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viernes , abril 19 2019
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Abrigándonos

Por RODOLFO LUNA *

 

1

Hoy busqué la tibieza de los compañeros para cargar pilas contra el frío. Estuve en la movida que hizo la nueva Asamblea de Villa Elisa frente a la estación por la vuelta del tren. Muy buena la murga Pateando la Luna y el reencuentro con vecinos movilizados en aquella otra asamblea de 2001. Infaltables Elisa, Eugenia y Mirta. Y fue Mirta, ingeniera ferroviaria, quien me informó de todos los pormenores técnicos de la obra. Un placer escucharla. Entre mate y mate me contó que se vino a vivir a Villa Elisa porque tenía el tren y que nadie nos consultó para suspender el servicio hace casi diez meses. Recordó que los pueblos de todo el país brotaron como hojas de los ramales ferroviarios. Así murieron varios cuando se levantaron servicios en los ’90, dije. Sí, replicó al toque, ¡pero en Villa Elisa ahora estoy yo! Y sostuvo el desafío con fulminantes ojos claros. Nos reímos de su bravata de mujer maravilla.

 

2 / Los oficios y los días

Era una mora, nomás. Cuando Pablo, el podador, bajó el árbol muerto junto a casa, la inconfundible madera amarilla le puso nombre propio al ignoto compañero. Hoy volvió para trozar los troncos al tamaño de la estufa. Leñador, un oficio muy solicitado en estos días de heladas y tarifazos. Con el precio de la luz, el gas y la leña, no le va a faltar trabajo a Pablo. Y mientras cortaba me acordé de la historia de Juan. Un niño muy pobre que no podía empardar siquiera los supuestos oficios de los padres de sus compañeros, lanzados en vertiginosa competencia en el recreo. Cada uno que le tocaba subía la apuesta con trabajos más y más importantes. ¡Intendente! ¡Presidente! ¡Astronauta!… Cuando toda la ronda hubo dicho las ocupaciones de sus padres, Juan quedó para el último. Rompió el desafiante silencio de expectativa con cuatro palabras. ¡Hachero en el Sahara!, largó cortante (para usar un adjetivo a propósito del tema). ¡Pero si en el Sahara no hay árboles!, retrucaron a coro. ¡Ahora!, les espetó Juan, con una sonrisa triunfante y sobradora, mientras sonaba el timbre para volver a clase.

 

  • Escritor / Diseñador / La Señal Medios

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