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domingo , julio 21 2019
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BOWIE / Los Sueños Húmedos del Mayor Tom

Por GUSTAVO RAMÍREZ *

 

I

No hay una maldita hoja de ruta. Simplemente algunas cosas se esfuman con el paso del tiempo. Lo perdurable se estremece en un recuerdo. En una canción. Así que si estás  años luz de la tierra y tu cabeza da vuelta montada en una vieja y cansada sombra, te vas a sentar a escuchar una y otra vez la misma música. Vos tenés el control. O no. Sencillamente eso también se puede perder. Si eso sucede, la nave se va a hacer mierda y es probable que no queden sobrevivientes.

Así que ahí está el viaje. Ninguna parte es todo el lugar posible idealizado. Y el tema surge en tus oídos. ¿De qué está hablando ese tipo que ahora es un muerto? Se fue al carajo y habla de nosotros. Acá nos quedamos. Es así como lo deseamos. Después de todo nadie se quiere morir. Los artistas también son humanos. ¿Qué creías? Y sí. Vas a cantar pero mañana vas a morir o pasado o algún puto día. Y se van a olvidar de lo que podías hacer. Pero ahí, ahí en ese cuarto azul marino, van a estar tus libros y tus discos. Esa cosas que la muerte no se va a llevar.

“Estoy feliz, tengo la esperanza de que ustedes también lo estén. He amado todo lo que he necesitado amar…el aullido de la nada me está asesinando. Tan solo imágenes de chicas finas, en síntesis, y yo sin nada de dinero, sin nada de cabello, con la ilusión de largar todo, pero el planeta está resplandeciendo. Cenizas a las cenizas, del temor al hedor, de mal en peor. Sabemos que el Mayor Tom es un drogadicto encadenado a las alturas del cielo llegando a lo más bajo nunca visto”.

Un destello de luz. No. Letras como Ashes to Ashes de Bowie hacían que el rock valiera la pena. Pero el Mayor Tom quedó atrapado en el espacio. En su cabeza. En sus miedos. Y fue devorado. El rock también está muerto. Algunas cosas pueden sonar bien. Pero no son más que un ruido metálico que suena a vacío. Vamos. Ya no hay nada que transgredir. Todo es demasiado pornográfico y no en sentido moral. No. Mamá y papá usan aros y están tatuados y sabemos que cogen o que de vez en cuando hacen el amor. La educación sigue siendo tan horrible como siempre pero se hace llevadera con maestras que se preocupan un poco más para  que no se le caigan las tetas. Pero nada de eso tiene ya ese hedor que supo tener el rock en sus años jóvenes. Estamos solos en el espacio. Nos abrazamos a nuestros discos. Afuera hace frío y el crepúsculo no se ha ido.

II

No había porque preocuparse. O sí. Pero la preocupación se movía.

Yo, yo seré  Rey

Y tú, tú serás  Reina

Aunque nada nos guíe en el camino

Podemos serlo solo por un día

Podemos ser héroes

Sólo por un día

Y tú, tú puedes ser yo

Y yo, bebo todo el tiempo

Porque somos amantes

Y eso es un hecho

Sí, somos amantes

Y eso es todo.

                Héroes era algo más que una simple canción. Era una declaración de principios para una generación de amantes. Y era una canción muy pop. Y era rock. Y era posible que fuera todo eso al mismo tiempo si nosotros, esa generación que había aullado con Ginsberg, podía ser Héroe por un día.

Cuando se mueren tipos como Bowie hay algo que se sacude en las entrañas del tiempo. No es su paso. Ni su paseo. Es observarte en el espejo y decirte: Bueno viejo, esto está pasando. Vas a resbalar de nuevo, pero ésta vez va a ser distinto. Estás gordo, pelado y una lágrima recorre ahora la mejilla seca. No es tarde. Pero ya no hay tanto tiempo. Entonces saltás y volvés a poner ese disco. Y suena en el universo de esa casa extraña la maniática expresión lírica de Space Oddity. Y pasa una hora y recargás las pilas y te quedás flasheando con ese, que para vos es su mejor albún, Heathen, mirás por el balcón las nubes grises que rodean aquello que es el mundo y entonces todo se  torna más sensible. Los muebles cobran una vida extraña porque siguen inanimados pero te hundís en ellos y todo se colma de música.

Ese fue el mejor rock. El que nos envenenó la cabeza, el cuerpo y los sentidos. Era un arte que nos expresó más allá de lo posible. ¡Booooommmm! Nos hacía explotar y nos traía de vuelta. Eso ya no está.

III

El 10 de enero algo cambió. Fue durante el desayuno. Un mate quedó inconcluso, gravitando el universo resplandeciente del Mayor Tom. Llamamos a la tierra y no hubo respuesta. Tu chica te vio llorar. Y comprendió que la música es lo que ocurre mientras la vida se desliza por un tobogán. Bowie había muerto. El rock empezaba a ser una remera. Fuiste a la ver los discos. ¿Puedes escucharme Mayor Tom?

Entonces la estridencia de la música

                Pareció irse apagando

Algo distorsionado sonó el mundo ese día. Mucha gente no sabía quién era David Bowie. Y no importaba mientras los supiéramos nosotros. Meses después escribís sobre él. Te preguntás porque esperaste para hacerlo. Es así. Necesario. Es tiempo. Siempre es tiempo. El tiempo es nuestro único y verdadero epitafio. Solo escribís hoy porque suena fuerte en tu cabeza cada sonido espectacular y maravilloso se su voz. Una voz que ocurrió durante años en tu cabeza. Escribís ahora sobre él porque lo extrañás tanto como extrañás al rock, simplemente eso.

  • Feos Sucios Malas / La Señal Medios.

 

 

 

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