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martes , octubre 16 2018
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CONMEBOL / ¿Se abre una nueva era?

Por LEONARDO MARTIN

La investigación de la Justicia de Estados Unidos en el escándalo llamado FIFA-Gate ha generado un verdadero tembladeral en las instituciones del fútbol sudamericano. Dirigentes que por años estuvieron al mando de federaciones nacionales o que ocupaban puestos importantes en Conmebol y FIFA han sido barridos por la denuncia que encabeza la fiscal estadounidense Loretta Lynch. Muchos de ellos están presos, varios con el beneficio de la prisión domiciliaria, en algunos casos en sus países de origen, otros aguardando en Estados Unidos. También varios de ellos, que aún no han sido salpicados por la denuncia, aguardan temerosos de los pasos futuros y de las implicancias que aún puede tener la investigación.

En los últimos dos años se ha producido una extendida renovación de autoridades tanto en la Conmebol como en la distintas federaciones de esta parte del continente. A partir de la renuncia de Nicolás Leoz en 2013, acusado de recibir coimas, han pasado José Napout, hoy con prisión domiciliaria en Nueva York, y el uruguayo Wilmar Valdez. El nombre FIFA-Gate con el cual se denominó la investigación que provocó la masiva detención de dirigentes de la sinuosa institución radicada en Zurich bien se podría haber llamado Conmebol-Gate porque en definitiva el peso de la denuncia tuvo como principal destino a la institución madre del fútbol sudamericano.

En ese contexto, el 26 de enero pasado, se eligió como presidente a Alejandro Domínguez en un cargo, en el que de no mediar sucesos extraños, ocupará por los próximos tres años. Domínguez continúa con la zaga de presidentes de origen paraguayo que tuvo como antecesores a los mencionados Leoz y Napout. Domínguez es además hijo de Osvaldo Domínguez Dibb, empresario, político y ex hombre fuerte de Olimpia de ese país.

El flamante presidente, que ya era dirigente de la Conmebol y que, además, era la mano derecha de Napout, asume con la necesidad de despegarse del pasado reciente y de mostrar que viene a renovar y transparentar una institución sobre la que han caído infinidad de cuestionamientos. En su discurso de apertura, tras haber sido elegido en forma unánime, habló de superar la “más grande y más profunda crisis” en la historia de la institución. Luego amplió la necesidad de “restaurar la credibilidad de la Conmebol y liderar con planificación, apertura y transparencia”.

Con la muerte de Julio Grondona y la caída en desgracia del brasileño Ricardo Texeira, Nicolás Leoz y el uruguayo Eugenio Figueredo, por nombrar los más importantes, se cerró una etapa en Conmebol que tomó un ritmo vertiginosos tras la investigación de la justicia de Estados Unidos. Estamos ante la transición a un nuevo equilibrio de poder, con actores que emergen y toman protagonismo, así como un reacomodamiento en los negocios que se generan a partir del fútbol en Sudamerica. Hoy los clubes reclaman más protagonismo y aumento de los premios de los torneos internacionales así como las hasta hace poco empresas dueñas de la pelota, Torneos, Full Play y Traffic han perdido el negocio a manos de Fox Sports. La empresa de origen norteamericano ya intervenía en las transmisiones pero compartía el negocio. Ahora se deshizo de los íncomodos socios sudamericanos.

Además del frente externo, con la investigación de la Justicia norteamericana, la Conmebol también tiene un frente interno conflictivo que amenaza con generar un motín que integran varios de los clubes más importantes del continente. El núcleo de ese conflicto  es por los ingresos que perciben los participantes de las competiciones sudamericanas que reclaman un sustantivo aumento en los premios. Piden que la Conmebol deje de retacear el dinero que cobra por la venta de los derechos de televisación que superan ampliamente a los premios repartidos.

Dentro de los clubes que amenazan con armar una Liga Sudamericana por fuera de la órbita Conmebol, están River, Boca, San Lorenzo y Racing más otras instituciones de Uruguay, Chile, Bolivia, Ecuador y Perú. No parece sencillo que pueda prosperar, pero si que funcione como un factor de presión para ablandar la billetera de la Conmebol, que además acaba de triplicar sus ingresos por la venta de derechos televisivos.

Fox Sports pasó a ser el jugador dominante y propietario de los derechos para transmitir las copas Libertadores, Sudamericana y Recopa desplazando a Torneos y Traffic (de origen brasileño). El accionar de la Justicia de Estados Unidos desencadenó (lease provocó) una reconfiguración del mercado a favor de Fox que en noviembre pasado se apoderó de las transmisiones de esos torneos entre 2016 y 2018 pagando 135 millones de dólares anuales contra los 44 que se pagaron en 2015. La diferencia en la suma final es muy llamativa lo que no puede explicarse por una súbita y explosiva valorización de esos torneos. Hay dos hipótesis, o se negociaba mal o una parte considerable de dinero transitaba por carriles paralelos.

En su discurso de presentación Alejandro Domínguez lanzó, como si fuera un recién caído en la institución, “Hay que poner énfasis en la transparencia, tomando como compromiso realizar una auditoría de todas las cuentas, contratos y derechos comerciales de la Conmebol. Informaremos de los resultados y reclamaremos lo perdido”. Cómo ya hemos visto en algunos de los clubes más importantes del fútbol argentino han sido varios los dirigentes que prometieron, juraron y perjuraron con investigar los números de gestiones anteriores. ¿Será la típica promesa del recién asumido o realmente existe la voluntad? ¿irá hasta las últimas consecuencias con la posibilidad de que surja información que incluya a algunos personajes que aún pululan por los pasillos de la sede radicada en la ciudad de Luque?

Respecto al dinero y su reparto, los clubes que impulsan la Liga Sudamericana buscan capitalizar para sus arcas el aumento. Con derechos que se elevaron en un 200 %, la Conmebol ofrece a los clubes un incremento del 40 % respecto al 2015. EL año pasado por partido de local en la Copa Libertadores en la zona de grupo se abonaron 400.000 U$S. El objetivo de los clubes disidentes es que para la actual edición se estire a los 900.000 U$S.  La diferencia y la puja es grande y aún no está resuelta.

Siguiendo con los derechos de televisación, la promesa de Domínguez es que al vencer el contrato con FOX, empresa a la que se le entregó de modo directo los derechos hasta el 2018 inclusive, se va a llamar a una licitación, algo que no ocurrió en los últimos años. “No puede haber más malas prácticas en la gestión de los derechos comerciales, no más conductas corruptas e inaceptables, no más privilegios de intereses particulares sobre el fútbol”.

La pregunta es: ¿hay algún grupo local en condiciones de competir con FOX? Hoy el mercado sudamericano no parece en condiciones de poner en riesgo la hegemonía de la cadena norteaméricana por el peso económico que tiene ni por el tremendo disciplinamiento que la Justicia de Estados Unidos ha hecho en las instituciones de este hemisferio.

Respecto al posicionamiento del fútbol sudamericano en el reparto de poder dentro de Conmebol, Argentina y Brasil siguen manteniendo los puestos estratégicos en FIFA en representación del fútbol sudamericano en el Comité Ejecutivo con Luis Segura y Fernando Sarney, hijo del ex presidente brasileño José Sarney. Esto marca el peso de las dos potencias continentales en el pago chico al momento de participar de las decisiones de FIFA.

Tras la muerte de Julio Grondona, de enorme gravitación en el universo FIFA en las últimas dos décadas, sumado al FIFAGate, la representación Sudamericana y Argentina quedó disminuida. El trabajo es seguir tallando fuerte en las decisiones, entre otras cosas para no perder plazas en las próximas Copas del Mundo. En ese rumbo va el apoyo hacia el italiano, nacionalizado suizo, Gianni Infantino en la carrera por presidir la FIFA, elección que se va a definir el próximo 26 de febrero. Gianni viene haciendo campaña prometiendo una Copa del Mundo con 40 seleccionados y sedes rotativas. Todo una rareza que permitiría retener una de las codiciadas plazas correspondientes a Sudamerica.

El tiempo dirá si estamos ante una verdadera cambio en Conmebol o simplemente ante un reemplazo de figuras. El fútbol sudamericano necesita  en su institución madre de una renovación, transparencia y  de una inyección económica para darle aire a las finanzas de los clubes que permitan retener por más tiempo a algunas de las figuras que hoy rápidamente parten hacia otras latitudes seducidos por números más tentadores. Sudamérica es una cantera inagotable de talento que con una Confederación trabajando para un verdadero desarrollo de las competiciones y valorización de las mismas podría recuperar al menos una parte del esplendor de décadas atrás,  en donde competía de igual a igual y superaba al hoy elogiado fútbol europeo.

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