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martes , diciembre 11 2018
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MÚSICA / Por Debajo del Radar

Por FERNANDO INFANTE LIMA *

He aquí una variada selección de discos que han sido editados en el primer semestre del año, deteniéndonos en 10 que nos parecen de audición imprescindible.

En estos tiempos de vértigo, discusión política, operaciones judiciales y tarifazos, existe la posibilidad de ensayar una prueba fuera de programa, una pequeña vía de escape. La primera mitad del 2016 nos ha dejado ya y hay música para oídos exigentes que el mercado no ha tenido en cuenta, música que se ha perdido en los pliegues tecnológicos y que desde “La Señal” vamos a intentar rescatar.

1-      Pez / Rock Nacional

Pez, es el proyecto definitivo de Ariel Minimal. Es su vehículo de expresión, de hecho él fue el fundador y el único miembro permanente. Si bien en la música de Pez la estrella guía es el rock, la inquietud expresada en sus distintos trabajos los ha llevado a experimentar, buscando sumar climas, texturas, acercándose al tango, el jazz y la bossa nova, invitando a una gran variedad de músicos de distintas vertientes para sumar una amplitud tímbrica e instrumental. La edición de cada disco es una aventura, un salto al vacío para el oyente, puede pasar del punk al folk, de la furia a la sutileza, de la pureza del pulso rockero a esa amalgama de estilos y géneros que confluyen en aquello que se conoce como rock nacional.

“Rock Nacional” en un punto, funciona como síntesis de los 50 años de rock nacional y los 23 de historia de la banda. Es un disco de canciones simples, arropadas en aires progresivos, rock fuerte y sutileza pop, que conscientemente o no, persigue la imposible misión de representar las distintas eras de ese breve pero inabarcable y caótico mosaico de expresiones que respira nuestro rock. Las palabras dicen más de lo que expresan, hay una carga simbólica que resume el espíritu que late en los 36 intensos minutos del álbum. Que la primera canción del disco se llame “Mas Música” es una declaración de principios y que ella sume versos como “De toda esa euforia a esta poco memoria / la historia tira para atrás” o “es como un huracán, no lo podes parar, es mucha música” y un estribillo que ancla en un sentimiento de pertenencia: “Todo lo que quiero, es todo lo que puedo”.

El título elegido, puede sonar presuntuoso pero es en esencia una declaración de identidad.

El nuevo disco de Pez es más que un buen homenaje, es el asumirse y sentirse como parte de un movimiento que crece día a día.

 

2-      Iggy Pop / Post Pop Depression

El legendario Iggy Pop es ante todo un sobreviviente. Un indomable que ha hecho de la música una fuerza superadora. La salida de su “depresión”, ante la pérdida de uno de sus compañeros de su histórica banda Stooges y de la inminente despedida de su gran amigo David Bowie (el proceso de grabación se inició poco antes del adiós de Bowie), fue hurgando, buscando ordenar su caótico y confuso estado mental, intentando dar un sentido al vacío emocional que empezaba a consumirlo. La terapia fue iniciando un periodo de investigación en una nueva paleta de sonidos, a bordo de un proceso creativo en la que las últimas barreras de su arte y su salud se levantaron. Una vez más, al igual que en los años 70’s, cuando los Stooges tomaron una forzada pausa por la trágica muerte de uno de sus fundadores, se valió de una luz guía que lo impulso a una apertura estilística. En 1976 fue David Bowie. En este caso, Josh Homme, el cerebro detrás de “The Queen of the Stone Age”, fue quien ilumino y forzó al viejo Iggy hacia nuevos territorios. El cambio no fue tan radical esta vez, pero el buen oficio de Homme permitió una inteligente administración de los impulsos que se iban generando, dando espacio y forma a las nuevas canciones. El desafío fue tomando cause, sumando a la vigorosa base rítmica de los “The Queen of the Stone Age” que sostuvo el tejido de guitarras dibujadas por Homme, Una construcción solida sobre la cual se pudo edificar, sumando atmosferas densas, obscuras, sobre las que navegan las letras que hierven sentimientos fuertes, miradas introspectivas e inteligentes reflexiones, todo ahogado en un sentimiento de envidiable vitalidad. El espíritu de su etapa en Berlín asoma insistente, en una evocación que cierra un círculo perfecto en la promesa de Iggy de que “Post Pop Depresion” es su último disco. Inevitable.

3-      Glitterbust / Glitterbust

La talentosa y multifacética Kim Gordon se propuso demostrar que tenía una rica y variada vida artística después de la separación de su mítica banda, Sonic Youth. Se dio el gusto de grabar un disco junto a Yoko Ono y Thurston Moore, su ex marido y compañero de grupo. Se animó a escribir el libro “Una Chica en la Banda”, en la que repasa sus días de exceso en Sonic Youth desde una curiosa perspectiva de género. Se unió al ícono de la movida “no wabe” Bill Nace para grabar un disco bajo el nombre de “Body/Head” y le sobro energía para formar el dúo Gliterbust junto a Alex Knost.

Glitterbust expone y resume en cierto modo todos los proyectos paralelos de Kim Gordon a lo largo de su carrera. La exploración sonora es impulsada a un límite difuso en donde confluye la experimentación, el noise, y la psicodelia. El disco se transforma en un mapa calcinado que traza paisajes sonoros densos, atmosferas fuertes y melodías hipnóticas. Glitterbust es una excursión permanente que sobrepasa las posibilidades creativas de un simple dúo y que trae consigo la curiosa sensación de que la euforia cede terreno ante la melancolía, una verdadera novedad expresiva que marca una apertura en la música de Kim Gordon. El fantasma de su vieja banda deja su huella en distintos secuencias sin dominar la escena, quiza como un simple acto reflejo que persiste en resistir y queriéndolo o no, ilumina de nostalgia esos breves momentos.

Glitterbust es un viaje circular que suma climas, texturas y constantes cambio de humor convirtiéndose en una travesía que merece ser visitada.

4-      Teresa Salgueiro / O Horizonte

El director de cine Wim Wenders en su película “Lisbon Story” le dio visibilidad a escala mundial, a un curioso grupo con orientación a la música de cámara, que establecía desde su arte una curiosa relectura de la música tradicional lusitana.

La exquisita cantante portuguesa Teresa Salgueiro (foto) es conocida por ser la voz de Madredeus. Una vez finalizada su aventura grupal, Teresa inició un camino en solitario que la llevo a redescubrir a los compositores clásicos del Brasil, a ampliar su universo musical estando al frente de proyectos junto al septeto de Joao Cristal y Lusitana Ensemble, para finalizar recalando en la música clásica al ser convocada por el celebrado compositor polaco Zbigniew Preisner para el disco “Noche Silenciosa y Sueños”.

“Horizonte”, su nuevo álbum, es una alegoría acerca de la imposibilidad de alcanzar ese espejismo simbólico que representa el horizonte. Es al mismo tiempo su regreso a la música tradicional portuguesa y una banda soporte que sostiene cuatro instrumentistas, es decir un retorno al espíritu musical de Madredeus. La paleta tímbrica y estilística es más abierta, hay espacios para una instrumentación salpicada por elementos pop y tonadas con aires arábicos que se funden bien en la esencia de cada pieza. El armado de las letras escapa a la forma narrativa tradicional, se aproximan a la idea de una serie de pensamientos sueltos, unidos en una asociación libre, que intentan transmitir sensaciones y estados de ánimo.

La edición de “Horizonte” renueva la oportunidad de zambullirse al mágico mundo de Teresa Salgueiro

5-      Jack DeJohnette / In Movement

Jack DeJohnette es una leyenda viviente del jazz. Un músico inquieto y versátil, que ha prestado su batería a figuras centrales del género. Su extensa e inabarcable foja de servicios, está atada a nombres como John Coltrane, Miles Davis, Keith Jarrett, Jan Garbarek, Pat Metheny, Roscoe Mitchell y Jackie McLean,

La noticia es que el viejo Jack, en sus jóvenes 74 años, sigue activo. El “movimiento” al que alude el título, lo ha asociado a jóvenes músicos que han sabido ganarse su atención.

El vampirismo del músico maduro que absorbe la energía de los nuevos talentos es una práctica de vieja data. La cuestión es que sin una buena conducción, sin un orfebre que sepa darle forma, esa energía se malgasta y queda en la nada. Aquí, la carga se desplaza en carriles paralelos. Una de tinte emocional, que se expresa en la memoria de los participantes, ya que Ravi Coltrane y Matthew Garrison son hijos de John Coltrane y Jimmy Garrison, dos figuras inmortales del jazz que fueron compañeros de banda de Jack. Una memoria que se expresa física y mentalmente, en la postura, en el lenguaje, en el fraseo, en el recuerdo específicamente musical. La sensibilidad del recuerdo emocional, que tiene fuerte presencia en este trabajo, baña inevitablemente las composiciones propias y tiñe de cierta melancolía las recreadas.

El trio se apoya en las posibilidades de sus instrumentos, cambiantes en el abordaje de cada pieza y explora al máximo su riqueza expresiva. El cuidado uso de la tecnología aporta climas y detalles en un plano menor, que sirven para terminar de vestir los temas. Los largos fraseo de saxo, los acordes armónicos del bajo y la sutil destreza de la batería, se funden en una marcha lenta, en una tensa calma, en los variados tonos y humores que contagia el disco, en la belleza que irradia el “movimiento” perpetuo.

6-      Baaba Maal / The Traveler

Baaba Maal es un ícono de la música africana. Un músico que supo inscribir su nombre en el olimpo, cuando la proyección internacional generada por distintos músicos de rock, demostró que la cultura africana tenía mucho que ofrecer. 

Maal es una súper estrella en su país, Senegal (tierra de grandes músicos) y supo empujar los límites del “fulani” (la principal expresión folclórica de su tierra) añadiendo ingredientes de distintas culturas. Baaba Maal construye sus canciones bajo el influjo de las melodías disonantes de su guitarra y su poderoso registro vocal, asumiendo la profundidad de las raíces ancestrales, sí, pero dejando un espacio de entrada a la contagiosa simpleza del mejor pop.

“El Viajero” que refiere el título del álbum, guarda relación con su trabajo como embajador cultural de Naciones Unidas y con la enorme capacidad de asimilar a su arte las expresiones recogidas en sus viajes. Su sociedad con el productor ingles Johan Hugo aporto elementos de música electrónica, generando un sonido muy pulido en donde todo parece estar donde tiene que estar. La ambiciosa puesta suma una composición sosteniéndose en un órgano de iglesia, la intervención de un coro, percusiones, una sección de cuerdas, enjambres de guitarras, loops y efectos que envuelven las canciones y las elevan a un estado superior.

“The Traveler” es una celebración, una fiesta que aporta ingredientes de los rincones más recónditos del planeta y de sus capitales occidentales más visibles, pero es sobre todo, un canto de amor por la cultura fulani.

7-      Guided By Voices / Please Be Honest

Guided By Voices es una de esas bandas indescifrables. Es imposible definirla, ya que en sus 30 años de vida a atravesado todos los estadíos que un grupo de rock puede vivir. El inefable Robert Pollard, su líder, ha llevado a Guided By Voices a un intrincado recorrido que sumo múltiples cambios de formación, una desordenada exploración de géneros y sonidos, giras por lugares inhóspitos y toda clase de acción que puede quebrar la voluntad de cualquier músico incivilizado que se ha sumergido en el mundo de las voces guías.

El signo de Guided By Voices en los últimos años es la sobreproducción y las piezas breves. Un increíble catálogo de embriones de canción. Un intento de reducir la composición a su mínima expresión, desvestirla y presentarla en su estado más puro. Una exposición que se detenga y encierre la esencia de la canción, sin contemplar su posible evolución posterior.

El pedido de honestidad a la que alude el título, se define en extraer todo forma de artificio (aun cuando Pollard se valió de un procesador que le ha permitido tocar todos los instrumentos del disco), en ganar simpleza, en sostener el músculo rockero de las composiciones, sin descuidar el influjo melódico, inevitablemente contagioso, que forma parte de su ADN. Una colección de canciones bellas, breves, simples y urgentes.

8-      Cyro Baptista / Bluefly

El veterano percusionista brasilero Cyro Baptista es un músico curioso, versátil e imaginativo. En un aventurero de la música que ha puesto sus parches al servicio de una  lista de notables de la más variada procedencias, desde Sting a Yo Yo Ma, pasando por, Paul Simon, Chango Spasiuk, Laurie Anderson, John Zorn, Paquito D’ Rivera, Caetano Veloso y Herbie Hancock por mencionar tan solo un puñado de ellos. Es capaz de ahogarse en la tradición del samba, saltar luego al jazz y convocar a músicos de distintas vertientes para grabar un disco en tributo a la obra del compositor Heitor Vila Lobos.

“Bluefly” es el fruto de tres años de trabajo junto al ensamble formado especialmente para desarrollar el proyecto, que incluye al cellista Vincent Segal, el bajista Ira Coleman y el percusionista Tim Keiper. Un trabajo con una fuerte carga espiritual que se expresa en el lirismo vocal de Baptista y en la construcción instrumental, pacientemente elaborada en la etapa de post producción, sumando la experta participación de un grupo de músicos invitados. Es un viaje psicodélico con influencias pop, en donde cabe el mange beat, el jazz y las tradiciones folclóricas brasileras. “Bluefly” es un álbum abierto que descubre la colorida paleta, plena de tonalidades, que expresa el bagaje cultural de un artista exquisito, un músico enorme que nunca fue reconocido en su verdadera dimensión

9-      Carla Bley – Steve Swallow – Andy Shepard / Andando el Tiempo

El trio conformado por la pianista Carla Bley, el bajista Steve Swallow y el saxofonista Andy Shepard ha decido festejar su vigésimo aniversario de trabajo conjunto con la edición de un nuevo disco. Un trio que a través del tiempo ha asumido distintos viajes, todos bajo el dominio de la genial y multifacética Carla Bley, una brillante compositora y arregladora que ha trabajado su música de una manera integral, trasponiendo los límites estilísticos y genéricos, atreviéndose inclusive, a desafiar dictados y leyes no escritas pero bien atendidas  y entendidas, como el hecho de formar un trio sin batería.

“Andando el Tiempo”, reúne tres composiciones en cinco tracks, siendo la que da título al álbum, el motivo central de la atención. Se trata de una pieza dividida en tres movimientos que representan los tres estadios de recuperación de un adicto. La primera parada, “Sin Fin” desborda melancolía, la segunda “Potación de Guaya” se pierde en una sensación de inocultable tristeza, siendo el renacer evocado en “Camino al Volver” la que sostiene disonancias en el ánimo a representar, en un estilo lúdico e intencionalmente desbalanceado. El complemento del disco, está apoyado en “Saint Alive”, una obra plena de lirismo y en el clasismo impresionista de  “Naked Bridges/Diving Bridges”.

“Andando el Tiempo” navega en la mixtura única que respiran las composiciones de Carla Bley, a mitad de camino entre la experimentación, el jazz tradicional y la música de cámara, consiguiendo un “blend” exquisito, profundo e imaginativo.

10-  Ray LaMontagne / Ouroboros

Ray LaMontagne es el secreto mejor guardado del panorama actual de la música norteamericana. Un músico y autor de enorme talento que cultiva el bajo perfil en la idea de que sean sus canciones las que hablen por él. La alquimia de su arte, balanceada entre bases de neo folk y acentos de rock bluseado, lo llevo a ser señalado como el sucesor natural del gran Van Morrison.

La búsqueda, la apertura estilística impulsada a lo largo de su carrera, encuentra en su nuevo disco “Ouroboros” su clímax. El álbum fue inteligentemente dividido en dos partes, que permiten el combate entre la pulsión rockera y la psicodelia. Las líneas melódicas se debaten entre las brumosas costas del ensueño y la persistente agonía, que en ciertos pasajes, adquiere un tono épico. Las palabras, ahogadas en el suave susurrar de su entonación, se detienen en enumeraciones descriptivas, en postales que parecen estar más interesadas en la traducción de un estado de ánimo, que en la proyección de un momento.

La brillante producción del músico Jim James (escuchen su disco “Regions of Ligh and Sound of God”) se percibe en la expansión expresiva, en los matices, en el delicado equilibrio construido en los paisajes sonoros que enmarcan las canciones.

“Ouroboros” se presenta como un disco clave en la carrera de Ray LaMontagne, uno de esos trabajos que marcan un antes y después, que independientemente de lo que pueda suceder en su futuro artístico, va a quedar anclado en la memoria de quienes se animen a la hipnótica aventura de saborearlo.

* Terapia de Grupo / La Señal Medios.

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