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martes , agosto 21 2018
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ARSAT / Astronomy Domine

Las estrellas pueden asustar (Astronomy Domine, Pink Floyd)

Por GUSTAVO RAMÍREZ *

La conquista del espacio parece una quimera de la ciencia ficción en un país donde el Estado deja de lado políticas de soberanía nacional. El gobierno de Mauricio Macri decidió retroceder años en el proceso de desarrollo tecnológico dándole de baja a la construcción del ARSAT-3.

Según el presidente de la empresa estatal, Rodrigo de Lodero, el proyecto queda suspendido hasta que pueda “autofinanciarse”. Revelando así que el objetivo central del gobierno macrista no es la producción de conocimiento o el afianzamiento de la soberanía espacial y de telecomunicaciones sino el desarrollo comercial.

El proyecto ARSAT es un proyecto integral de desarrollo científico, tecnológico e industrial. El emprendimiento se enmarca en el Sistema Satelital Geoestacionario Argentino de Telecomunicaciones (SSGAT). Este programa engloba el diseño, la fabricación, la puesta en órbita y la operación de satélites propios y la operación de satélites propios. El objetivo central del proyecto es darle fuerza a la capacidad del país en cuanto a telecomunicaciones con la posibilidad de dar conectividad de calidad en todas partes del territorio del país.

“ARSAT necesita autofinanciarse porque nos encontramos con una empresa con una empresa que tiene cosas buenas pero con un desmanejo de los fondos. Y en éste camino buscamos la incorporación de socios colaborativos”, expresó el abogado titular de ARSAT, el radical cordobés Rodrigo De Lodero, a la prensa. El funcionario macrista, curiosamente, es yerno del Ministro de Telecomunicaciones, Oscar Aguad. En enero de éste año, trabajadores de la empresa estatal denunciaron despidos y persecución ideológica por parte del cordobés. Se registraron algo más de 20 despidos, acordes a los ajustes que el gobierno de cambiemos lleva en los cargos del Estado.

Como si el pasado no fuera un peso específico en la política Macri no dudó en premiar funcionarios que participaron en el vaciamiento del país durante la crisis del 2001 nombrándolos en el directorio de la empresa. Así el ex secretario de Comunicación de Fernando de la Rúa, Henoch Aguiar, ocupa un cargo importante en ARSAT. Más allá de premios y castigos, la decisión del gobierno de la alianza Cambiemos es una decisión de características políticas. No hay una necesidad específicamente económica detrás de la suspensión de la construcción de ARSAT-3, sobre todo porque el Estado pudo afrontar las anteriores construcciones con éxito y sin costos mayores.

Recordemos que el ARSAT-1 fue lanzado el 16 de octubre de 2014, representó una inversión de 25º millones de dólares. Insumió más 1.300.000 hombres ocupando a profesionales y técnicos. Por su parte el ARSAT-2 fue puesto en órbita el 30 de septiembre de 2015. Las inversiones estatales fueron símiles en amabas fabricaciones. Solo ocho países en el mundo fabrican satélites de estas características: Estados Unidos, Rusia, China, Alemania, Francia, Japón, India e Israel. LA decisión del gobierno kirchnerista fue estratégica en términos de defensa en soberanía espacial para defender las posiciones orbitales asignadas a la Argentina.

Hasta el momento Argentina fue un país vanguardia en la materia. La fabricación de satélites propios no es solo una aventura en el marco de la ciencia ficción. Es desarrollo industrial, es competencia en ciencia y tecnología, son puestos de trabajos, es darle importancia significativa al trabajo de los científicos argentinos.

El ARSAT-3 esperaba ser lanzado al espacio en el 2019. Ahora espera que algún dueño de mercado venga por su rentabilidad. El gobierno argentino está rifando soberanía. La carrera espacial no es una puesta en escena de películas de ciencia ficción. Es parte del nuevo mapa geopolítico. Macri está llevando adelante un plan de ajuste sistemático ideado a gusto y placer de la casa Blanca. Debería llamar la atención que en medio del acuerdo de libre comercio sellado a fuego con Estados Unidos, antes y durante la visita de Obama al país, surja esta medida. Llama aún más la atención que el titular de la empresa desconozca que los fines de ARSAT no se rigen por la perspectiva empresarial. Los términos están claros en la web del INVAP:

El ARSAT-1 concentra su potencia máxima sobre el territorio nacional, incluyendo las bases antárticas e Islas Malvinas, incorporando zonas que los operadores privados consideran económicamente poco atractivas o rentables garantizando así comunicación de calidad a todas las regiones del país.

Los ciudadanos de a pie descuidados y ensombrecido por las nubes de la pedagogía mediática y escolar, no logran dimensionar la importancia del desarrollo de la industria espacial autónoma y nacional. Para darle marco a ésta apreciación leemos una reflexión de Carl Sagan en el prólogo del libro, Historia del Tiempo, de Stephen Hawking:

Nos movemos en nuestro ambiente diario sin entender casi nada acerca del mundo. Dedicamos poco tiempo a pensar en el mecanismo que genera la luz solar que hace posible la vida, en la gravedad que nos ata a la Tierra y que de otra forma nos lanzaría al espacio, o en los átomos de los que estamos constituidos y de cuya estabilidad dependemos de manera fundamental. Excepto los niños (que no saben los suficiente como para no preguntar por cuestiones importantes), poco de nosotros dedicamos tiempo a preguntarnos por qué la naturaleza es de la forma que es, de dónde surgió el cosmos, o sí siempre estuvo aquí, si el tiempo correrá en sentido contrario algún día y los efectos precederán a las causas, o si existen límites fundamentales acerca de lo que los humanos puedan saber. Hay incluso niños, y yo he conocido alguno, que quieren saber a qué se parece un agujero negro, o cuál es el trozo más pequeño de la materia, o por qué recordamos el pasado y no el futuro, o cómo es que, si hubo caos antes, existe, aparentemente, orden hoy, y, en definitiva, por qué hay un universo.

     En nuestra sociedad aún sigue siendo normal para los padres y los maestros responder a estas cuestiones con un encogimiento de hombros, o con una referencia a creencias religiosas vagamente recordadas. Algunos se sienten incómodos con cuestiones de este tipo, porque nos muestran vívidamente las limitaciones del entendimiento humano.

A razón de cometer un error uno puede inferir que por sus razonamientos económicos-mercantilistas De Loredo jamás leyó a Sagan. El gobierno de Cambiemos está sumiendo al país en un poderoso retraso científico cortando proyectos tan trascendentes para el país como para la humidad. No dimensionan las potencialidades del conocimiento. Solo se asisten en las condicionalidades del mercado. No se realizan en la comunidad organizada sino en el valor de cambio de la mercancía.

El ARSAT no producto de un gobierno. Es patrimonio nacional. Cabe destacar que el 4 de noviembre de 2015 se aprobó la ley 27.208 de Desarrollo Satelital. La misma contempla la fabricación de ocho satélites nacionales y para terceros. Otra vez, Macri se sitúa por encima de la ley. Por encima de las generaciones presentes y futuras. Su decisión es política. Retrasar el desarrollo tecnológico industrial a favor de lo interés de corporaciones extranjeras. El cambio nos pone fuera del espacio.

* La Señal Medios / Feos Sucios y Malas.

 

 

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