esto.

-Hay un testimonio continuo entre los periodistas, algunos muy destacados, que trabajaron con vos: coinciden en “Gabriel sabe organizar un medio, sabe cómo se arma una redacción”. ¿Porqué?

-En primer lugar, son muchos años de andar redacciones de las más variadas…realmente lo que quieras, uno va viendo y aprendiendo. Por otro lado, tuve la suerte de entrada nomás, siendo muy pibe, de trabajar en el diario La Voz de Capital Federal, después de laburar como cronista y redactor de política universitaria y gremiales, me pusieron al frente de gremiales, y como les gustó, me mandaron como jefe de política nacional.

La Voz era toda una redacción; por la cantidad de periodistas, casi 300, todas las secciones, y por la calidad de los tipos que encontré ahí. Y después, bueno, todos los medios imaginables, en casi todos como jefe de sección, director periodístico y siempre, creo, con buenos resultados. Pero si hay una clave que te puedo dar es, además de uno conocer el oficio, recorrer la redacción, hablar, palpar quién es quién… y una vez definido el rumbo, seleccionar y confiar. Si acertás, tenés un medio de gran nivel, podés hacer bien el trabajo.

-Pero como se “acierta”.

-Hay que confiar en la gente que vale la pena, empezando por su calificación profesional. Después de tanto tiempo te puedo decir que el buen periodista, técnicamente hablando, suele ser confiable y habitualmente no es reconocido porque los que eligen las jefaturas, los directores, prefieren a los alcahuetes, prefieren gente de menor calidad pero que, creen, no los van a cagar. Como yo suelo reconocer el trabajo, el periodista capacitado es agradecido, se siente en el lugar que le corresponde, es respetado a la hora de escribir y de decidir.

Acá, en este gremio, es muy difundida la imagen del directivo grosero y despectivo, que lo primero que te dice es “no tenés que confiar en nadie, son todos unos hijos de puta”. Yo huyo de esos criterios, porque de antemano te posicionás en contra del trabajador de prensa. Ese es el accionar del jefe-salame, del inseguro y paranoico que piensa que los demás están ahí para joderlo, entonces actúa en consecuncia y así salen las cosas porque los redactores y los cronistas lo sienten, saben que las designaciones son injustas, que los jefes son burócratas de escaso vuelo, y finalmente nadie trabaja bien. El periodista confiable hace suya la línea editorial, no te manda por debajo un negocio como curiosamente sí hacen los burócratas, y descansás. Es un decir, porque uno trabaja mucho porque le gusta, pero descansás en el sentido de cada uno hace lo que sabe hacer.

¿Ves? Esa es otra clave, leer bien, escuchar atentamente, para colocar a cada periodista en el lugar donde mejor juega. En su formación un periodista debe aprender a hacer de todo, pero en su madurez se va perfilando claramente la zona en la cual se desempeña mejor. Salvo excepciones de algunos locos conocidos, suele pasar que si alguien sabe de un tema, trabaja mejor si se le encarga ese tema. ¿Parece evidente? Parece, pero en la organización interna de los medios no siempre es así.

-¿Porqué no siempre es así?

-Por lo mismo que decía del tema anterior. El que sabe, te discute el artículo y el encare cuando no está de acuerdo con la orden que le das. En general toman rápido las instrucciones, porque están bien calificados profesionalmente, pero muchas veces te polemizan prioridades, enfoques, etc. Bueno, en lugar de darse cuenta que eso enriquece el material, muchos directivos dicen “no, ese tipo sacalo que es un rompebolas”. Yo lo escucho y pienso –todo rápido, en medio de la redacción claro-, y tomo una decisión. Esa decisión siempre está en línea con el estilo del medio, pero en cualquier caso sale enriquecida porque la mirada del que investigó sobre el asunto te brinda pautas que cuando tenés que tener un panorama general de la actualidad, podés perder al no captar el detalle. Se sigue aprendiendo, es eso, sin perder la voz de mando.

-Vamos a entrar a un tema conflictivo, como el del periodista-militante. Que pensás.

-Yo he sido un militante nacional y popular desde muy pibe. Lo que te puedo decir es que los oficios tienen sus características y sus técnicas, sus saberes, sus experiencias propias del trabajador y eso hay que respetarlo. Hoy día, tanto en los medios hegemónicos como en los oficialistas se prefiere personas de baja performance periodística pero absoluta obediencia. Hay excepciones, pero la tendencia es así.

El resultado es el empobrecimiento de los productos, lo cual lleva paradójicamente a que las ideas que se pretende transmitir sean borrosas, mal planteadas y plagadas de inexactitudes. A ver si nos entendemos, un ingeniero, un obrero de la construcción, un jugador, un periodista, deben sí o sí realizar bien su oficio como primera medida. No pueden ser relevados en funciones importantes por personal disciplinado o amigo que no conoce el paño, ignora algunos elementos básicos de tal o cual profesión.

En prensa en general, con excepciones, ha ocurrido que en esta puja se ha dejado de lado excelentes profesionales… ¡que en realidad son militantes!, pero militantes de bajo perfil, no son de vociferar o desgarrarse las vestiduras ante una opinión distinta. Entonces, se pone al frente presuntos militantes que lo único que hacen, para asegurarse ante el desconocimiento, es censurar todo lo que no huele a alcahuetería, todo lo que no tiene el visto bueno de la empresa. Lo cual empobrece notablemente la información, el análisis, las coberturas, las entrevistas.

-La gente de Telam habla bien de vos…

-Y yo de estos compañeros. Cuando llegué a la dirección periodística, me encontré con advertencias, caracterizaciones generales que iban desde vagos hasta inútiles, en suma un personal muy devaluado. Cuando recorrí y vi lo que había me encontré con un plantel de excepción, de alta calidad, que más allá de zonas oscuras o grises que siempre hay, pedía cancha para crear, colaborar, hacer buen periodismo. Hice a un lado las zonas innecesarias, que ya habían cumplido un ciclo, y posicioné periodistas de alta calidad en cada sección. Estoy orgulloso de lo realizado allí y de los resultados, y la gente que sabe de esto, comprende lo que estoy señalando.

-¿Algo para agregar de esas zonas oscuras?

-No, sólo digo que para neutralizar los problemas hay que darle aire a la gente capaz.

-Si tenés que escoger hoy entre leer los medios oficialistas o los opositores ¿cuál es tu opción?

-Los oficialistas, porque a pesar de las dificultades que marco, en las que claramente no incurrimos en La Señal Medios, defienden un gran proyecto nacional y popular. Creo que no hay que perder la brújula, tener diferencias parciales no implica pasarse a las filas oligárquicas.

Que yo esté en desacuerdo con aspectos de la política comunicacional no quiere decir que apoye a los que arruinaron la nación durante tres décadas. Los liberales entregaron el país y no me interesan sus propuestas para volver a arruinar a la Argentina, ahora que llevamos una década de avances. He apoyado y participado en la gestión de Néstor Kirchner, y estoy orgulloso de apoyar este gobierno de Cristina. Muchos sueños que parecían imposibles se están cumpliendo.

-Tu perfil es visto como bajo, en relación a tu trayectoria. ¿A qué se debe?

-En realidad nosotros, muchos periodistas de mi generación, fuimos formados para las redacciones, en tiempos durante los cuales ni siquiera se firmaban las notas en los diarios o en las agencias. Naturalmente asumimos que lo importante es el hecho, la noticia, por sobre la figura del profesional. No digo que deba ser así, entiendo que el ciclo abierto por El Periodista y El Porteño derivó en Página 12, y hoy todos los medios, con firma, y luego en la irrupción del periodismo televisivo, con el rostro del periodista en la pantalla.

No está ni bien ni mal, es así y hay que aceptar la tendencia. Ojo, tiene un sentido: el público quiere saber quién le dice qué cosa, y aunque eso no siempre garantice veracidad, es una necesidad que hay que tomar en cuenta. Pero es preciso que ustedes sepan que nosotros fuimos formados en esa cultura, donde los que daban noticias por televisión eran menoscabados como meros “animadores”, y el lugar que se tenía reservado para nosotros era bien otro, en las máquinas de escribir, muy ruidosas pero anónimas. Así que mi adecuación a los nuevos tiempos ha tenido sus roces, pero es relativamente armónica.

-En realidad no es una adecuación, sos vanguardia del periodismo por internet.

-Mirá, si me permitís primero te cuento cuàl es el problema y después explico adonde llegamos y adónde vamos. El problema no es la firma, la tele, la foto, es el cavallismo que en los 90 convirtió a trabajadores de prensa que pensábamos trabajar toda la vida en relación de dependencia, en factureros y productores de espacios periodísticos, obligándonos a aprender mil oficios ajenos, empezando por la venta de publicidad. Ese es el problema y lo sigue siendo.

Ahora bien, uno venía haciendo de todo. Por supuesto, escribir. La Señal Medios nace como programa de radio en los 90, luego se extiende a un tabloide con la fusión de las redacción de Madres que yo dirigía y De mano en mano, de la Agrupación El Mate –muy importante en la nueva política que hizo su aporte hacia el 2001—y luego en un mailing vasto con la irrupción masiva de internet.

Mientras, fui designado en la dirección periodística de la Revista Question Latinoamérica, otra publicación con un staff de calidad y experiencia sorprendentes, y hacía un programa en el canal Metro con entrevistas de actualidad. En ese entonces apareció nuestro productor, Daniel Glancszpigel, que miró todo y durante varias reuniones me dijo: “hagamos todo eso que estás haciendo, pero junto, en la web”. Después de muchas discusiones personales muy ricas, que recuerdo muy bien, sobre el sentido de internet, su llegada, sus riesgos, etc, llegué a la conclusión de que se trataba de una idea perfecta para este período, y la tomé y la desarrollé hasta el límite y la voy a seguir desplegando todo lo que dé tomando en cuenta las nuevas variantes tecnológicas. ¿Ves lo que se logra escuchando a la gente que sabe?

-A partir de allí, internet es el camino…

-…nunca el absoluto, porque todos los soportes tienen su vigencia. Acordate de aquello: que el cine iba a eliminar el teatro, que la tele iba a eliminar al cine, que el video los iba a matar a todos, etc. Y después resulta que hay lugar para cada cosa, cuando pasa un tiempo lógico para que la cultura social y comunicacional se ordene, absorba, procese y utilice. Pero evidentemente, si se congrega armónicamente la producción y se aprovecha la tecnología para hilvanarla, hacer un ida y vuelta permanente, enriqueciendo unos y otros productos, se puede arribar a la utilización plena de esa nueva herramienta que es internet, sin dejar de lado sus limitaciones actuales.

-En una reciente entrevista Paul Assange, de Wikileaks, rechazó el uso de Facebook por el control de la CIA que implica, pero ustedes, que sostienen una filosofía mediática semejante, lo usan enormemente…

-Si, claro, dejar de lado una herramienta es a mi entender un error: los pueblos se adueñan de tecnologías que originalmente pueden ser ajenas y las dan vuelta a su servicio. No aprovechar Facebook porque la CIA se entera es como dejar de ir a una marcha política porque los servicios te van a identificar, a sacar fotos, etc.

Es la misma discusión que con Google o la que se puede dar al firmar una solicitada riesgosa, poner la firma en un texto comprometido, brindar una información compleja… no hay manera de escapar a eso, salvo pertenecer a grandes movimientos populares que entornen tu desarrollo.

Las agencias de inteligencia, especialmente las norteamericanas, han hecho eso siempre y ahora lo hacen con mayor potencia tecnológica. Para eso están. Si dejás de hacer una cosa por esa razón, tenés que dejar todo lo demás, porque comunicar una postura nacional y popular siempre implica un delito para el sistema.

A nosotros nos censuró varias veces You tube, pero lo seguimos usando, lo mismo pasó con Facebook y lo seguimos aprovechando, nos hackearon la casilla de La Señal (fue algo muy problemático en lo personal) y seguimos usando el mailing, no tiene sentido decir “uy, nos vigilan” y tirar todo por la borda. Igual te digo: la próxima pelea es por los servidores nacionales, por el control del “caño” transmisor. Involucra a todos los medios y soportes, va a ser un asunto importantísimo en los años que vienen.

-De todos modos escribiste evaluando satisfactoriamente el trabajo de Assange.

-Por supuesto. La honestidad al difundir información fue convirtiendo al australiano en un compañero, cuando originalmente era un liberal que creía en la libertad de expresión y confiaba en gobiernos presuntamente democráticos como el sueco. Ahora sabe cómo son las cosas, dónde debe pegar y a quién debe favorecer. Fijate esto (toma una publicación donde se reproduce el reportaje de Telesur y señala): él dice cuando le preguntan por qué hace lo que hace: ”me resulta molesto que los poderosos mientan y generen injusticias hacia la gente que tiene menos poder”.

Eso es todo, es una buena síntesis de los objetivos. Nosotros a la gente que tiene menos poder le llamamos pueblo, pero es un detalle propio de la formación. La labor de Wikileaks para el desenmascaramiento de los crímenes de las potencias que utilizan las banderas de la democracia, la libertad y los derechos humanos, es extraordinaria. Los mandobles informativos, con fuentes directas y materiales elaborados por ellos mismos sobre Estados Unidos y Gran Bretaña, son un servicio invalorable que ese medio de internet le ha brindado a los pueblos del mundo. El presidente del Ecuador, Rafael Correa, lo entendió cabalmente.

-No hablaste con Correa, pero si con Fidel Castro…

-Si, con Fidel pude conversar muchas horas en La Habana, en la Casa de Gobierno de Cuba. Una experiencia singular, que guardo en el corazón. Realmente uno de los grandes del siglo XX, pero con gran proyección presente. También con gran visión comunicaciona–¿La Señal Radio es hija de La Fragua por Radio Cooperativa? Ahi estabas todas las mañanas, tres horas, arrancabas con narraciones breves y luego pasabas a la información…l… fijate la importancia de esa agencia que crearon Rodolfo Walsh y Jorge Ricardo Mascetti, en la que pude trabajar bastante tiempo, Prensa Latina, y algo que pocos saben: Fidel no es ajeno a la gestación de Telesur, es una de las ideas que venía barajando, sólo que hasta que emergió la Revolución Boliviariana no tenía medios para llevarla adelante, felizmente Hugo Chávez tiene una enorme inteligencia y comprendió rápidamente la trascendencia de una iniciativa así.

-¿La Señal Radio es hija de La Fragua por Radio Cooperativa? Ahi estabas todas las mañanas, tres horas, arrancabas con narraciones breves y luego pasabas a la información…

-Hermoso ciclo el de Am Cooperativa con La Fragua, luego allí pusimos El Tren, con Hugo Presman y Gerardo Yomal, después tuve que dejar el programa porque tenía mucho laburo en prensa de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, donde me llamó Eduardo Luis Duhalde. Pero en realidad, conceptualmente, aunque todo está vinculado, La Señal en radio es heredera del ciclo Ficciones, Toda la Cultura, en FM La Tribu, espectacular, muy grato. También el paso por Radio La Comunitaria de Avellaneda, una gente maravillosa, ahi hicimos un diario de dos horas por la mañana. Después AM 1010, donde hicimos dos tiras diarias: La Patrulla Perdida, con Daniel Alberto Pérez, y La Señal propiamente dicha. De ahi, resolví instalarme felizmente en la Gráfica.

En todo ese tramo inicio un nuevo ciclo de artículos, con buena repercusión, de los que tal vez el más interesante sea «La Verdadera bestia pop», la historia del Negro José Luis, el protagonista de la canción de los Redonditos de Ricota, el otro día un compañero que hizo no sé qué búsquedas en internet, me dijo que es uno de los textos más leídos de la web. Inclusive veo que los amigos de Mundo Lobo lo tienen siempre en portada, como permanente. Esa nota, y «Deseos», que refleja bien el último tramo de los duros 90, todavía me generan cartas de lectores… más de una década despuès de escritos. Tambien, por su impacto y por lo que rindió para la militancia en general como factor de debate, «La opción por los ricos», tan difundida por Horacio Verbitsky.

-Es raro internet…

-Si, nos acerca a quienes están alineados emocional y conceptualmente con el trabajo que realizamos pero ni por las tapas tendrían acceso a nuestros materiales si no fuera por esta herramienta. Entre muchos ejemplos, por el texto «Deseos» recibí una carta emocionadísima de una mujer que vive en Finlandia… y yo pensaba qué carajo sentirá alguien en Finlandia sobre lo que pasa en Avellaneda, en el Sur bonaerense…

Pero bueno, más allá de esas lejanías, La Señal Medios (www.lasenialmedios.blogspot.com) es un orgullo, con más de treinta periodistas de primer nivel que abordan las más variadas cuestiones con una calidad singular, y productores, editores y operadores que reúnen calidad y son buena gente, personas con las que vale la pena compartir un espacio. Con este Espacio de Contenidos pude desarrollar esa idea de mirar el país y el mundo desde el Pueblo y desde el Sur, tener un lugar de mirador, dinámico y situado al mismo tiempo. Los programas de televisión, con Hugo Presman entre otros, nos dan la posibilidad de analizar el presente a fondo y al mismo tiempo divertirnos mucho.

¿Puedo mencionar otros colegas que aprecio, respeto y han influido positivamente en mi laburo?

-Por supuesto.

-Teódulo Domínguez, Tito Paoletti, Roberto Propato, el Tío Ponsati, Raúl Cuestas, Vicente Guzzi, Aram Aharonián, Stella Calloni, Martín García, Luis Vasquez, Roberto Ruiz, el Negro Sánchez, Juan José Salinas, entre muchos otros, y varios amigos del pensamiento nacional con quienes, además de leer sus textos, he podido charlar largo y tendido, y asi aprender, como Rubén Dri, Norberto Galasso, Horacio González, Roberto Baschetti, Envar El Kadri. Estoy siendo injusto quizás, porque hay más, y los que no surgieron en esta charla aparecerán en algún artículo.

-¿Cómo te sentís en Radio Gráfica?

-Bueno, como se sabe, la Gráfica es una radio en una empresa, ex Talleres Gráficos Comforti, hoy Cooperativa Gráfica Patricios, recuperada por sus trabajadores a través de una lucha heroica y profunda. Es decir, desde el vamos la mano viene bien. Después, me vinculé a esta experiencia por sugerencia de los queridos amigos de la Federación Gráfica Bonaerense, donde Héctor Amichetti y Pancho Ozemo me propusieron integrarme y arrancamos con una experiencia singular, Patria Grande Latinoamericana, que comparto con un gran delegado y excelente persona que es Jorge Thierbach, con la producción de Antonio Panszcyc.

Después de un tiempo, cuando vi cómo era esto, me traje La Señal Radio para acá, e inicié una participación más activa desde el Colectivo de Dirección de la Radio. Este año los compañeros me propusieron hacerme cargo de la dirección del Area Periodística, me encantó la propuesta, es lo que he hecho toda mi vida, y nos pusimos a trabajar con todo. Fijate lo que es la producción de Radio Gráfica, la salida con cuatro tiras institucionales de primer nivel, los programas unitarios que ocupan toda la grilla, una cobertura periodística que va de lo barrial a lo nacional e internacional sin fisuras, y temáticas que abarcan el conjunto del interès general.

Acá hay gente muy valiosa como Lucas Molinari, Ariel Weinman, Carlos Aira, Ricardo Maldonado, Omar Zanarini, Aldo Taggio, entre tantos, y una camada de pibes muy jóvenes que se van formando en la Radio, como periodistas, productores, operadores, que tienen un desarrollo extraordinario. Por eso me siento muy bien.

Mi hijo Lautaro (su mamá es una gran periodista y excelente persona, Vívian Elem) del cual me siento tan orgulloso por distintos motivos, participa en Sin Zonceras con un grupo muy sólido. En la Gráfica se hace periodismo, sin dudas, en el sentido más profundo y legítimo del término, hay posicionamiento y hay equilibrio. También tiene un programa mi compañera Norma Rosa Torello, con su estilo singular, muy propio, con tanta audiencia.

Y en toda la programacion escuchás noticias continuamente, y buena música, especialmente nacional. Cómo no me voy a sentir bien. Yo he estado en radios muy equipadas técnicamente, como El Mundo o Excelsior, o Argentina, Am muy potentes, que aunque tienen buena gente capacitada, no disponen de una estrategia comunicacional como la que se le está dando a la Gráfica. Tal vez en algún momento, de las que estuve, la Rock and Pop haya alcanzado un nivel de calidad equivalente, y los que piensan que no es así, que escuchen la Gráfica y después hablamos.

-Gabriel, después de tanto tiempo, de tres décadas haciendo periodismo ¿volverías a elegir este camino?

-Si, fijate que yo jugaba bien al fútbol, mi aspiración de pibe era seguir en inferiores de Gimnasia, poder vestir en primera la querida azul y blanca, y en algún momento, también orientado por mi papá y mi mamá, que tan bien me hicieron en materia de formación humana y política, me di cuenta que iba a ser mejor periodista que jugador.

Y ahi me zambullí en todo esto, que es lo que sé hacer. No se me ocurre otra cosa, no me apasiona otro laburo, he dejado algunas tareas institucionales tal vez más redituables o más seguras para hacer lo que me gusta a pleno. Puedo trabajar 24 horas seguidas, no me preocupa, hacer periodismo es mi vida, así que quejarse por vaivenes o injusticias sería absurdo, uno tiene que ver qué hace bien qué siente y seguir el camino.

El resto de las actividades, todas absolutamente respetables y algunas admirables, me aburren, no me puedo imaginar en roles alejados de alguna variante de este oficio. Lo único que pido en todos mis trabajos es poder ausentarme el día que juega Gimnasia, sea cual fuere, para ir al Bosque. Después, puedo trabajar continuamente, los siete días, sin que me afecte. De algún modo La Señal Medios es el reflejo de eso.

El otro día, entre tantos saludos, Enrique Valery se tomó el laburo de enumerar las cosas que pasaron en estos 30 años, es asombroso, bueno, ¡yo cubrí esas cosas, pude escribir sobre todo eso! Yo no creo en el periodista que despues de cumplir un horario se desentiende del laburo, ojo, no me refiero a dejar de lado el convenio y el estatuto, que tanto nos costó conseguir, sino aun después del horario formal, el trabajador de prensa verdadero sigue enchufado, sabe que la vida continúa y quiere estar ahi para dar cuenta de lo que pasa y si es posible, analizarlo, para entender porqué pasa y qué puede venir más adelante.

-Sobre todo si se viene la plena vigencia de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual…

-Claro, la desmonopolización el emerger de más y mejores voces. Para eso hay que desmontar una parte del poderío de Clarín, de La Nación, su relación con tantos jueces que averguenzan la democracia, y también pertrechar a ese famoso 33 por ciento social con recursos para que pueda afrontar la competencia. Las leyes reflejan la voluntad política tanto como la asignación de recursos. Nosotros somos lo nuevo en comunicación, y ahí hay que apostar, porque tomamos la historia jauretcheana, scalabriniana y walshiana, aprovechando las nuevas herramientas y comunicándonos con las nuevas generaciones.

La Ley de Medios es una puerta al futuro, al mejor futuro.

* Gonzalo Ramírez – Amelia Suarez UBA

Publicado por Feos Sucios y Malas y Redacción Popular http://www.redaccionpopular.com/articulo/la-comunicacion-que-viene-entrevista-gabriel-fernandez

Entrevista realizada Año 2011

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