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martes , agosto 21 2018
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ARGENTINA / Problemas en El Paraíso

Por GUSTAVO RAMÍREZ *

I

Mauricio Macri supo apropiarse de un discurso minoritario que circulaba en las esferas sociales diversificadas. En esencia es la toma del capital simbólico que legitima las prácticas sociales a corto plazo en la estructural neoliberal.

Su narración, basada en el optimismo que brinda el fruto del desarrollo individual, no es nueva y justifica las decisiones políticas tomadas durante su primer año de Gobierno. En la danza discursiva, decisiva para legitimar el vacío de significante en el quehacer político, Cambiemos buscó la demonización del otro representado en el desarrollo de las fuerzas productivas como realización de la praxis keneysiana.

La puesta central, en primera instancia, del macrismo fue identificar como enemigo al desarrollo productivo. La colectivización de derechos y garantías promovidas por el Estado choca de lleno con el interés de las potencialidades que genera de la individualización. Una característica simple pero contundente del deber ser neoliberal.

En mayo de 1979 Margaret Thatcher asume el control de Gran Bretaña. Su principal objetivo político tenía que ver con transformar las estructuras económicas. Para ello subjetivo al enemigo: Todo lo que tenía que ver con el keynesianismo tenía que abandonarse frente al avance de una nueva era. Avanzó abiertamente con el bienestar social promovido por la socialdemocracia desde finales de 1945. Ello implicó combatir y reducir el poder de los sindicatos, fortalecer la flexibilización social que propiciaba competitiva, privatizar las empresas del estado, crear un clima político, legislativo y económico para la llegada de las inversiones extranjeras.

Todo ello tenía su correlato discursivo. Aún se recuerda una declaración pública de la Primer Ministro cuando señaló que ya no había tal cosa conocida como “eso que se llama sociedad, sino únicamente hombre y mujeres”. Tal como señala el Profesor David Harvey: “Todas las formas de solidaridad social iban a ser disueltas en favor del individualismo, la propiedad privada, la responsabilidad personal, y los valores familiares”. Para entonces la Dama de Hierro indicaba: “La economía es el método, pero el objetivo es cambiar el alma”.

II

La fuerza discursiva tiene una matriz ideológica enraizada en rasgos mesiánicos del sistema. La refundamentación del capitalismo no se produce sin el peso elemental de la apropiación de la noción simbólica.

En el documento que lleva el nombre de Defensa Nacional Estadounidense, con la invasión a Irak en ciernes, la Casa Blanca bajo la égida Bush rezaba: “La libertad es el regalo del Todopoderoso a todos los hombres y mujeres del mundo…En tanto mayor potencia sobre la tierra, nosotros tenemos la obligación de ayudar a la expansión de la libertad”.

El 19 de septiembre de 2003, Paul Bremer, hombre de Bush en Irak y director de la Autoridad Provisional de la Coalición estableció por decreto “la plena privatización de las empresas públicas, plenos derechos de propiedad para las compañías extranjeras que hayan adquirido o adquieran empresas iraquíes, la plena repatriación de los beneficios extranjeros, la apertura de los bancos iraquíes al control extranjero, la dispensación de un tratamiento nacional a las compañías extranjeras y la eliminación de prácticamente todas las barreras comerciales”.

Para 2004 Bremer “multiplicó el número de leyes destinadas a especificar en los últimos detalles las reglas del mercado libre y del libre comercio”. La potencia del discurso, para entonces, y en medio de un crisis bélica ya había hecho efecto sobre el sentido común del estadounidense promedio.

Lo curioso es que tanto en la acción Bush como en a determinación Tatcher las simetrías son análogas a las políticas que impulsa el gobierno de Macri en Argentina muchos años después. Con el agravante que estas mismas políticas se implementaron tiempo atrás en nuestro país con las consecuencias conocidas. Desde la Dictadura hasta el menemismo, con el paso por la alianza, la apuesta neoliberal no sólo representó el fracaso económico sino también muerte y descomposición social.

III

    Otros de los grandes exponentes del neoliberalismo a nivel internacional fue Ronald Reagan quien le dio impulso, también a principios de los ’80, a las políticas que llevaba adelante el titular de la Reserva del Tesoro en la gestión Carter, Paul Volcker. Lo curioso del caso es que las decisiones del funcionaron fueron entendidas como paliativo para contener la inflación. Curioso porque, tal como en el caso británico, tiene la misma impronta narrativa que el macrismo en la actualidad.

Ex nihilo nihil fit, de la nada nada viene, asegura la voz latina. Las influencias teóricas del neoliberalismo comenzaron a desarrollarse en lo que se conoce como The Mont Pelerin Society. Un grupo de intelectuales entre los que se destacaban Milton Friedman y Friedrich Von Hayek, entre otros. La primera reunión del grupo ocurrió en 1947 y el mismo lleva el nombre del lugar geográfico donde ocurrió ese primer encuentro. Una playa sueca.

Pero éste grupo tendrá influencia plena en los espacios políticos recién en la década del ’70. Curiosamente es la década donde en Chile y Argentina se pone en práctica el “experimento” neoliberal a través de dictaduras sostenidas por Estados Unidos y por las oligarquías locales. Durante esa década Hayek y Friedman recibieron el Nobel de Economía. Con una pequeña ayuda de la élite “bancaria sueca”.

Opositores al keneysianismo, este club de buenos muchachos, cuanta con el apoyo financiero de empresarios y ricos Estados Unidos y Gran Bretaña. Uno de los selectos integrantes del grupete neoliberal es Vargas Llosa.

Durante mayo del 2017 el Mont Pelerin Society se reunirá en Seúl, en Corea del Sur. El lema de la convocatoria es elocuente: “Libertad económica: camino a la prosperidad”.

No es casual que el encuentro se lleve adelante en Corea del Sur, primero porque es uno de los países que se encuentra en “expansión capitalista” y “modernización tecnológica”, segundo porque en frente está el demonizado Corea del Norte, tercero porque éste año hay allí elecciones.

Un dato no menor de lo que genera el neoliberalismo. Corea del Sur es el país con mayor tasa de suicidios en el mundo. En ese país, el suicidio es la principal causa de muerte entre la población menor de cuarenta años. Por día 40 personas se quitan la vida. Corea del Sur pasó de la pobreza extrema en los años 50 a ser la decimocuarta potencia económica. El costo es muy alto en una sociedad donde prima el desarrollo individual y la competencia laboral extrema. Más de 14.000 coreanos se suicidan anualmente.

El credo de Mont Pelerin se puede leer con facilidad en el sitio web  https://www.montpelerin.org/:

“Nuevamente sin acuerdos detallados, los miembros ven a la Sociedad como un esfuerzo para interpretar en términos modernos los principios fundamentales de la sociedad económica expresados ​​por los economistas clásicos, los científicos políticos y los filósofos que han inspirado a muchos en Europa, América y en todo el mundo occidental”.

El neoliberalismo es resultante de la posmodernidad y se avala a través de una red discursiva que sensibiliza las fibras nodales del sentido común. Cabe comprender la génesis de la estructura sistémica para conocer la dimensión histórica del enemigo de las causas populares. No es el fin de la historia, obviamente. Mucho menos en Argentina. Donde el monstruo que nos prometía un paraíso sin problemas es conocido.

 

* AGN Comunicaciones / La Señal Medios

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